La playa de los que no se despegan de sus camionetas
Se llama Alamo y está en Mar del Plata
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MAR DEL PLATA.- Aunque la ciudad tiene casi 40 kilómetros de playa, solamente hay 1200 metros de costa en los que el bañista puede estacionar, sin ser multado, su vehículo a pasos de la orilla del mar.
Se trata del Parador Alamo -cuyo acceso se descubre a un lado de la rotonda del Faro de Punta Mogotes-, el lugar que suelen escoger aquellos que pasan sus vacaciones sin separarse de sus camionetas 4x4.
"Hasta hace siete años Mar del Plata no tenía un lugar habilitado para la gente que quería bajar a la arena con su todoterreno y los que se animaban corrían el riesgo de ser multados", comentó a LA NACION Luis Kado, dueño de Alamo.
"Se me ocurrió que podía gestionar en la Municipalidad esa franquicia y, tras explicar mi proyecto en el Concejo Deliberante, se me concedió la autorización", explicó.
Para Kado, el parador está destinado a aquellos que no conciben veranear lejos de estos vehículos con los que, tal como reconoce el hombre, cada dueño establece una relación muy singular.
"Nuestros clientes no piden las mejores carpas o los vestuarios más suntuosos. Se conforman con una huella que los conduzca a la orilla del mar y un lugar para estacionar su 4x4, al lado del espacio en el que pondrán las reposeras, la sombrilla, la heladerita y la mascota que suele acompañarlos", comentó.
Este menú, precisamente, es el que Kado pone al alcance de sus visitantes. Alamo permanece abierto todo el día y la estada cuesta 6 pesos por jornada, por vehículo. No tiene carpas, sombrillas ni vestuarios, pero cuenta con un snack bar rústico, muy confortable y resistente al salvaje viento del Sudeste.
También ofrece sanitarios y un estacionamiento protegido para unos 300 automóviles "normales", al que se accede por una calle mejorada.
"Para las 4x4 abrimos una senda en la arena que desemboca a metros de la orilla y una vez allí los visitantes se acomodan como quieren. Eso sí, hasta encontrar el sitio se debe circular muy despacio y una vez que se estaciona sólo pueden moverse para salir del parador", comentó. "Esto no es una pista de obstáculos", enfatizó.
Asimismo, por 10 pesos se le lleva hasta la ribera la moto de agua al turista que lo solicite, ahorrándole así el esfuerzo de arrastrarla por la arena casi 300 metros.
"Nosotros tratamos de recrear aquí lo que sucede en paradores de este estilo como los que hay en Villa Gesell, Pinamar o en el extranjero, y la gente lo reconoce porque tenemos clientes que nos visitan desde que inauguramos", apuntó Kado.
De 35 a 50 años
"La mayoría de nuestros visitantes tiene entre 35 y 50 años y viene en pareja o con toda la familia", añadió.
"Y contra lo que muchos creen -aclaró-, no son magnates o millonarios. Se trata de gente de clase media más o menos acomodada, a la que le costó comprarse una 4x4 y que quiere disfrutarla toda el día."
Muy cerca del dueño de Alamo, Ricky, un empresario del espectáculo, sonríe y, mirando cómo juegan los chicos de un matrimonio instalado muy cerca, explica: "Mi mujer y yo venimos a este parador porque es muy tranquilo y, aunque está lleno de chicos jugando, no se los escucha".
"Acá, los perros que trae la gente no ladran para no tapar el ruido del mar", exageró el hombre mientras dos ovejeros alemanes recostados a unos pasos lo miraban de reojo.
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