
La hazaña de un joven que rescató a un suicida del mar
1 minuto de lectura'
MAR DEL PLATA.- "Mirá cómo te dejó la lluvia. Andá cambiate y volvé enseguida que yo voy a buscar la torta para que tu padre apague las velitas" fueron las palabras con que la madre de Sebastián Arturo Bianca recibió a su hijo la tormentosa noche del lunes último.
Lo que no pudo adivinar la apurada mujer fue que aquella inoportuna mojadura no se debía únicamente a las lluvias que trajo el puntual otoño marplatense sino a las impiadosas olas de la playa Popular.
En efecto unas horas antes Sebastián se había lanzado al mar y luego de no pocos esfuerzos lograba rescatar con vida al hombre que acababa de arrojarse de la escollera.
Sebastián Bianca tiene 24 años es peluquero surfista y ahora está practicando kick boxing. El lunes junto a su novia Valeria concurrió al atelier de peinados que se ofrecía en la confitería de Luro y la costa.
"Me estaba aburriendo porque los modelos que mostraban en el seminario no me gustaban así que le dije a Valeria que lo mejor era volver a casa temprano para llegar a tiempo al cumpleaños de papá" recuerda el muchacho.
En la parada del colectivo
"Estábamos esperando el colectivo en la esquina de la peatonal cuando me llamó la atención ver a un hombre parado en la punta de la escollera de la playa Popular.
"No sé por qué -añade- pero no le podía sacar la vista de encima. De repente se sentó en el borde del espigón y lo único que se me ocurrió fue agarrar a mi novia del brazo y cruzar la calle. Se va a tirar le dije. Esperame acá que voy a hablar con él. Después corrí hacia la playa.
"Cuando llegué a la arena se paró y se dejó caer al agua. Seguí corriendo y desde las piedras de la punta vi cómo el cuerpo flotaba boca abajo y con los brazos abiertos.
"Me volví a la costa y como todavía no venían ni la policía ni la ambulancia que había llamado Valeria fui hasta la orilla me desvestí y me tiré al agua en calzoncillos.
"Ahí me di cuenta del tamaño de las olas y la fuerza de la correntada y recordé que mientras me sacaba la ropa alguien me había dicho que no me metiera que no iba a poder salir.
"Creo que tenía razón" se lamenta Sebastián. "Después de nadar casi hasta la mitad de la escollera lo alcancé. Lo di vuelta le pasé el brazo detrás del cuello y volví.
"Cerca de la orilla se metieron dos muchachos y entre todos lo pusimos sobre la arena. Le hicimos masajes cardíacos y le flexionamos las piernas hasta que reaccionó y empezó a decir algo que no entendimos." Luego llegaron un patrullero y una ambulancia y sintió que su misión había terminado.
Juntó sus ropas se vistió con la ayuda de Valeria descubrió que estaba muerto de frío y abandonó el lugar sin hablar con nadie y rogando llegar al cumpleaños de su padre.
Al día siguiente se levantó tarde y se enteró por los diarios que Hugo Raúl Figueroa de 56 años seguía vivo en una sala del Hospital Interzonal General de Agudos marplatense.
"Esa mañana me sentí muy raro y con la sensación de que había tenido una pesadilla. Por eso me fui al hospital y traté de ver a Figueroa. Cuando entré a la sala el hombre dormía así que volví a casa sin poder hablar con él."
"Tal vez ese encuentro se produzca más adelante -dice Sebastián- y entonces sabré si hice bien o mal."
Mientras tanto el joven presiente que se entrometió "en el destino de una persona".





