Llamarían Rosas a la avenida Sarmiento

Sería el tramo que une Plaza Italia con avenida del Libertador; la Legislatura lo aprobó, pero falta una audiencia pública
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4 de abril de 2003  

La ley que pretende cambiar el nombre de un tramo de la avenida Sarmiento, para pasar a denominarla Juan Manuel de Rosas, reavivó el fuego de una controversia que lleva años. Que enfrentó a ambos hombres a mediados del siglo XIX y que, en estos días, sigue encendiendo el debate entre sus seguidores.

El diputado justicialista Mario O´Donnell presentó un proyecto que se convirtió en ley y que denomina Brigadier General Juan Manuel de Rosas al tramo de la avenida Sarmiento que se extiende entre la Avenida Del Libertador y plaza Italia, en el barrio de Palermo. Por tratarse de una ley de segunda lectura, antes de su sanción definitiva se requiere de una audiencia pública, que tendrá lugar el próximo viernes.

Los interesados en concurrir a la asamblea deben inscribirse en la Dirección General de Gestión y Participación Ciudadana de la Legislatura, en Perú 160, o al teléfono 4338-3000. El plazo vence el próximo martes, a las 14.

A una semana de la audiencia, ya se cruzaron las opiniones. Rafael Sarmiento, sobrino bisnieto segundo del prócer, es vicepresidente del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia y encabeza la nómina de los que se oponen a la sanción definitiva de esta ley.

"No se puede rendir un homenaje a Rosas sobre la base de ofender la memoria de otro prócer. Pudieron ponerle Rosas a la plaza... Tanto el monumento como este cambio son motivos de exaltación a la violencia. Si hay algo que es sinónimo del degüello es Rosas", cuestionó Sarmiento.

"No soy rosista sino que soy un historiador y estoy en favor de la unidad nacional y las calles de Buenos Aires son la antítesis de la unidad nacional", aseguró O´Donnell ayer al ser consultado por LA NACION.

Para Sarmiento, "esta medida importaría un agravio intolerable e inaceptable para la memoria del prócer y el comportamiento de las autoridades de la Ciudad es un intencionado apartamiento de las enseñanzas de la historia".

Según opinó: "No hay una escuela ni una biblioteca que se llame Rosas. Podríamos ponerle a un matadero ese nombre... No aceptamos que para rendirle un homenaje a Rosas se injurie a Sarmiento".

Para el autor de la ley, los cambios de nombre de las calles son fastidiosos porque perjudican a los habitantes de esa arteria. "Aquí no hay nadie que viva", defendió O´Donnell.

El legislador propuso esta modificación con un propósito claro: "Ante este momento de crisis, debemos dar ejemplos de unidad nacional".

O´Donnell pensó en la nueva denominación de las calles como un "nudo de unidad nacional". Sarmiento confluiría con Rosas, los dos unidos por el Libertador José de San Martín.

Paradojas de la historia

El diputado justicialista habló del "sistema vengativo" que impera en las calles porteñas.

Según aseguró, Juan Manuel de Rosas nació en Buenos Aires en la calle Cuyo que, paradójicamente, es la actual calle Sarmiento.

"La estatua de Sarmiento se colocó donde estaba el dormitorio de la derruida casa de Rosas -ejemplificó O´Donnell-. Y la plaza Lavalle se levanta en lo que era el solar de los Dorrego no por casualidad: Juan Lavalle fusiló a Manuel Dorrego."

El diputado precisó que la ciudad tiene varias calles con nombres de batallas que los unitarios ganaron a los federales y no hay ninguna que recuerde triunfos federales. "En la mayoría de las ciudades civilizadas no se aceptan triunfos que recuerden guerras civiles", agregó.

En los argumentos de la ley se enumeran las localidades del país que impusieron el nombre de Rosas a sus calles, como en Bahía Blanca; La Matanza; en San Miguel del Monte; en San Miguel, Tigre, Merlo, Tres de Febrero, Berazategui, Esteban Echeverría, Lomas de Zamora y Quilmes y en Mar de Ajó una plaza lleva su nombre.

Las diferentes concepciones sobre la organización del país enfrentaron a Rosas y Sarmiento tanto desde las letras como desde el campo de batalla. El primero era gobernador de Buenos Aires y fue derrotado en Caseros por las fuerzas de Justo José de Urquiza, a las que se sumaron Sarmiento y el general Bartolomé Mitre.

Ya ocurrió con Monroe

Cierto es que actualmente ninguna calle de la ciudad de Buenos Aires recuerda a Juan Manuel de Rosas. Pero entre 1973 y 1976 sí la hubo.

Fue la ahora llamada Monroe (en un tramo, avenida; en otro, calle), que se extiende de Este a Oeste de la ciudad, entre la avenida Figueroa Alcorta y la avenida de los Constituyentes.

Cuando el entonces presidente constitucional Héctor J. Cámpora restituyó sus funciones al viejo Concejo Deliberante porteño, el cuerpo comenzó a funcionar con el nombre de Sala de Representantes de la Ciudad.

Fue entonces que, por la ordenanza número N°29.905/74, se le impuso el nombre de Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas a Monroe en toda su extensión.

Pero lo cierto es que poco le duró al denominado "Restaurador de las Leyes" el homenaje encarnado en los carteles de la arteria.

Cuando asumió en marzo de 1976, el gobierno militar de facto dejó sin efecto la ordenanza por el decreto N° 1665. Enseguida, la ordenanza porteña N° 32.906/76 devolvió el nombre Monroe a la arteria.

A Rosas probablemente le gustaría tener una calle en su honor. Según algunos historiadores, él eligió honrar la memoria de su esposa, Encarnación Ezcurra, con similar método: tras la muerte de su mujer, a mediados de 1800, llamó con ese nombre a una calle porteña que nadie puede identificar hoy.

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