
La figura de Priebke aún divide a Bariloche
Recuerdo: tras conocerse la decisión del tribunal italiano, que le concedió el arresto domiciliario, el tema volvió a la memoria; no dudan de su culpabilidad
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BARILOCHE, Río Negro.- Hace casi cinco años, la comunidad barilochense se encontró con una noticia de esas que conmueven. No se trataba de un voraz incendio forestal, de un accidente en alguno de sus turísticos cerros, ni de un desmán provocado por estudiantes, a veces, peligrosamente eufóricos.
No. Un hombre considerado como el mejor de los vecinos, que participaba activamente en beneficios para la ciudad y que presidía una de las principales entidades educativas había confesado su participación en la matanza de los 335 italianos en las Fosas Ardeatinas, en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial.
Se trataba del ex oficial de la SS, Erich Priebke, que después de la guerra ingresó en el país con su auténtico nombre y apellido, con su mujer Alicia Stoll y, con el tiempo, buscó como tantos otros alemanes el refugio de una geografía tan parecida a la del sur de su país.
Tras un largo arresto domiciliario y un posterior pedido de extradición, Priebke fue trasladado el 20 de noviembre de 1995 a Italia, lugar en donde finalmente fue condenado a cadena perpetua y pasó a residir en la cárcel militar romana de Forte Boccea.
Tiempos de olvido
El fallo recorrió el mundo y en Bariloche las opiniones se dividieron. La mayoría prefirió callar, en las barrios más humildes se le prestó poca atención y sólo un par de personas se animaron a salir en su defensa. En los círculos donde se manejan las fuerzas vivas de los pueblos, como en la Asociación Germano-Argentina que Priebke dirigía, solo hablaron de sorpresa. Otros lo condenaron en voz alta, muchos en voz baja y los menos se animaron a decir:"Esto ya es historia, se trataba de una guerra".
El tiempo pasó y Bariloche olvidó. Los que están llegando a la adolescencia poco saben del tema y los miles de estudiantes que pasaron por los claustros de la Asociación Germano-Argentina y que no sabían de su pasado, tienen solo el recuerdo del "director bueno".
Pero hace 13 días Erich Priebke volvió a la mente de los que lo conocieron bien, de quienes fueron sus amigos y de quienes lo condenaron. La Justicia italiana le otorgó al ex oficial de 86 años el arresto domiciliario temiendo por su salud, ya que se le detectó una isquemia cerebral.
En su familia ya están tratando de recaudar dinero para emprender el viaje, aunque su mujer, Alicia se encuentra afectada de un mal que perturba su mente (hablan del mal de Alzheimer). Pero sus nietas, Dakmar y Claudia son las que más insisten en viajar a ver al abuelo.
¿Y que siente hoy por Priebke la comunidad barilochense? "Mira -le dijo un periodista local que no quiso dar su nombre a este enviado-, si vos haces una encuesta en la calle, la mayoría te va a contestar que era una persona excelente. Casi todos te van a hablar bien de él."
María, una comerciante, tiene un buen recuerdo de Erico, "pero no me nombre ¿eh?..."
Carlos Suez, el propietario del video club que se encuentra a metros de la principal calle Mitre no opina lo mismo:"Vivo en Bariloche desde hace 30 años y nunca lo conocí. Si querés dudá de mi objetividad porque soy judío, pero siempre estuve en un total de acuerdo con la extradición de Priebke, porque el cometió crímenes de lesa humanidad".
Sin demagogias
Suez, es un profundo conocedor de cinematografía y se mueve en diversos ambientes culturales en donde suele recitar cautivantes poemas de Lorca o Machado: "Una vez estuve con una mujer que se salvó del Holocausto y me dijo: "Priebke pudo vivir más de 80 años y mis hijos, que eran adolescentes fueron muertos"".
Recuerda que una tal "Juan Mahler, que en realidad se llama Kopp, fue el que lo mando al frente. Ese es un nazi panfletario. Tampoco me banco la demagogia de Menem con eso de no volver a dejar ingresar a Priebke en la Argentina, pero así mismo no entiendo la imagen de abuelo bueno que sostienen de Priebke en el colegio".
Carlo Bottazzi, un italiano que dejó de ser cónsul por defender a su amigo Priebke, es el que guarda hoy la mayor cantidad de recuerdos del oficial nazi en Bariloche. "Estoy muy contento con lo del arresto domiciliario y aún más contento porque mis amigos judíos no se opusieron. Yo soy casi pro semita, pero de los ateos, porque no aguanto los fundamentalismos de ningún tipo".
A Botazzi no le cuesta hacer memoria: "Conocí a Priebke cuando él era conserje en el hotel Bella Vista. Un día, con mucho dolor me dijo: "Sabés que una vez yo tuve que matar a un italiano y ni siquiera le vi la cara"". Después me describió el antro oscuro de las cuevas Ardeatinas".
-Y usted, ¿cómo reaccionó?
-Le dije que fue una guerra y que allí se cometieron atrocidades peores, como la muerte de italianos a mano de otros italianos, los campesinos que mató Stalin, la bomba de Hiroshima y el bombardeo de los ingleses sobre Dresde cuando los alemanes ya estaban derrotados y allí sólo quedaban ancianos y niños.
Aquí hay un hombre que se llama Mahler, es un antisemita y un día me trajo un panfleto que daba asco. En cambio Erich un día me mostró un diario en el que se leía que los skinheads habían masacrado a unos turcos. "Mirá Carlo -me dijo-, ¡estos locos no aprendieron la lección!" Con Erich cometieron una pequeña injusticia si comparamos las atrocidades que se hicieron en la guerra.
-¿Como lo recuerda?
Como un hombre afable, que se redimió ampliamente con su actividad en Bariloche en donde lo único que quiso fue sembrar paz, armonía y respeto, lo que no quiere decir que en la guerra haya sido culpable, aunque el cumplió una orden impartida por Kappler.
Es más, aquí hubo un movimiento para que en el colegio Primo Capraro, que depende de la Asociación Cultural Germano-Argentina, se anotasen solamente a descendientes de alemanes. El luchó para que allí también estudiasen chicos de apellidos como Huenchumil, Ramos o González. Por suerte ganó Erich.
-Usted lo abrazó en la despedida. ¿Lo hizo sin dudar?
-Sí, igual que el pobre custodio de la policía que fue exonerado. A mí lo único que me dolió de Erich es que durante el juicio confesó que había matado a dos y él me había hablado de uno solo. Eso me hizo dudar en nuestra sincera amistad.
Tampoco entendía por qué en el juicio no mostró una imagen de arrepentimiento y siempre se lo vio altanero. Será que todavía perduraba en él un espíritu de no traicionar a la gente que compartió su ideología, aunque Erich se arrepintió siempre del nazismo.
-¿Viajaría a Italia para visitarlo?
-Sé que la familia prepara un viaje y me da alegría que no lo vean dentro de una cárcel. Cuando yo tenga que ir a Italia también lo visitaré.
-Y cuando Priebke le habrá la puerta, ¿cuál sera su actitud?
-Lo abrazaría y lloraría con él.
La mayoría no piensa como Carlo Bottazzi, simplemente dice en voz baja "fue un buen vecino".
El resto corresponde a la Justicia y a la historia, que ya fallaron.
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