
La Ciudad propone un nuevo sistema de recolección de basura con pagos según la evaluación que los vecinos hagan del servicio
El gobierno porteño defendió en audiencia pública el futuro pliego, que incluye encuestas de satisfacción y puerta a puerta para reciclables; nuevo impulso a la termovalorización
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Unas 6300 toneladas de residuos sólidos urbanos se recolectan cada día en la ciudad de Buenos Aires. De ese volumen, alrededor de 300 toneladas corresponden a materiales reciclables. Sobre esas cifras se apoya el nuevo esquema de higiene urbana que el gobierno porteño busca implementar desde 2028 y que este lunes comenzó a explicar en una audiencia pública convocada para discutir los proyectos de pliegos de la futura licitación.
Se trata de uno de los contratos de mayor costo de la Ciudad y de un servicio que impacta directamente en la vida cotidiana de los vecinos. La futura contratación reemplazará el modelo vigente, que comenzó en 2013 y continuó mediante sucesivas prórrogas.
La audiencia comenzó a las 12 y durante las primeras dos horas expusieron funcionarios y especialistas de la Secretaría de Higiene Urbana, encabezados por Matías Lanusse. La convocatoria registró alrededor de 1500 inscriptos y continuaba durante la tarde.
El servicio de higiene urbana abarca la recolección de residuos sólidos urbanos, el barrido y la limpieza de calles y veredas, la remoción diferenciada de materiales reciclables y orgánicos, además de la provisión, mantenimiento y reposición de contenedores y cestos papeleros.
El futuro contrato quedaría organizado en cuatro grandes bloques: la prestación de los servicios de recolección y barrido; el mobiliario urbano y los contenedores; la tecnología, telemetría y monitoreo; y los estudios de factibilidad para proyectos de valorización energética.
“Proponemos no solo renovar una contratación que llega a su fin, sino tomar todo este aprendizaje y utilizarlo para diseñar el próximo modelo de higiene urbana”, sostuvo Lanusse. Según explicó, el objetivo es avanzar hacia un servicio “más eficiente, más dinámico y de mejor calidad para el vecino”.
Uno de los principales cambios estará en la forma de controlar y pagar la prestación ya que, en su propuesta, el gobierno porteño plantea abandonar un esquema basado principalmente en verificar si las empresas cumplieron con el servicio y avanzar hacia un modelo en el que también tenga peso el resultado de la limpieza.
El futuro contrato tendrá un componente fijo y otro variable. Parte del pago de las empresas quedará vinculada a indicadores de cumplimiento, pero también a la satisfacción de los vecinos. Para medirla se tendrán en cuenta encuestas, los reclamos registrados en cada barrio y otros indicadores, como el tiempo de resolución de las solicitudes.
La lógica planteada por la Ciudad es que una empresa que cumpla con todos los estándares cobre la totalidad del componente correspondiente, mientras que los incumplimientos tengan una consecuencia económica.
“Podemos saber que un camión pasó e hizo el recorrido, pero queremos incorporar herramientas que nos permitan evaluar el resultado de esta prestación”, explicó Lanusse. El objetivo es que las empresas tengan incentivos permanentes para mejorar la calidad del servicio.
El nuevo sistema estará acompañado por una infraestructura tecnológica de seguimiento satelital, telemetría, sensores y herramientas de inteligencia artificial. La intención es poder controlar recorridos y frecuencias, detectar desvíos y localizar acumulaciones de residuos para orientar las intervenciones.

También cambiará la organización territorial: las actuales siete zonas de prestación pasarán a ser ocho, con áreas más compactas que, según la explicación oficial, representen mejor las características y la generación de residuos de cada barrio.
El nuevo pliego plantea que alrededor del 80% de la recolección de residuos húmedos se realice durante la noche. Actualmente ese porcentaje se ubica entre el 65% y el 70%. El objetivo es reducir el tiempo de permanencia de bolsas y residuos en la vía pública. Los funcionarios señalaron que disminuir la basura en las calles no responde solamente a una cuestión estética, sino también de salubridad y prevención de la proliferación de roedores.
Otra modificación será la incorporación de un estándar único para contenedores y cestos papeleros. La propuesta contempla que un único proveedor se encargue de su provisión, mantenimiento y reposición en toda la Capital.
Entre los cambios está la incorporación al contrato de la recolección diferenciada puerta a puerta de materiales secos, con participación nuevamente de recuperadores urbanos y cooperativas. La Ciudad recolecta actualmente unas 300 toneladas diarias de materiales reciclables mediante un sistema que involucra a 11 cooperativas y 13 centros de reciclado. El objetivo es aumentar la cantidad de residuos que vuelve al circuito productivo.
El nuevo esquema buscará ordenar las distintas etapas: recolección, clasificación y comercialización. Las zonas de reciclado pasarán a coincidir con las ocho áreas generales de prestación.
Para los generadores individuales, el puerta a puerta deberá respetar las condiciones establecidas por la legislación para los recuperadores urbanos. Cada recolector tendrá una ruta planificada y deberá emitir un registro digital de los materiales retirados. El material será trasladado al centro de reciclado correspondiente a cada zona.
El pliego también propone modificar la operación de esos centros ya que estipula que las empresas contratistas pasarían a hacerse cargo de su funcionamiento, mientras que la Ciudad cedería el uso de los predios y las maquinarias. Los operadores podrán comercializar los materiales recuperados.
Vuelve el debate por la valorización energética
Otro de los puntos que podría generar mayor discusión en términos ambientales es la incorporación de estudios para analizar la factibilidad de un sistema de valorización energética de residuos, conocido como waste to energy.
El proyecto no establece la construcción inmediata de una planta. Propone realizar estudios de ingeniería y factibilidad que permitan determinar si existe una alternativa viable y, eventualmente, avanzar en una futura contratación para el diseño, construcción, operación y mantenimiento.
Los análisis deberán contemplar aspectos técnicos, ambientales, sociales, territoriales, logísticos, regulatorios y económicos-financieros.
La iniciativa vuelve a abrir un debate que durante años atravesó las políticas porteñas de residuos: qué hacer con la fracción que no puede ser recuperada y cómo compatibilizar una eventual valorización energética con los objetivos de reducción y reciclado establecidos por la Ley de Basura Cero. La norma del 2005 establece una política para reducir progresivamente la cantidad de residuos que la Ciudad envía a los rellenos sanitarios, mediante la separación, reutilización y reciclado.

La audiencia sobre el nuevo servicio llega mientras la presencia de residuos en las calles continúa siendo un reclamo recurrente de los vecinos porteños. En ese contexto, el gobierno de la ciudad informó que los indicadores muestran una mejora durante los últimos meses.
“Según los datos del Sistema de Gestión Colaborativa, que reúne los reclamos ingresados mediante el 147, BOTI, BA Colaborativa, BAX y BA App, las solicitudes vinculadas con esta prestación pasaron de 18.308 en abril a 1517 en agosto. La baja fue del 91,7%”, dijeron fuentes de la Secretaría de Higiene Urbana a LA NACION.
La reducción se profundizó desde mayo, cuando se registraron 4996 reclamos, agregaron. En junio fueron 2036 y en julio llegaron a 1175. En agosto, continuaron, hubo un leve repunte hasta los 1517 casos, aunque el número permaneció muy por debajo del registrado en abril.
Los datos fueron actualizados el 16 de septiembre y comprenden los distintos canales de atención ciudadana.
La protesta de Camioneros por las indemnizaciones
El nuevo contrato también abrió una disputa por la situación de los trabajadores de recolección y barrido. El Sindicato de Camioneros realizó este lunes una movilización hacia la sede de la Comuna 1, desde donde se desarrollaba la transmisión de la audiencia pública del gobierno porteño.
La marcha estuvo encabezada por Pablo Moyano y Marcelo Aparicio, para reclamar por las condiciones laborales que regirán cuando finalice la actual concesión.
El gremio presentó un escrito en rechazo a la eliminación del mecanismo de indemnizaciones asociado al cierre de los contratos. Desde Camioneros sostuvieron que excluirlo implicaría avanzar sobre derechos adquiridos y reclamaron preservar los puestos de trabajo, la antigüedad y las condiciones laborales.
La posición de la Ciudad es diferente. El Ejecutivo cuestiona que deba pagarse una indemnización cuando los trabajadores continúan desempeñando la misma actividad bajo la empresa que asume el servicio, manteniendo su empleo, salario y antigüedad. De hecho, no está contemplado el resarcimiento en los nuevos pliegos.
Fuentes oficiales señalaron que el mecanismo vigente termina generando un costo para el Estado por una desvinculación que, en los hechos, no supone la pérdida efectiva del puesto de trabajo.
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