La espiritualidad y los argentinos: las razones de un furor creciente

Esta tarde se esperan unas 100.000 personas en la meditación que Sri Sri Ravi Shankar conducirá en Palermo; expertos analizan los motivos que llevan cada vez a más gente a buscar en gurúes la felicidad
Fernando Massa
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9 de septiembre de 2012  

Con el auditorio a medio llenar, sentada en el último asiento, Patricia Quinteros, un ama de casa que vive en General Rodríguez, espera a que Sri Sri Ravi Shankar salga al escenario para conocerlo. Aunque tampoco le es un completo desconocido: en julio hizo el curso de respiración en El Arte de Vivir, la fundación creada por el líder espiritual indio. Por 250 pesos, además de esa técnica, asegura que aprendió a aceptar más las cosas como son, a estar en paz y a sacarse el estrés de encima. Por eso lo recomienda. "Antes de tomarte una pastilla -dice-, respirá."

Una solución concreta, tangible, una experiencia vivencial como la que buscan hoy miles y miles de argentinos a través de herramientas como la respiración o la meditación, pero también en las páginas de libros de espiritualidad y de autoyuda que mes tras mes aparecen en los primeros puestos de las listas locales de best sellers . Y esta tarde, cuando Ravi Shankar conduzca una meditación masiva en Dorrego y Figueroa Alcorta, en Palermo, sus organizadores esperan la presencia de más de 100.000 personas.

Pero, ¿por qué se da este fenómeno? Desde distintos sectores coinciden en que mucho tiene que ver una búsqueda de equilibrio y bienestar en un mundo caótico, donde las personas se sienten cada vez más solas, corriendo detrás de las conexiones, buscando, en definitiva, la felicidad. La felicidad hoy y ahora.

Son muchas personas que han participado en los cursos de El Arte de Vivir, unas 100.000 en el país en los últimos ocho años. De hecho, la Argentina es unos de los países donde ha tenido mayor impacto. Juan Manuel Mora y Araujo, su vicepresidente, explica que los cursos apuntan a eliminar el estrés y reducir la violencia, fomentando el desarrollo saludable del individuo para que cada persona pueda alcanzar su máximo potencial y vivir con salud física y mental a través de dos herramientas: la meditación y la respiración.

"Todos los humanos quieren vivir felices, no hay ser humano que no quiera vivir en paz -dice-. Y las personas en general no tenemos muy en claro cómo buscar y encontrar paz y felicidad. La fundación ofrece a través de estas técnicas concretas y simples que todos nos podamos acercar a eso un poco más."

Esta necesidad espiritual y la convocatoria que atraen sus distintas y múltiples ofertas quedaron de manifiesto no sólo con el fervor demostrado por Ravi Shankar, sino también con FeVida, el megaencuentro de espiritualidad que se realiza en el Centro Municipal de Exposiciones, que combina conferencias de líderes espirituales, con gurúes mediáticos y experiencias como las de un sobreviviente de la tragedia de los Andes o la de Mario Sepúlveda, unos de los 33 mineros chilenos.

"Espiritualidad no es esperar o desear un mundo en paz y sin problemas, o sea, un mundo irreal e imposible -reflexiona el filósofo Alejandro Rozitchner-. Es más bien aceptar el valor de esta complejidad indomable en la que vivimos sin poder evitarlo, llegar a sentir un amor por el todo que reivindica aun las partes más difíciles. Espiritual es ser capaz de un más acá tan inmenso y cargado de sentido que elimina la necesidad de transformarse en fantasma y aspirar a un más allá sin cuerpo."

Para el pastor de la Iglesia Evangélica Pentecostal Norberto Saracco, todo esto muestra una presencia de lo espiritual muy fuerte en la sociedad argentina, muy ligada a un contexto posmoderno donde, a diferencia de las religiones tradicionales, el elemento de compromiso queda totalmente relegado. "El auge de este tipo de espiritualidad plantea una relación sin compromiso con el ser superior -dice- donde la ética no interviene. Por eso no es un dato menor que tenga tanto impacto en las clases más altas y en los círculos de poder." Además, apunta que en "esta búsqueda de felicidad, de equilibrio y de bienestar en un mundo donde las presiones van en permanente aumento, donde el tejido social está muy afectado y el elemento familia está destruido, estos mensajes producen un adormecimiento momentáneo".

El presbístero Fernando Giannetti, responsable de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Arquidiócesis de Buenos Aires, observa que dentro del mismo catolicismo hay una búsqueda mayor de espiritualidad. "El fenómeno creo que se da más entre los porteños y las poblaciones urbanas. Hay un estilo de vida que llevamos en Occidente que está en crisis: se vive de una forma tan intensa que las personas buscan un refugio donde poder saciar su corazón. Aunque esa búsqueda yo la veo también en la religiosidad popular, como San Cayetano, Luján, San Nicolás, o la Virgen del Cerro, en Salta."

Giannetti sostiene que los métodos de respiración, el yoga o armonizar lo interior ayudan a vivir. "El asunto -dice- es cuando dejen de creer en Cristo. Si después la persona se vuelca a otra religión, no coincidirá con su cristianismo. Nadie lo va a echar; es una decisión de cada uno."

El rabino Sergio Bergman, en tanto, considera muy relevante que se vaya hacia un nuevo paradigma que celebre la diferencia en cuanto a que lo espiritual es patrimonio de lo humano y no perteneciente a una única expresión. Pero así como destaca la esencia de Ravi Shankar y su enseñanza, advierte sobre la otra cara del fenómeno, en términos de marketing y de segmentación socioeconómica. Es decir, todos aquellos que no toman la esencia, sino la tendencia.

Del editor: qué significa. Manos que sanan, santos expeditos, vírgenes que desatan nudos, gurúes que invitan a la felicidad. Los argentinos quieren ser felices. Hoy, no mañana.

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