La asesina de Lino Palacio fue detenida por un robo callejero

Estaba en libertad condicional; deberá volver a prisión a cumplir la condena
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23 de enero de 2007  

¿Quién podría arriesgar una respuesta sobre los motivos? ¿La necesidad? ¿La vida en prisión? Lo cierto es que Claudia Sobrero, condenada a reclusión perpetua por el crimen del dibujante Lino Palacio, en libertad condicional desde hace un año, volvió a caer ayer detenida acusada de robarle a una señora en Belgrano un reloj y cincuenta pesos que llevaba en la cartera.

La mujer, de 44 años, había pasado 21 en prisión y se había convertido en la única condenada a la máxima pena que contempla el Código Penal por el asesinato del creador de Don Fulgencio, Ramona y otras geniales caricaturas e historietas. Ahora, podría volver a prisión a terminar de cumplir su pena.

Sobrero fue arrestada ayer, a las 0.30 en Ciudad de la Paz al 2900, junto con Cristian Gastón Carballo, de 34 años. Tras salir de la cárcel de Ezeiza, donde pasó casi la mitad de su vida, estudió sociología, creó un taller de serigrafía y hasta expuso sus obras artísticas adquiridas en parte por Amalita Fortabat y Pérez Celiz, la mujer se mudó a Ciudad Oculta. Ese fue el domicilio que declaró ante las autoridades que la detuvieron.

Según la policía, la acusada fue detenida por un policía de la comisaría 33a. que la persiguió luego de que Beatriz Mónica Llanque Rojas denunciara que le habían arrebatado la cartera en Amenábar y Manuel Ugarte. Dijo que la pareja que la asaltó la había amenazado de muerte.

El policía que escuchó a la señora tuvo que correr poco, sólo unas cuadras, para hallar a la pareja. Le secuestró la cartera, 50 pesos y el reloj. El uniformado no sabía a quién había detenido hasta que ayer a mediodía llegaron los informes del Registro de Reincidencias. Los archivos no olvidan. Allí estaba registrado que Claudia Alejandra Sobrero tenía una condena a reclusión perpetua por "homicidio agravado en dos oportunidades", cometido el 15 de octubre de 1984. La condena le fue impuesta el 7 de julio de 1990.

Se trataba del crimen de Lino Palacio y de su esposa, Cecilia Pardo de Tavera de Palacio.

El doble crimen ocurrió el sábado 14 de septiembre de 1984 en el departamento donde vivía el matrimonio, en la avenida Callao 2094, en Recoleta. A la 1.30 de ese día, la hija de la pareja, Cecilia Palacio, llegó a la casa donde vivía junto a sus padres, de 81 años, y los encontró muertos a golpes y a cuchilladas.

Los homicidas dejaron en el lugar los cuchillos y la plancha con la que virtualmente aplastaron sus cabezas contra el suelo.

En cinco días

El doble crimen fue resuelto en cinco días y la policía detuvo en Tucumán a Sobrero y a su cómplice, Oscar Odín González Muñoz. Las fotos de la época muestran a una Sobrero esposada luciendo un sombrero de cowboy mientras era trasladada a los tribunales.

El tercer implicado, Pablo Zapata, fue apresado en la localidad bonaerense de Don Torcuato y se ahorcó en su celda un año después.

Al esclarecerse el caso se supo que Sobrero se había separado hacía unos meses del sobrino nieto del dibujante, Jorge Palacio Zorrilla, quien fue el que les otorgó las llaves y proporcionó los datos acerca del movimiento de la casa de Palacio, por lo que fue condenado a dos años de prisión en suspenso.

El día del homicidio Sobrero y dos cómplices creían que el dibujante y su mujer estaban en Mar del Plata.

Al encontrarlos en casa se enfurecieron. Estaban completamente drogados y decidieron matarlos porque los habían reconocido. Después, con las joyas y el dinero de la pareja en su poder, se fueron a jugar al pool como si nada hubiera pasado.

Durante veinte años Sobrero afirmó que estaba arrepentida y se reprochó no haberse ido a tiempo de la escena del crimen. "Yo quedé en el medio, tenía la llave del departamento porque me la había dado mi pareja (el sobrino nieto de Palacio) y no supe cómo parar a mi compañero."

La mujer, que contrajo HIV en la prisión, es madre de dos hijas y la persona con quien fue detenida sería su actual pareja, dijo la policía. Gracias a su buena conducta en prisión y a una reforma legal, había logrado acceder a la libertad condicional, con 21 años de prisión cumplidos.

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