La importancia de publicar a un gigante

Cristóbal Pera
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20 de abril de 2014  

Me preguntan por el lugar que ocupa Gabriel García Márquez en Penguin Random House y nuestra relación editorial con él y su obra. Tengo tantas respuestas que no cabrían en esta columna, pero comenzaré por la razón comercial por la que un gran grupo editorial suele ser criticado para quitarla rápidamente de en medio: porque la obra de García Márquez sigue distribuida con salud envidiable en todas las lenguas y alguna de sus novelas se codea sin problemas con best sellers recientes. En ese sentido, y a diferencia de otros autores, su obra no ha dependido de la notoriedad circunstancial del Nobel; la persistente inclusión de su nombre entre los mejores autores de la historia de la literatura lo demuestra.

Otra razón por la que nos importa tiene que ver con la Argentina: Cien años de soledad se publicó por vez primera en Sudamericana gracias a la visión de Paco Porrúa y del editor Antonio López Llausás. Que su nieto Javier López Llovet siga llevando las riendas de nuestro grupo editorial en la Argentina es algo más que justicia poética.

Entre las razones que no se pueden obviar creo que debe estar la de que seguramente contamos con la confianza de la agente inmemorial de García Márquez, Carmen Balcells, cuyo papel ha sido crucial en la historia editorial de nuestro autor (y de paso en el de la literatura en español).

Y finalmente porque lo quisimos mucho quienes tuvimos la fortuna de trabajar de cerca con él, como Claudio López de Lamadrid y yo mismo. Claudio ha sido editor de Gabo desde que comenzó a publicar en Mondadori y a mí me tocó hacerlo con las memorias, cuando en el verano de 2001 trabajé en la edición final del manuscrito de Vivir para contarla a través del teléfono, de faxes y correos electrónicos. Seguramente ha sido "el trabajo de mi vida", del cual recordaré, sobre todo, el privilegio de ver cómo su texto se iba transformando ante mis ojos fruto de un perfeccionismo que sólo se mide con el genio. Si entonces trabajamos a distancia, él entonces en Los Ángeles recuperándose de una enfermedad, y yo en Barcelona, el destino me llevó a México, su "patria distinta". Desde entonces trabajamos en su antología de textos para ser leídos en voz alta, Yo no vengo a decir un discurso , pude ver el progreso de su novela En agosto nos vemos , que tanto ha corregido, y sobre todo he podido disfrutar de su compañía, de su tremendo afecto y el de su familia.

El artículo fue escrito una semana antes del fallecimiento de García Márquez.

El autor es director editorial de Penguin Random House México.

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