
La ruta 227 y sus curvas de la muerte
Hoy, en el centro y sudeste bonaerenses
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NECOCHEA.- Pudo haber sido una tragedia. Otra más, dicen los pocos campesinos que habitan en la zona. Pero fue un milagro. Los dos camiones circulaban en sentido inverso y sólo se rozaron lateralmente.
¿El motivo? Simultáneamente intentaron esquivar algunos de los cientos de baches que castigan un tramo de casi 40 kilómetros de la muy transitada ruta provincial 227.
Este camino constituye una de las principales vías de acceso al puerto de Quequén, desde donde parte una importantísima porción de las exportaciones de productos agroganaderos e industriales del sudeste y centro bonaerenses, especialmente los originados en Tandil, Olavarría y Azul.
Los reclamos realizados por la comunidad de Necochea y Lobería, situadas sobre el tendido de la 227, sumados a las quejas de los transportistas y de todos aquellos que lo transitan, todavía no han tenido eco.
Mientras en algún armario de la administración bonaerense duerme el proyecto para la repavimentación, ensanchamiento y modificación del trazado de dicha carretera, la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) trata de sobrellevar la situación con simples bacheos.
"El episodio entre los dos camiones pudo haber sido terrible, como ya lo hemos visto con otros accidentes de los que nos toca lamentar en esta ruta", dijo Carlos Sandaló, repartidor de productos panificados que recorre periódicamente este trayecto.
Demasiado angosta
La ruta 227 es verdaderamente angosta y el deterioro de los extremos laterales del pavimento hacen que cada día se reduzca más la calzada.
"Hace poco tiempo habíamos instalado unos prismas fluorescentes para marcar el camino, pero los bordes se han ido desmoronando y esas señales han desaparecido", explicó un empleado de la Delegación XII de la DVP.
Alcanza apenas un momento de observación desde la vera de la ruta para ver las maniobras que deben hacer los vehículos -especialmente los de transporte de cargas y de pasajeros- para evitar accidentes.
Cuando un camión u ómnibus intenta adelantarse a otro, le resulta inevitable morder la banquina y transitar con alguna de las ruedas por la tierra.
Juan José Gómez, camionero que acostumbra trasladar cereales desde el centro de la provincia de Buenos Aires hasta Quequén, no dejó dudas sobre la peligrosidad del trecho que se extiende entre Lobería y Necochea.
"La señalización es muy mala, ya no se ven las líneas que prohíben adelantarse y así después tenemos que sufrir las consecuencias", se quejaba.
Su experiencia le dice que la ruta 227 tiene en ese trayecto por lo menos dos puntos de extremado riesgo para los automovilistas.
Curvas trágicas
El más trágico está situado a no más de 2000 metros de la rotonda de circunvalación. La denominan la "curva de la muerte", una chicana que obliga a transitar y sortear dos giros de 90 grados a los que se llega desde largas rectas, invitaciones claras a circular a altas velocidades.
"El nombre no se lo hemos puesto en vano; esta curva se lo ha ganado por la gran cantidad de accidentes registrados allí", contaron otros dos transportistas que descansaban en las inmediaciones del peligroso sector.
El segundo punto se sitúa a la altura de la ciudad de Pieres, en la intersección de la 227 con la ruta 55, que lleva a Balcarce.
"Los momentos más riesgosos ocurren durante la noche, porque el cruce no está bien señalizado y los vehículos se pasan de largo", coincidieron los choferes consultados.
Un proyecto que se demora
Como estos inconvenientes no son nuevos, desde hace más de un año está aprobado un proyecto que modifica la traza de la carretera 227 y prevé ensanchamiento y repavimentación de la calzada.
Según confiaron en la DPV, el único inconveniente para la cristalización de las reformas es exclusivamente económico.
"Estamos esperando que se apruebe la partida presupuestaria para poner en marcha estos cambios", detallaron en la oficina necochense de la dependencia provincial.
El nuevo diseño incluye la eliminación de la "curva de la muerte", la construcción de una rotonda en el cruce con la ruta 55 y otra en la localidad de Tamangueyú, donde se pretende eliminar otro giro de riesgo para los automovilistas.




