
La Justicia ordenó retirar un cajero automático de un bingo
Un juez platense entiende que "alienta el juego compulsivo"; repercusiones
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LA PLATA.- La Justicia ordenó a la empresa que controla el bingo de esta capital retirar el cajero automático que funciona dentro de la sala de juego, al tiempo que instó al gobierno bonaerense a prohibir la operación de esas máquinas en todos los bingos, casinos y salas de apuestas de la provincia, con el argumento de que su presencia en los locales alienta el juego compulsivo.
Dante Rusconi, titular del Juzgado de Faltas N° 2 de La Plata, intimó a la empresa Codere SA, que a través de una subsidiaria explota el Bingo Platense, a retirar en cinco días hábiles el cajero automático del Banco Francés, perteneciente a la red Banelco, que funciona en ese local.
En su resolución el magistrado considera que la instalación de dichos aparatos en bingos y casinos es "potencialmente nociva para la salud" y, además, "manifiestamente contraria a los objetivos que el propio Estado [provincial] se ha propuesto respecto del control del juego compulsivo".
Para sustentar esa última crítica, Rusconi cita un texto elaborado por el Instituto Provincial de Lotería y Casinos, en el que se traza un perfil del jugador compulsivo que incluye como elementos la "obsesión por jugar y conseguir dinero para seguir jugando" y, además, la "pérdida de dinero en el juego y el regreso al día siguiente para intentar recuperarlo".
Si no es necesario volver al día siguiente, argumenta el juez, la situación empeora: muchas personas, al ir a jugar "adoptan lo que podría denominarse como un ´mecanismo reflexivo de autopreservación de su patrimonio -explica- llevando consigo solamente la cantidad de dinero que, antes de ingresar, consideran ´razonable apostar". La presencia en la sala de una máquina expendedora de dinero "contribuye, casi de manera determinante, a disparar el deseo -patológico o no- de seguir apostando cuando el jugador se queda sin dinero".
El juez recomendó también al Instituto, presidido por Franco La Porta, que "arbitre lo que estime oportuno" para que los titulares de agencias de juego de todo tipo que operen en territorio bonaerense "retiren a la mayor brevedad posible" los cajeros automáticos de sus locales.
Apuestas normales
Ayer por la tarde, decenas o acaso centenares de personas apostaban tranquilamente dentro del Bingo Platense, sin saber de la resolución de Rusconi.
David Ruiz, de 49 años, se enteró de ella cuando LA NACION lo abordó para preguntarle su opinión. Acababa de hacer una breve visita al cajero automático para extraer dinero y poder seguir jugando.
"Si le parece mal [que haya cajeros en los bingos] es problema de él", dijo, en referencia a Rusconi. "Mi plata es mía y si la necesito la voy a sacar." El hombre agregó que concurre habitualmente a la sala de juego y nunca se vio desbordado por la posibilidad de retirar más dinero para continuar apostando.
En diálogo con LA NACION, Rusconi dijo que en su decisión entendió que "el derecho a la salud de los consumidores tiene prioridad sobre el derecho económico" y que el posible perjuicio a la casa de juego, ante la pérdida de la posibilidad de que los usuarios retiren dinero allí mismo, "no es un factor que haya entrado en el análisis".
LA NACION intentó, sin éxito, contactarse con voceros de Codere SA para conocer su posición frente a la resolución judicial y saber si la empresa tiene previsto apelar la medida cautelar.
En tanto, voceros del Instituto que controla la actividad del juego de azar en la provincia anunciaron que "se está evaluando" la posibilidad de aplicar la recomendación de Rusconi e impedir el funcionamiento de cajeros automáticos dentro de los bingos, casinos y otras salas de juego en todo el territorio bonaerense.
Respecto de esa posibilidad, La Porta dijo que se estudian cuidadosamente los pasos por seguir "para que cualquier decisión que se tome no sea contraproducente a largo plazo".
Voceros de la entidad dijeron que se analiza, por ejemplo, si una posible veda de la presencia de cajeros en los bingos no podría redundar en una mayor inseguridad, al obligar a los jugadores compulsivos a salir del local para buscar dinero en un cajero ubicado frente al local de juego o, incluso, a unas cuadras.





