
La lluvia causó demoras en Aeroparque
Un cronograma de emergencia obligó a los pasajeros de cabotaje a esperas de varias horas; también hubo atrasos en Ezeiza
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Las malas condiciones climáticas y un cronograma de emergencia hicieron que el aeroparque Jorge Newbery viviera ayer otra jornada de cancelaciones y demoras de más de dos horas en las salidas y los arribos de los vuelos de cabotaje.
Tras el accidente del Boeing 737 de LAPA que causó la muerte de más de 65 personas, el martes último, el juez federal Gustavo Literas dispuso el cierre de la estación aérea, medida que decidió dejar sin efecto en las primeras horas de anteayer.
No obstante, los horarios de emergencia programados para ayer sufrieron algunas demoras debido a las condiciones meteorológicas. Cerca del mediodía, cuando éstas empeoraron, se temió un nuevo cierre de Aeroparque, pero fue desestimado por voceros de Aeropuertos Argentina 2000.
Una situación similar tuvo lugar ayer en el aeropuerto de Ezeiza. Aunque la reapertura de Aeroparque descomprimió los congestionamientos de los últimos días, también se registraron demoras causadas por el programa de emergencia y por las inestables condiciones climáticas.
Austral y Aerolíneas Argentinas operaron ayer sus vuelos de cabotaje desde Ezeiza y sólo salieron de Aeroparque dos naves: una a las cataratas del Iguazú y la otra hacia Trelew. Ambas empresas informaron que hoy comenzarán a viajar hacia el interior desde Aeroparque, tal como sucedía antes del accidente.
"Nadie se muere en la víspera", fue el confiado comentario de Efraín Sáenz mientras observaba cómo desaparecía rápidamente entre las nubes el DC9 en el que minutos antes se había embarcado Laura, su mujer.
Con 50 pasajeros, el vuelo 4330 de la empresa Dinar rumbo a Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia fue el primero en despegar ayer del aeroparque Jorge Newbery, a las 10.55, reanudándose de este modo las actividades de cabotaje, que se hallaban suspendidas desde el martes último.
Pese a la lluvia, que a esa hora se tornaba cada vez más copiosa, los familiares de los pasajeros se agruparon en un extremo de la playa de estacionamiento para seguir el despegue de la máquina. No era difícil adivinar lo que pensaban.
Bulliciosos y sin miedo
Como primer vuelo, con partida a las 11.05, se había anunciado uno de LAPA que debió ser postergado para minutos antes de las 12.
Ayer despegaron los dos primeros aviones de LAPA después de la tragedia. El pasaje de los dos viajes matutinos de esa compañía (Trelew-Ushuaia) y Bariloche estuvo compuesto en su mayoría por adolescentes que realizaban su viaje de egresados. Para el destino más austral se dispuso un Boeing 737-700 y para el segundo, el modelo 757-500.
Los jóvenes, que prácticamente se convirtieron en protagonistas excluyentes del renovado movimiento aéreo, se mostraron sumamente entusiastas y bulliciosos, hasta el punto de improvisar una ruidosa sesión de música y baile antes del embarque, con lo que minimizaron la inquietud de sus familiares.
Mariano Schiavi y Natalia Fernández, del Instituto Esandi, de Bernal, proclamaron a dúo un "¡todo bien!" ante la consulta, y ponderaron la actitud de la empresa, "que llamó a la casa de cada uno, a las 11 de la noche, para avisarnos que el vuelo se hacía".
Entre los que despedían al contingente del colegio Compañía de María, de Belgrano, estaba un hombre de nacionalidad italiana, Domenico Posoni, de 51 años, padre de Daniela.
Posoni contó que él ya había tenido tres accidentes: un aterrizaje malogrado de Austral; otro en París, en un avión de Air France, y el tercero, al integrar el pasaje de un helicóptero que cayó a tierra. "Y sigo viajando, casi a diario. Un avión es el transporte más seguro", remató.
A la espera del llamado para el vuelo 3470 a Trelew, Orlando Bassi opinó diferente: "Ya tenía comprado el pasaje de LAPA, pero no me gusta nada. Van a tener que cambiarle el nombre porque todos estamos paranoicos".
Cristina Ficco, Lilian Cardarelli y Patricia Casasnovas -residentes de la ciudad cordobesa de Río Cuarto- viajaban a un congreso de trabajadores sociales en Río Gallegos.
Mientras compartían un mate, dijeron que confiaban en la decisión de reabrir Aeroparque "porque suponemos que se habrá constatado que las cosas están bien y que no hay riesgos para nadie".
Un hombre que no se identificó, fumando un gran cigarro, afirmó que "el problema no es de los aviones, sino de la pista. Debería tener, por lo menos, 500 metros más".
Con el correr de la tarde, las demoras fueron disminuyendo lentamente. LAER y Pluna funcionaron con normalidad, mientras que Southern Winds, LAPA y Dinar tuvieron retrasos de entre media y una hora en algunos de sus vuelos. CATA no voló.
En los pabellones de espera la gente estaba tranquila, aunque se la notaba cansada: no eran pocos los que dormitaban apoyados en su equipaje.
"Desde las 9 que estamos acá. Vinimos bien temprano por las dudas", contaron Cristina Ortiz, Norma Palacios y María Estela Gabaldo, tres profesionales de la Dirección de Protección al Menor de la provincia de San Juan. Tenían que viajar a las 14 por LAPA, pero volaron a las 20.45 por Dinar.
Daniel Lombardo tenía pasaje para viajar a las 14.20 del sábado a San Salvador de Jujuy. A cambio le dieron un boleto para ayer, a las 17. A esa hora aún estaba sentado en los pabellones de espera de LAPA. "No me ofrecieron lugar para dormir ni me llamaron", se quejó, ya resignado.
Distinta fue la opinión de Luis Zipo, que dijo que viaja a Jujuy por LAPA todas las semanas y que está muy conforme con la empresa, a pesar de que su vuelo estaba demorado en más de una hora.
Aeropuertos Argentina 2000 informó que hoy no habrá demoras en los vuelos y se operará con normalidad. Cientos de pasajeros esperan que la promesa pueda cumplirse.
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