
Jeremías Gamboa: "Un par de veces, Vargas Llosa me tiró de las orejas"
Con su novela Contarlo todo y el padrinazgo de personajes clave, el escritor peruano aparece en el mapa latinoamericano como una revelación; viene de visita y espera encontrarse con el lector de a pie
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Jeremías Gamboa escribe de los 19 años: primero como columnista y cronista, más tarde también como autor literario. Actualmente, menos comprometido con el trabajo en medios, dicta cursos de periodismo y de literatura. Su libro inaugural fue una colección de cuentos: Punto de fuga (2007), que ahora se reedita. Durante cinco años trabajó en su primera novela: Contarlo todo (2013), la conmovedora historia de un joven que intenta convertirse en escritor, la historia de una escritura que se narra a sí misma. Uno de sus primeros lectores y admiradores fue Mario Vargas Llosa. A partir de entonces, el mundo literario lo ve como a un posible sucesor del reconocido escritor peruano.
Antes de su visita a Buenos Aires para presentar sus libros y participar, a partir de mañana, en diferentes actividades programadas en el marco del Filba (entre ellas, mañana, a las 17.30, en el Malba, intentará responder en una mesa con otros autores cómo será la cadencia íntima de las palabras propias en treinta años), Gamboa hace una serie de afirmaciones sobre cosas que sabe, que cree, que intuye. Que lo definen.
Estoy completamente de acuerdo con Murakami cuando dice que narrar de fondo es correr una maratón: necesitas hacer ejercicio. En una novela tienes que sostener una emoción durante meses, durante años, y eso implica muchos días en que no vas a encontrar nada, que te vas a sentar a escribir y las palabras no te van a salir; días en que picas sólo piedra y no encuentras las fuentes de irrigación del libro.
La ficción permite canalizar una serie de cosas inconfesables, pero como en un juego. A mí me suele pasar que trabajo pegado a la biografía; lo que hago es trabajar a partir de la premisa "y si no hubiera ocurrido". Creo que el escritor es, en esencia, la persona que se desdobla todo el tiempo ante lo que está viviendo.
Mi generación es la de los que tuvieron que hacerse en Barcelona. El panorama en Lima se modificó, porque Perú mejoró económicamente y la clase media ha crecido mucho; en los 90 no había clase media. Ya no es necesario irse a España para ser escritor. Hay crecimiento de la industria editorial y de las clases medias peruanas, que tienen ganas de leer.
Contarlo todo tiene ciertos componentes de manual, hay como cierto tono muy didáctico, que a mí me interesaba mucho porque me parecía que no se había hecho. Era un riesgo, pero hay que correr los riesgos, ¿no? Y al final creo que se ha convertido en un libro inspirador, que mucha gente lee para escribir y para cualquier otra actividad creativa.
"¿Cómo es posible que Gamboa no denuncie a Sendero Luminoso?" En Perú se me atacó porque no tocaba los grandes temas de la literatura peruana, que escribiera 500 páginas para hablar de los amores de mi personaje, de sus ganas de ser escritor. Y encima ocurre justo cuando está la dictadura de Fujimori, Sendero Luminoso... En la novela, la guerra Perú-Ecuador es la causante de que él escriba su primer texto, no importa la guerra. Yo creo que ésa es una gran diferencia: los escritores de ahora no tienen esa agenda.
¿Quién te dice que eres escritor? Tienes que decirte "soy escritor, soy escritor, soy escritor", como un loco y convencer a los demás. Yo creo que hay que creérsela.
En los ochenta de las bombas... nuestro gran consuelo era la música argentina. Entonces me formé con ellos. Un amigo mío, poeta, me enseñó La Máquina de Hacer Pájaros, Invisible... Eso fue un disparo al cerebro. Fue importantísimo. Y cuando yo estaba formando un poco la novela tenía un deseo muy grande de homenajearlos.
Vargas Llosa leyó un ensayo mío cuando yo tenía 26 años. Una secretaria suya se lo recomendó y él lo leyó y le gustó. A mí me sorprendió que él me pidiera el manuscrito de la novela. Un par de veces me tiró de las orejas. Él siempre ha sido como una presencia. Siempre que hueveaba, como decimos en Lima, o me distraía pensaba que Vargas Llosa estaba mirándome. Vargas Llosa cuenta que cuando escribió La ciudad y los perros sentía que Cortázar estaba detrás de él, que aprobaba, o decía "no, esto está mal", y que luego le dio el manuscrito y Cortázar lo supo apreciar. Hay unas cartas de Cortázar a Vargas Llosa estupendas, después de La ciudad y los perros y después de Conversación en la catedral, unas cartas de aliento. Recuerdo que cuando leí eso de muy chiquillo decía "¡qué impresionante, Vargas Llosa tuvo a Cortázar, estuvo detrás!"
Buena parte de la literatura ha dejado de contar historias y está más preocupada por la enunciación, la capacidad del lenguaje de nombrar las cosas, que por supuesto es una veta fantástica también, pero creo que el simple hecho de contar una historia que conmueve y que captura ya no es necesariamente bien visto por la literatura contemporánea. Yo he recibido críticas en las que me critican por ser un storyteller. El siglo XX no te ofrece una historia que te atrape y te lleve, eso lo están haciendo más los bestsellers, o las sagas, pero no la literatura más seria.
Todos los escritores escribimos pésimo, lo que nos salva es el lector que tenemos adentro. Existen excelentes lectores que no necesariamente son buenos escritores, pero no conozco un escritor bueno que no sea un lector excelente.
¿Quién te puede enseñar a escribir tu libro? Nadie. Lo que hacen las escuelas de escritura creativa es enseñarte cierta forma. Hay una fórmula. Pero no hay escuela que te enseñe a escribir a lo Kafka. O sea: ¿quién podría haberle enseñado a Kafka a escribir, o a Borges, o a Cortázar, o a Puig? Ahí lo único que hay es un lector atento que lee la tradición y que lee su sangre, su circulación sanguínea, su temperamento; se lee a sí mismo como un libro y convierte eso en una voz literaria. Yo creo que uno puede acercar a un joven hasta saber leer con capacidad las novelas y el temperamento de quien las ha escrito, para poder entender de qué forma su temperamento y su sangre se pueden traducir a un texto.
Vengo al Filba y presento Punto de fuga, la reedición que sacó Alfaguara, a partir de Contarlo todo. Espero tener el primer contacto con los lectores, porque lo he tenido con el lector especializado, o con periodistas culturales, pero no con el lector de a pie.
En primer plano
Jeremías Gamboa
Edad: 39 años
Origen: Lima
Profesión: periodista (columnista y cronista en las revistas Somos, Caras y Asia Sur), docente (dictó cursos de literatura y de periodismo) y escritor (autor de Punto de fuga (2007) y Contarlo todo (2013).
Relevante: tiene el respaldo de la agencia literaria de Carmen Balcells y se lo señala como sucesor de Vargas Llosa.
Invitados y anfitriones: países vecinos que son de la partida
Bolivia
Invitado de honor
Para visibilizar una literatura poco explorada y estrechar vínculos entre vecinos, participarán de esta edición del Filba varios escritores bolivianos y habrá una jornada dedicada a la cultura de ese país, el sábado, desde las 16, en el Centro Cultural San Martín.
Uruguay - Chile
Sedes
En su afán por salir más allá de Buenos Aires y repitiendo la anterior experiencia de replicar el festival en Santiago (desde el próximo sábado y hasta el miércoles 1° de octubre), el viernes y el sábado habrá también una sede en Montevideo.
Argentina
Organizador y sede
Por sexto año, en diez sedes y con la participación de unos 70 autores nacionales y extranjeros, de miércoles a domingo habrá mesas redondas, talleres y encuentros literarios con la premisa de cruzar también las fronteras hacia otras disciplinas.
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