La relación con el poder no sorprende a nadie en Larroque
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LARROQUE, Entre Ríos.- Casi ningún vecino de este tranquilo y humilde pueblo que vio nacer hace 52 años a Alfredo Yabrán se sorprendió ante la difusión del listado de llamadas telefónicas entre la empresa Yabito y la Casa Rosada.
Es más, una docena de ellos, que prefirió mantener el anonimato, admitió haber visto alguna vez bajar de un helicóptero en las estancias Medalla Milagrosa y La María Luisa, adjudicadas al cuestionado empresario postal, al propio presidente Carlos Menem.
Muchos de los viejos vecinos de esta pequeña localidad de más de 5000 habitantes, ubicada a 260 km de la Capital Federal, dicen desconocer la vida del empresario después de los 18 años, edad en que la abandonó para tentar suerte como ayudante en una panadería porteña.
A pesar del hermetismo que impera en Larroque a la hora de hablar de la vida del magnate, La Nación conversó con uno de sus hermanos, Miguel Oscar, más conocido como Negrín, el menor de los Yabrán.
El hombre denunció una campaña de los medios en contra de su hermano y se ufanó: "Nunca recibí ninguna ayuda de Alfredo; él me la ofreció, pero me va bien con mis negocios y, por ahora, no la necesito".
Pasaron más de 30 años desde aquellas tórridas tardes de verano cuando vendía helados en un carrito hecho con madera y dos ruedas de bicicleta, jugaba a la pelota descalzo y se bañaba en un arroyo que serpentea en las inmediaciones. No conocía lujos y no sabía de empresas ni de campos. Tampoco de teléfonos celulares.
Ahora todo cambió. Alfredo Nallib Yabrán es uno de los empresarios más ricos del país, vive en lujosas mansiones, posee decenas de miles de hectáreas de campos y grandes y poderosas firmas. Pero Yabrán también es el empresario más cuestionado del país. Caen sobre sus espaldas acusaciones por encabezar presuntamente una organización delictiva y se sospecha sobre su posible participación en el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas.
De las charlas que mantuvo La Nación con sus familiares, amigos de la infancia y viejos vecinos se desprendió un denominador común: Quico, así lo llaman aquí a Yabrán, siempre fue un buen muchacho, estudioso, amigable, educado y muy inteligente.
Aunque a la hora de hablar de la velocidad con la que amasó su fortuna, los mismos dudan y se preguntan: "¿Cómo logró hacerla tan rápido?".
Desde los últimos dos años en Larroque, cada día se habla más de las propiedades del empresario y se dicen muchas cosas.
Un hombre de campo
En materia de campos, las inversiones de Yabrán comenzaron a materializarse a mediados de los 70. Las buenas relaciones que le adjudican al empresario con el gobierno militar de entonces le habrían dado el impulso inicial para hacerse fuerte en la zona.
Arrancó en Talitas, sobre la costa del río Gualeguaychú, donde construyó la famosa y amplia casa de las 21 ventanas donde se habría reunido, entre otros, con el sindicalista Lorenzo Miguel, con el fallecido dirigente Diego Ibáñez, con el expulsado de la UCR César Jaroslavsky y hasta con el propio Carlos Menem.
En 1984, su hermano José Felipe (57), más conocido como "Toto" -administrador de Yabito, empresa que administra los campos y que tiene más de 150 empleados entre peones y capataces- habría reconocido en rueda de amigos la posesión de 75.000 hectáreas, sólo en Entre Ríos.
Un contador ex empleado de Yabito, que pidió expresa reserva de su identidad reveló que el empresario poseía, hasta 1994, unas 150.000 hectáreas de campos en Entre Ríos y en Corrientes -valuadas en más de 150 millones de pesos- cerca de 135.000 cabezas de ganado y 32 establecimientos agropecuarios a los que bautizó Mis amores.
Costosas estancias
Desde ese año se sabe que el empresario postal compró más campos, pero no hay precisiones sobre la cantidad de hectáreas.
Entre las estancias más costosas se le adjudica: La María Luisa, en Colonia Elía, una de las preferidas de Yabrán. Tiene unas 3000 hectáreas y es la más lujosa. Allí recibe a menudo a sus amigos políticos y a empresarios.
La Colorada, en San Jaime de la Frontera -en el límite con Corrientes- de unas 10.000 hectáreas y La Tapera, de 4000 hectáreas, también están entre las más concurridas.
Engrosan la larga lista de establecimientos el Rancho Grande, en Villaguay, una estancia de 6200 hectáreas; la estancia Tres Esquinas, de 4000 hectáreas, en la zona de Almada, de la localidad de Urdinarrain, y el casco Medalla Milagrosa, en Concepción del Uruguay, que posee un coto de caza, y se comenta que allí practica ese deporte el propio presidente Carlos Menem.
Cuando visita a sus familiares, entre una y dos veces al mes, llega casi siempre en helicóptero y se aloja, en Larroque, en la casa de su hermano "Toto", un amplio y lujoso chalet, o en alguna de sus estancias preferidas.
Es muy raro que llegue a este pueblo en automóvil, aunque algunos testigos afirman que hace unos meses se lo vio pasear con su esposa María Cristina Pérez por Concepción del Uruguay en una camioneta 4 x 4: allí también posee un casco de estancia.
Habla un ex empleado
Néstor Espinoza fue quien llevó las cuentas de Yabito durante muchos años. Por él pasaba buena parte del movimiento financiero de los campos.
"Hace más de tres años que me fui de Yabito y hasta esa época la empresa andaba muy bien, estaba todo informatizado, apretando una tecla se podía saber hasta la edad de los terneros", narró el ex colaborador del empresario.
En la mayor parte del diálogo que mantuvo en su casa con La Nación , Espinoza habló maravillas de Yabrán: "Es muy generoso con todos:les compró automóviles nuevos a una veintena de capataces y les paga la nafta y el mantenimiento aunque no los utilicen para trabajar".
Sin perder la tranquilidad que le da el campo, Espinoza puso más ejemplos de la generosidad de Yabrán: "Un día la hija de un peón, de siete años, sufrió un accidente en una pierna y me ordenó que la empresa se hiciera cargo de todos los gastos; en otra oportunidad un empleado sufrió una hemiplejia y quedó muy mal: Yabrán le pagó todo y se preocupó por su rehabilitación".
El entonces hombre de confianza de Yabrán destacó "el inteligente y buen manejo de los negocios", aunque cuando se lo consultó si su fortuna la hizo con el trabajo en el campo respondió: "Esta actividad deja bastante plata, pero no tanta como para hacerse millonario".
"Nunca necesité nada de Quico"
"Negrín": Miguel Oscar, el menor de los Yabrán, dijo a La Nación que su hermano Alfredo le ofreció ayuda económica, pero que él la rechazó.
LARROQUE, Entre Ríos (De un enviado especial).-Alfredo Yabrán es el séptimo de diez hermanos. Cinco de ellos viven actualmente en esta ciudad y todos, salvo Miguel Oscar "Negrín" (47) reciben alguna ayuda del empresario postal.
En su autoservicio de la calle Siboldi, rodeado por clientes y al frente de la caja registradora, el menor de los Yabrán atendió -mate en mano- a La Nación .
Entre una venta y otra defendió a su hermano y denunció una campaña de desprestigio en su contra desde los medios de comunicación.
"Es una barbaridad lo que está pasando, hay una psicosis colectiva contra los Yabrán. Y no en Larroque, pero cuando voy a otro pueblo y me piden el apellido y es como si hubieran visto al diablo", se quejó de entrada.
-¿Por qué acusa a los medios de los problemas de su hermano?
-Los diarios, las revistas y la TV instalan un tema y la gente lo sigue y condena a un empresario antes de que tome intervención la Justicia.
-¿Hace cuánto que no ve a su hermano?
-Mi hermano viene a menudo, cada dos o tres semanas, y se lo puede ver por la calle como cualquier vecino. Yo lo veo en reuniones familiares que organiza en alguna estancia. . . lo normal de una familia.
-¿Usted no lo visita en Buenos Aires?
-No, no voy nunca a Buenos Aires, el siempre me invita, pero yo prefiero la tranquilidad del pueblo.
-¿Se dice que él ayuda mucho a sus hermanos, que les regala camionetas 4 x 4, automóviles 0 km y que hasta les pasa mensualidades?
-Yo nunca necesité nada de él. Soy independiente, me va bien con el negocio y con la empresa de transporte, vivo con esto.
-¿Pero en caso de que necesite algo, se lo pediría?
-Por ahora no necesito nada. Alfredo me ha ofrecido ayuda, sé que si en algún momento llego a precisar algo él estará ahí para ayudarme, pero insisto, por ahora no necesito nada de él ni de nadie.
-¿Cómo justifica que a su hermano le haya ido tan bien en los negocios en poco tiempo habiendo salido de una familia modesta?
-El es muy inteligente y muy bueno para los negocios, le fue bien, nada más.
El resto de la familia
Además de José Felipe "Toto", sobre quien deposita su confianza en el negocio del campo, en Larroque viven María Angélica, "Coca", que fue directora de la escuela secundaria donde estudió "Quico" y que ahora está jubilada; Carlos, jubilado del ferrocarril, fue quien protagonizó un incidente cuando una periodista porteña lo quiso entrevistar y el hombre le acertó un disparo en una pierna; María del Carmen "Maruca", es ama de casa y madre de Fernando Fiorotto, actual vicepresidente de Ocasa.
La madre, Emilia Marpez, falleció hace más de 10 años. El padre, don Nallib, murió en mayo último.
Otro de los hermanos, Jorge, que era joyero, también murió, fue en 1988; vivía en Gualeguaychú.
De la madre todos hablan muy bien: "Era buenísima y muy bella, una excelente madre". Aunque del padre no dicen lo mismo: "Era bravo y muy rígido, si alguno de los chicos se revelaba los castigaba y los mandaba a dormir a la calle".
Citará el juez a nuevos testigos
Aunque los testimonios de Cibert y Mastelle complican a Ríos y a Yabrán, para Macchi no hay pruebas contundentes.
DOLORES.- Si bien el juez José Luis Macchi rechazó todos los argumentos expuestos por Alfredo Yabrán en el escrito en el que denunció una campaña en su contra pergeñada por el gobernador Eduardo Duhalde, a quien sugirió que se lo cite como testigo, el magistrado sigue considerando que todavía no aparecieron en la causa pruebas contundentes para fundamentar una nueva citación al hombre de negocios.
La aparición de los cruces telefónicos entre la firma Yabito, una de las que el empresario reconoció como propia, y la Casa Rosada poco aportaron a la pesquisa que los hombres al mando del comisario mayor Víctor Fogelman impulsan para llegar hasta el autor intelectual del asesinato de José Luis Cabezas.
Sin embargo, sirvieron para que no queden dudas sobre la siempre negada relación entre funcionarios del gobierno nacional y el dueño de Ocasa.
La declaración del comerciante Ricardo Manselle provocó que los cañones de la investigación apunten ahora al jefe de seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos, y al ex oficial Aníbal Luna.
Según fuentes judiciales, esta semana el magistrado definirá la nueva presentación de Ríos ante los Tribunales de esta ciudad, pero esta vez en calidad de imputado, no como testigo, tal cual ocurrió el 23 de mayo último.
Ese día, ante el juez, también prestó declaración testimonial Yabrán, una visita que generó gran expectativa en el desarrollo de la causa que investiga el crimen del fotógrafo de Noticias.
Cabezas fue encontrado ejecutado y calcinado dentro de su automóvil Ford Fiesta en el interior de una cava, situada en las cercanías de General Madariaga, el 25 de enero último.
Testigos clave
Manselle, el propietario del local Mc Papa´s, situado frente a las oficinas de Ríos, en Martínez, se convirtió para los investigadores en uno de los testigos más importantes contra el jefe de seguridad de Yabrán que se han ido sumando en la causa por el homicidio del reportero gráfico, después de la aparición del estanciero de Cariló Daniel Cibert.
Este hombre le relató al juez Macchi la confesión que le hizo el fotógrafo dos días antes de ser asesinado. "Cabezas me dijo que temía que la gente de Yabrán lo quisiera matar, porque investigaba la presunta conexión del empresario con el lavado de dinero proveniente del narcotráfico a través de negocios en la costa", aseguró el propietario de la estancia Dos Montes, del citado balneario.
El 2 de junio último, Manselle había declarado ante la fiscal María Elena Brignoles de Nazar con reserva de identidad y comprometió seriamente a Ríos.
En esa oportunidad, manifestó que observó al hombre de confianza de Yabrán reunirse en su restaurante -situado en la Avenida del Libertador 13.616, en Martínez- con los ex oficiales Gustavo Prellezo, acusado de ser el presunto autor material del crimen de Cabezas, y Aníbal Luna.
Pero, en las últimas horas, impulsado por la necesidad de buscar protección ya que sus socios lo señalaron ante Ríos como el responsable de la primera declaración, el comerciante gastronómico se presentó ante Macchi y blanqueó su situación. Ahora, su testimonio, con nombre y apellido, figura en el cuerpo 71 de la causa 56.456.
"De comprobarse una serie de citas que figuran en la declaración testimonial de Manselle, el jefe de seguridad de Yabrán y el ex oficial Aníbal Luna podrían ser detenidos", le confesó a La Nación una calificada fuente de la investigación.
Indicios
Luna estuvo detenido durante casi un mes, a raíz de los testimonios de los integrantes de la banda de Los Hornos: Héctor Retana, Gustavo González, Horacio Anselmo Braga y José Luis Auge, quienes lo acusaron de haber sido el encargado de señalarles al fotógrafo de Noticias.
Además, el ex oficial, amigo de Prellezo, fue involucrado en la causa porque un par de horas después del crimen recibió un llamado del presunto asesino en el que le habría dicho "Feliz cumpleaños". En esa oportunidad, esta frase fue interpretada por los investigadores como un código mafioso.
Héctor Borches, ex custodio de Alfredo Yabrán e inquilino del departamento 4, del noveno piso del edificio de Ballenas 99, en Pinamar, también declaró ante Macchi durante la última semana y complicó la situación de Ríos.
Los dichos de este testigo que comprometieron al jefe de seguridad del empresario postal tienen que ver con la aparición de otro teléfono celular.
¿Mintió Ríos?
En su declaración del 23 de mayo último, Ríos aseguró a la Justicia que sólo utilizaba el ya célebre 415-2327, al que llamaba, entre otros, el ex oficial policial Prellezo.
Sin embargo, Borches dijo que solamente se reportaba al jefe de custodios al 413-0343.
Este teléfono no pertenece al hombre de confianza de Yabrán. Ahora, el juez Macchi pediría a los investigadores la realización de otro cruce de comunicaciones para establecer si existieron otros contactos entre Ríos y el presunto asesino de Cabezas.
Aquella misteriosa escapada
Escurridizo: la escapada de Yabrán a Punta del Este se suma a la larga lista de incógnitas que los investigadores intentan develar.
PUNTA DEL ESTE.- Más nombres se siguen atando en lo que pareciera ser una larga cuerda, llena de nudos difíciles de desenredar, que pasa por Pinamar, Buenos Aires, Entre Ríos, San Martín de los Andes y hasta por aquí.
Hasta hace diez días, la justicia argentina le pidió al juez penal de 2o. turno de Maldonado, Homero Dacosta, que informara si en el Cessna Citation que el 4 de febrero último trajo y llevó misteriosamente a Alfredo Yabrán venían también Marisa Cabrera y Alberto Gregorio.
En Punta del Este o en los tribunales de Maldonado quizá sean sólo dos nombres, pero en Dolores no. El interés de los investigadores por descifrar la enigmática escapada de Yabrán de la Argentina, y quienes lo acompañaron en su burla a los controles fronterizos, no tuvo mucho eco aun en las autoridades que manejan este balneario: "La información todavía está en trámite", dijeron las secretarias de Dacosta, quien se encuentra de licencia.
Si la justicia argentina, aunque no lo haya informado, tiene a Cabrera y a Gregorio "en carpeta", habrá también que tenerlos en cuenta, por más que todavía no sepa de qué juegan en la larga cuerda de sospechados.
Un departamento en la mira
Por primera vez, los residentes uruguayos y argentinos comenzaban a observar más de cerca el tema Yabrán. Muchos se enteraron por los diarios de hace una semana de que la ex secretaria del empresario, Ada Fonre, figura como titular de un departamento en el edificio Bora Bora.
La propiedad no es gran cosa, pero muchos coinciden en que tras sus paredes se esconde la figura de Yabrán: "Existe un trámite en la UTE (compañía de electricidad) firmada por el propio Yabrán", confesó un periodista local en rueda de amigos.
La llegada de Yabrán aquel 4 de febrero al aeródromo de El Jagüel y sus siete horas de permanencia aquí siguen siendo un tema de análisis sin mucho resultado. "O vino a verla a ella (Ada Fonre) o a encontrarse con alguien especial (podría ser Carlos Redruello, el testigo fantasioso)", comentan los argentinos que pasan por estar bien informados.
Por otro lado aseguran también que ese día Yabrán almorzó en Aquabarra, un restaurante que abrió hace cuatro temporadas en "el codo" de la barra de Maldonado y que funcionó con mucho éxito por las noches a ritmo de salsa. Nadie sabe con quién comió allí nuestro hombre.
Lo que sí se sabe es que Andreani compró una casa de quinientos mil dólares en José Ignacio y que dos anónimos policías bonaerenses ya tendrían varios departamentos, entre ellos un piso en el Golden Gate valuado en medio millón.
Claro que todo figuraría a nombres de sociedades anónimas y el secreto inmobiliario, más aún que el bancario, es sagrado para los uruguayos.
La llegada del casino Conrad con sus charters de jugadores y la posibilidad de que muchos personajes huyan de Pinamar hacia aquí indican que Punta del Este puede volver a convertirse en algo más explosivo.
Los comerciantes dicen "bienvenidos". Quienes aquí optaron por una vida distinta o se sienten parte de la historia, tuercen la cara y callan. Ayer el viento aquí sopló con furia pero, por su misma naturaleza, habrá que ver qué pasa en el verano.
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