
La Arquidiócesis de Rosario, bajo la lupa del Vaticano por varias denuncias
El arzobispo Mollaghan es investigado por irregularidades en el manejo de fondos, supuestos padecimientos psiquiátricos y denuncias por maltrato
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El Vaticano dispuso la observación de cerca de la arquidiócesis de Rosario por aparentes irregularidades en el manejo de fondos, supuestos padecimientos psiquiátricos del arzobispo y denuncias de laicos y sacerdotes por "maltrato", confirmaron hoy fuentes eclesiásticas en Roma y Buenos Aires.
En la curia rosarina niegan que se trate de una intervención, pero los colaboradores del arzobispo Monseñor José Luis Mollaghan reconocieron que estaban sometidos a una "visita pastoral fraterna" ordenada por la Santa Sede.
Fuentes eclesiásticas ratificaron a DyN que desde hace algunas semana se instaló en la capilla Niño Dios, ubicada a dos cuadras de la sede arzobispal, monseñor José María Arancibia, mantiene reuniones de supervisión con diversos sectores de la organización arquidiocesana.
Negación por parte del arzobispo
Mollaghan, negó hoy en forma enfática versiones periodísticas que hablan de una supuesta intervención a la Diócesis de Rosario, por parte del Vaticano, a la vez que calificó de "calumniosas" a las acusaciones en contra de su persona.
"Estoy asombrado, he visto con estupor lo que publicó una agencia, yo no tengo conocimiento de ninguna intervención al Arzobispado de parte del Vaticano, es más, esta mañana me comuniqué con la Nunciatura en Buenos Aires, y tampoco saben nada de una cosa así", dijo en diálogo con Télam monseñor Mollaghan.
Sobre las supuestas denuncias que pesarían sobre él, el prelado dijo no tener conocimiento: "Estamos asombrados, sorprendidos que se lancen acusaciones de esa naturaleza, calumniosas y hechas con total malicia", afirmó.
"Yo sigo en mis funciones, estoy preparando la Navidad, el martes tengo reunión con el Clero; es decir, la actividad en la Curia es normal. Por eso es que con mis colaboradores, estamos asombrados de esta noticia, que habla incluso de fuentes eclesiales. No sabemos nada, esto está hecho con total malicia", insistió indignado el arzobispo de Rosario.
En tanto y cuando se lo consultó respecto a las versión periodística que menciona además a monseñor José María Arancibia, como supuesto interventor de la diócesis rosarina, Mollaghan afirmó: "Monseñor Arancibia hizo una visita a la Diócesis, sí, pero por asuntos de la diócesis, nunca vinculado a los temas que se hace mención en los medios", aclaró.
Versiones encontradas
Las versiones, que arreciaban por estar horas en Rosario, daban cuenta de que el candidato a sucederlo es monseñor Jorge Lozano, actual obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.
Desde la llegada de Arancibia se da por descontado en ambientes eclesiásticos que Mollaghan, de apenas 67 años y con todavía 8 años de carrera episcopal, será removido del cargo más temprano que tarde.
Arancibia, jubilado y con experiencia en la tarea de fiscalización por haber seguido el caso del arzobispo santafesino Edgardo Storni que debió renunciar a raíz de denuncias por abusos, se enfocó en tres frentes de irregularidades.
Las fuentes eclesiásticas sostienen que la "intervención" radica en el "descontrol" en el manejo de fondos, una supuesta "insania mental" atribuida por cierto sector al arzobispo y denuncias por "maltrato" tanto de sacerdote como de laicos.
Entre otras irregularidades, Arancibia evalúa el caso del presbítero Osvaldo Buffarini, párroco en Arroyo Seco, de quien se desconoce el paradero y dejó deudas por casi 2.000.000 de pesos. "Se lo tragó la tierra", dijeron fuentes eclesiásticas. El sacerdote también dejó a la deriva la radio FM Asunción, cuyos trabajadores ahora autogestionan la emisora.
Designación polémica
La designación de Mollaghan como arzobispo de Rosario en diciembre de 2005 cosechó suspicacias, dado que su nombre no figuraba en la terna elevada a la Santa Sede, y provocó chisporroteos con la curia romana en medio de un recambio generación del Episcopado argentino y la puja entre sectores progresistas, moderados y conservadores.
Otras fuentes aseguran que Mollaghan y Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, "se conocen muy bien" por haber coincidido como obispos auxiliares de Buenos Aires en los años '90 y que la relación entre ambos "nunca fue la mejor".
Pese a la presencia del interventor, Mollaghan continúa al frente del gobierno pastoral de la arquidiócesis y recientemente intervino en las conversaciones entre agentes y autoridades provinciales para destrabar el conflicto policial.
Mollaghan fue una de las víctimas por el ataque a la embajada de Israel, cuando era párroco de Madre Admirable, el templo que estaba frente a la sede diplomática en el barrio de Retiro y sufrió daños por la onda expansiva. En esa ocasión, en la que murió el sacerdote Juan Carlos Brumana, Mollaghan quedó herido en la cabeza y con secuelas.
Recientemente y a raíz de la explosión de un edificio en Rosario por un escape de gas, Mollaghan comparó esas dos experiencias y recordó aquel suceso del 17 de marzo de 1992 como "una guerra vivida en un segundo".
Agencias DyN y Télam




