Las Toscas, un pueblo con temor al veneno
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LAS TOSCAS, Santa Fe.- El fuerte olor causa desagrado, la lluvia ácida produce temor y las enfermedades, pánico. Así se vive en este pueblo de 12.000 habitantes del norte santafecino, en el que hace tiempo el viento dejó de mover las cañas de azúcar para empujar hasta la plaza del centro emanaciones que más que alertar, asustan.
Aquí ya no se habla del campo o se cuentan viejas leyendas del pago chico. No, porque después del obligado "Buen día", las voces de los hombres pronuncian enfermedades: leucemia, cáncer, afecciones respiratorias y de piel, y hasta alguno habla de malformaciones físicas. Conversar sobre la muerte sería lo mismo.
Las palabras agua, lluvia, tierra fueron cambiadas por cromo, fenoles, sulfuros, anilina y ácidos. Hasta el propio nombre del lugar parece reemplazado, ya que los forasteros pasan por la ruta 11 y mencionan al querido Las Toscas como el "pueblo envenenado".
Para la mayoría de los vecinos, el mal tiene su morada a cuatro cuadras del centro, en la curtiembre Arlei, por la que unos 8600 cueros por día pasan por el cromo en el comienzo de un proceso embellecedor para esa materia prima argentina y posiblemente destructivo para esos argentinos que viven a 35 kilómetros del límite con el Chaco.
Nadie aún puede relacionar fehacientemente el elevado promedio de enfermedades que aquejan a los vecinos con el funcionamiento de la curtiembre y de otra procesadora de cueros de vaca que hay en la zona (Sadesa), aunque más chica y alejada. Pero las enfermedades se suceden y los primeros análisis de orina que algunos pobladores se realizaron muestran altos porcentajes de cromo. "Algo está ocurriendo y hay sospechas muy evidentes", reconoció el ministro de Salud de la provincia, Carlos Parola, al corresponsal de La Nación en Santa Fe, José Enrique Bordón, quien fue una de las primeras personas en alertar sobre la situación de Las Toscas (sobre lo que se informa por separado).
La gravedad del problema quedó expuesta anteayer, cuando una comisión encabezada por el director provincial de Medio Ambiente, Aníbal Vázquez, llegó a Las Toscas para efectuar una medición jamás vista en la zona y en el país. Durante doce horas fueron concentrados en el club social 90 voluntarios de la localidad divididos por sexo y por edad, a quienes les tomaron reiteradas pruebas de orina, que serán analizadas en dos laboratorios de la capital provincial (con anterioridad se realizaron otras pruebas que dieron positivo respecto del cromo, como se informa aparte).
Si bien estos últimos resultados no se conocerán hasta dentro de poco menos de 30 días, un grupo de vecinos ya desconfiaba de ese procedimiento, pues creen que todo va a ser tapado, que quedará en la nada y que las autoridades manejarán los análisis a su antojo.
"Así como lo hicieron cuando retiraron muestras de tierra y agua para decir después que los tóxicos estaban dentro de parámetros aceptables", comentó Silvia de Iglesias, la presidenta de Ademans (Asociación Defensa de Medio Ambiente del Norte Santafecino), sigla tras la que se agrupan los pobladores que decidieron comenzar a actuar en defensa de Las Toscas y que acusan reiteradamente a la curtiembre Arlei.
"Varios de nosotros nos hemos hecho análisis en el hospital Cullen y le aseguro que los valores son de terror. Ahora no se puede vivir ni respirar", contaba con mala cara la señora de Iglesias mientras a su casa llegaban otros integrantes del grupo, como otra mujer que mostró fotos de un niño malformado que después murió y otras imágenes de animales seriamente afectados.
Doce casos
Después de enumerar los doce casos de leucemia producidos en los últimos años, varios recordaron con tristeza la muerte de la adolescente María Victoria Mancini (14 años), quien falleció por una leucemia linfogástica aguda en el hospital pediátrico Juan Pablo Segundo, de Corrientes, el 17 del mes último.
También la desaparición de Elvio Chávez (57), un ex empleado de la curtiembre al que se le diagnosticó una afección menor y que cuando llegó al Hospital Italiano de Buenos Aires le detectaron una leucemia irreversible.
Roberto Roldós es el director de Horizonte, la FM local, y hace tiempo que viene denunciando las alteraciones que se producen en Las Toscas. Es quien explica que "el asunto no pasa por cerrar la curtiembre, sino por controlar sus efluvios adecuadamente".
Allí aparecen entonces las necesidades del pueblo, puesto que en Arlei trabajan 1200 empleados, de los cuales 500 viven aquí y el resto en lugares cercanos.
En la otra curtiembre se emplean 182 operarios, lo que significa que, de no existir las dos procesadoras de cuerdo, muchísimas familias se quedarían sin sustento y Las Toscas caería en una crisis de desocupación imposible de revertir, más aún cuando hace tiempo dejó de funcionar el viejo y tradicional ingenio azucarero.
Fue cuando la cuenca cañera fue absorbida por el cuero. Arlei es hoy una de las tres primeras curtiembres del país y exporta el 90 por ciento de su producción, que se puede comparar diariamente con el volumen de vacas que se subastan en el Mercado de Hacienda de Liniers.
La voz oficial
El director de Medio Ambiente, Aníbal Vázquez, fue el portador de la voz oficial mientras se realizaban los muestreos entre los 90 pobladores que se prestaron voluntariamente.
"La comunidad nos planteó el problema adjudicándoselo al cromo de la curtiembre y nosotros diagramamos un trabajo para estudiar la situación. Es cierto que el cromo está presente en esa industria, pero hay que ver el grado de incidencia y de concentración que tiene en la gente."
Vázquez reconoció que en el hospital Cullen "se encontraron altos grados de cromo en otros análisis que se efectuaron antes: se detectaron 80 microgramos de cromo, cuando lo normal para la gente no expuesta debe ser de cinco. Nosotros -dijo- estamos realizando las pruebas sobre habitantes que no trabajan en la curtiembre, porque el problema es ambiental y no laboral".
Luego, Vázquez resumió la situación actual con distintos conceptos: "La alerta es general, por eso estamos aquí. ¿Cuál es la verdad? Todavía faltan bases científicas para determinarla.
"La sensación de ansiedad y temor en la comunidad es bien fundada, ya que nunca tuvieron respuestas. La sospecha del ministro de Salud es, por lógica, evidente, ya que si varios sienten de dónde proviene el olor deja de ser sospecha y hay que investigar. La gente no miente.
"No hay que pagar ningún precio ambiental por esto ni tampoco un precio laboral con la pérdida de las fuentes de trabajo", opinó.
Por último, Vázquez anticipó que el resultado de la investigación determinará el problema y que allí sí, "como cada contaminante tiene su nombre y apellido, también tiene su dueño".
A todo esto, mucha es la gente que piensa en abandonar Las Toscas, aunque tenga que rehacer su vida. Otros hablan de lugares cercanos, como Obligado, Ocampo, Guillermina o Florencia.
Claro que de nada servirá si los tóxicos se siguen expandiendo, porque el temor, el miedo y el pánico ya no serán sólo del "pueblo envenenado".
Mientras, los responsables de las curtiembres tienen sus argumentos y están dispuestos a darlos a conocer.
El asunto es que las enfermedades desproporcionadas existen y el exceso de cromo también. Y todos bien saben aquí quién trabaja con el cromo.
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