
La Pampa: mató a su ex patrón, pero otro peón lo detuvo al morderlo
El homicida se había presentado en un campo para reclamar una supuesta deuda por un despido y le disparó a su ex jefe frente a un testigo
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SANTA ROSA.- Un empleado rural de La Pampa mató a su patrón con un arma de fuego e intentó obligar a otro peón a esconder el cuerpo, pero finalmente este lo golpeó, lo mordió y logró avisarle a la Policía.
El extraño caso se produjo ayer en el campo La Lechuza, a 60 kilómetros al norte de la localidad de La Adela, situada en el extremo sudeste de La Pampa, en cercanías de la localidad bonaerense de Bahía Blanca.
La víctima fatal fue identificada como Ricardo Arturo Muñoz del Toro, de 64 años y oriundo de Bahía Blanca, que fue ultimado a dos balazos por el ex peón O.L., de 48 años, oriundo de la localidad pampeana de General Acha y residente de Bahía Blanca.
El martes a las 9, Ricardo Arturo Muñoz del Toro, un peón de origen peruano y un amigo llegaron al casco del campo. Iban en una camioneta. No encontraron al encargado, que se había ido a caballo al monte, a recorrer las aguadas.
En tanto, Muñoz del Toro y su peón se sobresaltaron cuando se les apareció un ex trabajador rural de apellido Lucero y les apuntó con una carabina.
Lucero le reclamó el dinero de una presunta deuda luego de un despido. También se quejó porque Muñoz del Toro "estaba dando malas referencias" de él.
"Matame si me vas a matar", le dijo su ex patrón. Lucero disparó al aire. "Matame", le insistió. Y le pegó en el rostro. Cuando caía, le dio otro tiro en la nuca.
El homicida pidió al peón peruano, a punta de carabina, que lo ayudara a esconder el cuerpo. "Si no me ayudás, te mato", le dijo.
Mientras tanto, la persona que estaba en la casa salió corriendo y se refugió en un monte de caldén.
Los dos trabajadores rurales llevaron en la camioneta el cuerpo hasta un zanjón situado a 3,5 kilómetros.
El homicida le ordenó al peón peruano que arrojara el cuerpo. Pero éste, ante la sospecha de que también sería asesinado, le tomó el arma y empezó a forcejear. Le pegó golpes de puño e, incluso, le mordió una tetilla y el labio de la boca, dijeron fuentes policiales.
Posteriormente, tomó la carabina y comenzó a golpearlo en las piernas, hasta alcanzar la camioneta.
En el camino, el peruano encontró al joven que había escapado al monte. Siguieron juntos, hasta encontrar al encargado del campo que estaba a caballo. Soltaron el caballo y siguieron camino para avisar a los policías.
Cuando los uniformados llegaron -al mando del comisario inspector Eduardo Torres, subjefe de la Unidad Regional 3-, encontraron el cuerpo del dueño del campo en el zanjón, pero el homicida no se encontraba. Sin embargo, se entregó poco después, cuando se cruzó con un móvil policial que pasó por la calle en la que caminaba.
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