
La Corte cerró como homicidio culposo la causa contra Cabello
Ratificó un fallo que había reducido de 12 a 3 años de prisión la pena para el joven
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La Corte Suprema de Justicia dejó firme el fallo por el cual a Sebastián Cabello se le redujo de 12 a 3 años de prisión la condena por haber dado muerte con su auto preparado para carreras a la veterinaria Celia González Carman y a su hija de 3 años, Vanina, el 30 de agosto de 1999, sobre la avenida Lugones, en Núñez.
Ante esta resolución, que cierra la causa en la Argentina y deja a Cabello con la sentencia cumplida, la familia de las víctimas adelantó que recurrirá a los tribunales internacionales.
La Corte Suprema de Justicia rechazó un recurso extraordinario interpuesto por ellos y, de esa manera, dejó firme el fallo de la Cámara Nacional de Casación Penal que había reducido la condena que le había sido impuesta a Cabello en un juicio oral y público. Para el tribunal revisor, no había sido un homicidio doloso, es decir, con intención (con una expectativa de pena de entre 8 y 25 años), sino un homicidio culposo, para el cual, al momento del hecho, se preveía un máximo de tres años de cárcel. El 28 de octubre de 1999, una ley del Congreso elevó la pena por ese delito a cinco años.
"Me doy cuenta de que en la Argentina la justicia no existe", sostuvo Sergio Rosales, marido de González Carman y padre de Vanina. Su madre dijo: "Que este asesino siga en libertad es una vergüenza".
La Corte rechazó el recurso del fiscal ante la Cámara de Casación Juan Martín Romero Victorica, que pedía que se considerara que había existido dolo eventual en el homicidio. Para Romero Victorica, "por la forma en que se produjo la colisión y, en especial, la forma en que Cabello conducía el automóvil", debió haberse representado que podía provocar el resultado de muerte.
En la madrugada del 30 de agosto de 1999, Celia, de 39 años, y su hija Vanina volvían de una fiesta de cumpleaños en un Renault 6 cuando fueron embestidas violentamente desde atrás por un Honda Civic que conducía Cabello, por entonces de 19 años. El vehículo de las víctimas terminó incendiado y destrozado.
Argumentos enfrentados
Durante el juicio oral Cabello fue acusado de haber estado corriendo una picada con otro vehículo, que no se detuvo. El lo desmintió y, en cambio, aseguró que el accidente había ocurrido por evitar la colisión con un auto que se le había cruzado. Ante los jueces, llorando, aseguró que hubiera preferido haber muerto en el accidente.
Tanto la fiscalía como la querella habían hecho entonces hincapié en los resultados de los peritajes: el auto de Cabello iba "al menos a 137,65 kilómetros por hora", y fue tal la violencia con la que chocó al Renault 6, "que iba por la mano derecha", que impulsó al auto de las víctimas 92 metros hacia adelante, tras lo cual el vehículo se prendió fuego.
El 14 de noviembre del 2003, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 30 condenó a Cabello a 12 años de cárcel, uno más de los que había pedido la propia fiscalía, en un fallo que fue alabado por los entonces funcionarios del área de Justicia del Gobierno de Néstor Kirchner, que había asistido a la lectura de la sentencia.
Pero el caso fue apelado por la defensa y el 2 de septiembre del año pasado la Sala III de la Cámara de Casación Penal redujo la condena a sólo 3 años de prisión.
El tribunal de alzada entendió que Cabello no había tenido intención de matar. Entonces, el joven accedió a la libertad, mediante un fallo que causó polémica. En tanto que la familia de las víctimas y la Fiscalía ante la Casación recurrieron a la máxima instancia judicial. Ahora, la Corte selló el final del caso en la Argentina. La última oportunidad, en adelante, está más allá de la frontera.
"Confiábamos en que se iba a revertir"
- Sergio Rosales, esposo y padre de las víctimas, dijo a LA NACION: "Nunca vamos a resignarnos a un fallo así. Mi abogado, Marcelo Parrilli, estudia recurrir a tribunales internacionales, y yo, obviamente, estoy de acuerdo", dijo. Sobre el fallo, sostuvo: "Confiábamos en que el fallo se iba a revertir en la Corte. No tenía pensado esto. Me enteré de golpe. Mi abogado me llamó por teléfono al trabajo para avisarme, y me dije «chau». De Cabello, dijo: "Debe de estar contento, bailando en una pata. Se debe de estar abrazando con los jueces. No termino de entender a los jueces. Ni yo ni la sociedad los entiende".
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