
La venta callejera de comida, sin control
De los 6250 puestos del distrito sólo 40 están habilitados; inspecciones y decomisos no reflejan la realidad
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Consumir comidas y bebidas en el espacio público es un riesgo: aunque en la ciudad de Buenos Aires funcionan 6250 puestos de ese tipo, según cifras oficiales, sólo hay 40 que tienen una habilitación otorgada por el gobierno porteño hasta 2007.
Este tipo de puestos son un eslabón más en la cadena de la venta ilegal y de la ocupación indebida del espacio público que afecta a la Capital. Representan el segundo rubro más explotado en las calles del distrito.
Los lugares donde su presencia es mayor son las estaciones de Once, Constitución y Retiro; la Costanera Sur y la Costanera Norte. También se pueden ver puestos que venden panchos, hamburguesas, garrapiñadas, frutas, verduras y hasta locro en avenidas como Corrientes, Rivadavia, Cabildo y Santa Fe.
"Cuando se comen estos alimentos sin control se corre el riesgo de contraer enfermedades. En estos puestos no se tiene la certeza de que se cumplan las buenas prácticas de manejo de alimentos. Yo recomendaría que no se consuman; especialmente si no se ve una fuente de agua potable, una buena limpieza o un artefacto que permita mantener la cadena de frío", dijo a LA NACION Jorge Chirife, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCA y miembro de la International Academy of Food Science and Technology.
Y la recomendación no debería caer en saco roto. Según la Agencia Gubernamental de Control (AGC), dependiente del gobierno local, en la Capital hay unas 250.000 bocas de expendio de comida. De ese total, entre el 2 y el 3 por ciento son puestos ambulantes ilegales. La misma fuente informó que en la Capital hay sólo 40 habilitados. A ellos se suman unos 200 puesteros que consiguieron amparos de la justicia contravencional para seguir trabajando. El resto lo hace en la ilegalidad.
"Desde 2007 no se dan permisos [de habilitación] porque nunca se reglamentó el sorteo de las nuevas adjudicaciones, causa que está en manos de la Justicia", indicó la AGC mediante un comunicado.
La ley que regula esa actividad es la 1166, impulsada durante la gestión como legislador del actual defensor adjunto porteño Atilio Alimena. Fue sancionada en 2004 y tuvo varias reformas hasta 2007. Esa norma establece varias obligaciones para los puesteros en lo que se refiere a higiene, mantenimiento y refrigeración de los productos. También estipula el tamaño máximo que puede ocupar del espacio público. Lo que debe reglamentarse es el modo con el que se accede al permiso y el lugar donde se ubicará el puesto.
"No hay excusas. Si se quiere organizar la actividad se puede hacer. El proyecto seguía los lineamientos de lo que se utiliza en el mundo. Había tres grandes grupos: los que vendían garrapiñadas y ese tipo de alimentos; los de panchos y las parrillitas, como en Uruguay. Desde la Defensoría hemos realizado varias recomendaciones al Poder Ejecutivo, pero no hemos tenido respuesta", dijo el funcionario a LA NACION.
Inspecciones
Según el gobierno, sólo en la Costanera Sur se han realizado 118 inspecciones, en las que se decomisaron 55 kg de mercadería. "La AGC, por intermedio de la Dirección de Higiene y Seguridad Alimentaria, debe garantizar a los ciudadanos las condiciones de salubridad de establecimientos y productos alimenticios, según lo dispuesto por el Código Alimentario Argentino. Esa dirección puede labrar actas de infracción, decomisar productos y clausurar, pero no puede levantar el puesto de la calle porque eso constituye una contravención", explicaron en ese organismo.
En tanto, en el Ministerio Público Fiscal indicaron que la venta ilegal es una contravención y que, ante la flagrancia, los agentes de las policías Federal y Metropolitana deben actuar, igual que con la venta ambulante de cualquier otro producto.
Martín Lapadú, fiscal coordinador de la Unidad Fiscal Sudeste, que controla Plaza Miserere, sostuvo: "La ley es clara. En la plaza funcionan unos 19 puestos que tienen esos permisos precarios y uno, con un amparo. De las causas que ingresan en la fiscalía, unas 10 por día son por venta de alimentos, pero que ya están envasados. Casi la totalidad se resuelve con probations", contó.
La realidad es que la discusión entre los funcionarios políticos y judiciales, y la falta de ordenamiento es aprovechada para que la ilegalidad sea hoy la regla.
POR TODAS PARTES
La Costanera Sur, el Bajo y las estaciones de trasbordo de transporte son los lugares donde se puede ver más claramente la proliferación de puestos de venta de comidas y bebidas sin autorización
LA REALIDAD
- 6250
Puestos en total
Representan entre el 2 y el 3% de los 250.000 puntos de venta de alimentos y bebidas de la ciudad.
- 40
Carritos habilitados
Gracias a un permiso entregado antes de 2007. Desde ese momento no hubo nuevas habilitaciones.
QUE DICE LA LEY
- Higiene : los permisionarios deben observar en su indumentaria y elementos de trabajo las pautas que garanticen la correcta higiene tanto en la manipulación de los alimentos como en el cuidado del aspecto personal.
- Fraccionamiento : según la normativa vigente, está prohibido el fraccionamiento de bebidas cuya comercialización se autoriza. Tampoco se permite el fraccionamiento de aderezos, que deberán ser de uso único e individual.
- Espacio público : el permiso y la habilitación del puesto no incluyen la utilización de mesas o sillas a su alrededor. Quienes incumplen esa regla, además de la falta de habilitación, están ocupando ilegalmente el espacio público.
- Seguridad : los vendedores no pueden ubicarse en la zona de seguridad de las esquinas, a menos de diez metros de las paradas de transporte público ni a menos de 50 metros de locales del mismo rubro autorizados por la ciudad.
- Otros lugares prohibidos : la venta ambulante autorizada tampoco puede realizarse frente a los accesos a ferrocarriles y subterráneos, hospitales, sanatorios, institutos de enseñanza, bancos y salas de espectáculos.




