
La Iglesia admite la clonación de animales
Cumbre: teólogos del Vaticano afirmaron que es lícito modificar genéticamente a los animales para mejorar las condiciones de vida del hombre.
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CIUDAD DEL VATICANO (AFP).- La oveja Dolly, fruto de la primera clonación de un animal realizada en la historia, y el toro Galileo, clonado en septiembre por científicos italianos, han sido aceptados por los teólogos de la Iglesia Católica, que consideran positivo el uso de la biotecnología.
Durante una cumbre de expertos dedicada a la biotecnología animal y vegetal, el teólogo del Vaticano monseñor Elio Sgreccia, de 71 años, vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida, ilustró la posición de la Iglesia Católica sobre el asunto.
En distintas ocasiones la Iglesia rechazó la clonación humana e incluso la copia genética de simples órganos, con excepción de las realizadas a partir de células, tomadas por ejemplo del cordón umbilical.Ahora, la clonación de animales obtuvo la bendición de los teólogos de la Santa Sede, "con la condición de que no cause sufrimientos inútiles a los animales, sin una razón proporcional de utilidad social".
El sacerdote Angelo Serra, de 80 años, biólogo de la Universidad Católica de Roma, advirtió sobre los riesgos que comporta toda generalización o conclusión rápida en este campo, ridiculizando las imágenes de animales monstruosos modificados, utilizadas en sus campañas por los ecologistas.
Hace dos años, el Vaticano había reclamado que los Estados adoptaran una ley que prohibiera la clonación de seres humanos. Desde 1987, la Congregación para la Doctrina de la Fe, en un documento titulado "Donum vitae"("Dar la vida"), asegura que "los ensayos para obtener un ser humano sin la sexualidad deben ser considerados contrarios a la moral y en contradicción con la dignidad de procreación conyugal".
Trasplantes con animales
Al tiempo que admitieron las experiencias con animales, los teólogos del Vaticano que participaron en la cumbre ratificaron el firme rechazo a la clonación humana, a la que calificaron como un proceso contrario a la moral.
Se pronunciaron, además, en contra de los trasplantes de órganos de animales transgénicos. "Se trata de trasplantes inaceptables, que pueden ser la causa de la transmisión de enfermedades muy graves de los animales a los hombres", subrayó monseñor Sgreccia, al mencionar el contagio del SIDA de los monos al hombre.
"Es lícito, en cambio, modificar genéticamente a los animales para mejorar las condiciones de salud y vida del hombre", declaró.
"La Iglesia es favorable en general a las biotecnologías que puedan resultar útiles a los hombres", precisó el prelado. Y confirmó que la Iglesia acepta también los productos genéticamente modificados, tales como el maíz o la soja, sobre los cuales se han desatado vivas polémicas en nivel mundial.
Sobre los riesgos para el medio ambiente causados por la difusión de plantas genéticamente modificadas, el prelado afirmó que deben ser "minuciosamente estudiados y vigilados, caso por caso".
Asimismo, dijo que "hay que controlar constantemente los efectos sobre la salud humana del empleo en la alimentación de productos biotecnológicos".




