
La inseguridad en Flores genera más denuncias
Controversia: un oficial ayudante que prestó servicios durante casi un año en la comisaría 50ª denunció a su jefe, que negó las acusaciones y fue sobreseído en primera instancia.
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A las quejas por la creciente inseguridad en el barrio de Flores, de las cuales La Nación se hizo eco el domingo anterior, deben sumarse ahora las acusaciones que realizó un oficial de la Policía Federal y que pintó un caótico panorama en la zona. El oficial ayudante Hugo Marcelo Airali, que durante casi un año prestó servicios en la comisaría 50ª, que tiene jurisdicción en la zona, denunció a su jefe, Norberto Vilela, por los presuntos delitos de asociación ilícita, incumplimiento de los deberes del funcionario público, cohechos reiterados, extorsión y amenazas reiteradas.
La causa recayó en el Juzgado de Instrucción N° 33, a cargo del doctor Carlos Bourel, quien el 11 de julio último sobreseyó al comisario, aunque la medida no quedó firme, ya que fue apelada por Airali, con el patrocinio de los abogados del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). La apelación será resuelta durante el mes próximo por la sala VI de la Cámara del Crimen.
El comisario Vilela, consultado por La Nación, rechazó las acusaciones y aseguró que Airali hizo la denuncia porque había sido obligado a retirarse de la Policía a raíz de las sanciones que se le aplicaron durante el tiempo que prestó servicios.
Primer destino
Airali tiene 22 años y desde chico quiso ser policía. Su padre y su tío fueron suboficiales y él fue el primero en convertirse en oficial. Después de tres años en la escuela de la Policía Federal, lo destinaron a la comisaría 50ª. Fue un alumno destacado. En el primer año tuvo un promedio de 8,4815 puntos; en el segundo, 8,6562 y concluyó el tercero con un promedio de 8,6695. Ocupó el puesto 17 de su promoción, sobre 350 integrantes.
En enero de 1995, Airali comenzó a prestar servicios bajo las órdenes del comisario Vilela y en los primeros meses "comenzó a notar situaciones irregulares que, en principio se le presentaban no muy claras, pero con el transcurrir del tiempo fue empezando a no tener dudas de que el jefe de la comisaría, evidentemente había pergeniado una asociación deliberadamente constituida para cometer delitos".
En su denuncia, Airali sostuvo que en mayo de 1995 "comenzó a hacerle saber, con mucho cuidado y prudencia, al comisario su disconformidad con algunas irregularidades que veía. Esto produjo en el comisario gran malestar y a partir de ese momento comenzó a perseguir disciplinariamente al suscripto".
Airali describió otras supuestas irregularidades:
- Represión indiscriminada de presuntos contraventores de los edictos policiales. "Es increíble pensar que en un barrio de la Capital Federal, diariamente veinte, treinta o cuarenta personas puedan estar ofendiendo públicamente la moral con palabras torpes u obscenas. Es más, resulta irracional pensar que una persona en su sano juicio pueda reiterar una conducta de este tipo diez, quince o más veces en un mes".
- Creación de procedimientos espectaculares que "se realizaban engañando mediante "una carnada" (un buche), a personas por lo general de un bajo nivel cultural, de escasos recursos económicos, los cuales por reunir estas características, terminaban siendo víctimas como procesados por delitos graves".
Airali mencionó dos casos. En uno de ellos se les ofreció trabajo a dos personas, de origen boliviano, quienes fueron trasladadas en un automóvil robado. Los dos hombres se quedaron esperando a quien supuestamente los iba a emplear hasta que apareció personal de la brigada de la comisaría y realizó varios disparos. Uno de los hombres resultó herido y ambos fueron procesados y puestos a disposición de la Justicia.
El otro caso que menciona Airali es el de un señor mayor, a quien le ofrecieron 20 pesos por mantener relaciones con otro hombre. Los dos fueron primero a un bar y luego el que había efectuado la invitación le dijo al otro que lo acompañara al banco. Allí le dijo que le tuviera un maletín y desapareció.
Al instante, apareció personal de la comisaría y detuvo al señor mayor. En el maletín había una bomba rudimentaria, armada con una granada y trotyl. Por este hecho fue detenido Ramón Anselmo Sandoval, que será juzgado próximamente por el Tribunal Oral Federal N° 6.
"Además se les cobraba mensualmente una suma a prostitutas, vendedores ambulantes, hoteles familiares, agencias de quiniela y casas de masaje para que no tuvieran problemas", aseguró Airali a La Nación.
Otro oficial, aún en actividad, ratificó todas las denuncias de Airali, pero por prudencia no puede públicamente salir a respaldarlo.
Entre los motivos que la Junta de Calificaciones de la Policía Federal mencionó para darle la baja a Airali se menciona que no está "consustanciado con las normas imperantes en la institución, donde la sujeción a las mismas es condición indisoluble de todos sus integrantes".
El comisario Vilela negó las acusaciones
Descargo: el titular de la comisaría 50ª sostuvo que los cargos contra él, formulados por el ayudante Hugo Airali, son infundados.
El comisario Norberto Vilela, al ser consultado por La Nación, rechazó las acusaciones realizadas por el oficial ayudante Hugo Airali en su denuncia.
"Por despecho está haciendo una serie de consideraciones que no se ajustan en nada a la realidad", aseguró el jefe de la comisaría 50ª.
-Las denuncias son muy serias.
-No tienen elementos ni sustento de ningún tipo.
-¿Qué pasó en la causa judicial?
-Citaron a un montón de gente que lo contradijo. Nadie ratificó sus dichos en el juzgado.
-¿Usted declaró en la causa?
-Nunca fui citado a declarar.
-¿Por qué lo denunció?
-Está actuando por despecho. El pretende desvirtuar las causas que motivaron su alejamiento, para que se revea la medida. La Junta de Calificaciones es ajena a un jefe de cualquier dependencia.
-¿Por qué motivos fue sancionado Airali?
-Se lo sancionó en forma reiterada y la Junta de Calificaciones tomó una medida segregativa. La inconducta no es clara.
-Airali dijo que usted lo amenazó.
-Es todo mentira. Son patrañas. Lo que busca es ensuciar y nada más. No tiene el menor asidero.
-Esta denuncia se conoce cuando los vecinos de Flores se quejaron por la inseguridad que hay en el barrio.
-Esta es una zona tranquila. Pero trabajamos mucho. Hubo más de 6000 detenciones el año último.
-Airali dice que las detenciones son todas de contraventores, no de delincuentes.
-Es mentira. Muchas de las detenidas son prostitutas, pero también hay muchos delincuentes.
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