La situación mejoró en los juzgados laborales
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La crisis por la que atraviesa hoy el fuero comercial es inversamente proporcional al alivio experimentado por los juzgados del Trabajo. Así lo explicaron a La Nación dos jueces comerciales y Pedro Kesselman, secretario general del Colegio Público de Abogados y ex presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas.
La Justicia comercial, a partir de la ley de concursos y quiebras -24.522-, absorbió todos los juicios por créditos laborales y así quitó al fuero laboral gran parte de su competencia. Y de su trabajo.
"Mandar el conocimiento de los derechos laborales al fuero comercial significó sobrecargarla de tareas. Ni los jueces ni el personal está especializado en la materia, entonces deben ponerse a estudiar y eso genera un trabajo extraordinario", dijo Kesselman.
El letrado explicó que la existencia de mucho trabajo en negro lleva a que los magistrados deban producir mucha prueba antes de dictar una sentencia.
Y agregó: "La Justicia laboral tiene muchos menos juicios que hace un lustro. Estuvo en crisis cuando todos iniciaban juicios contra el Estado, pero las privatizaciones de las empresas estatales; las modificaciones legislativas, que han suprimido una enorme cantidad de derechos; la sanción de la ley de riesgo de trabajo, que priva al trabajador accidentado o enfermo de reclamar indemnizaciones; el cierre de muchas empresas, y el temor a ser despedido han hecho que haya disminuido muchísimo la litigiosidad laboral".
Los jueces comerciales Javier Fernández Moores y Eduardo Favier Dubois (h.) coincidieron con Kesselman y señalaron a la nueva ley de quiebras como uno de los factores que llevaron al fuero al actual estado de emergencia, que la Cámara Comercial reconoció en su acuerdo del 24 de junio último.





