
Lo condenaron a 30 años de cárcel por tres violaciones
La pena recayó sobre un ex convicto; los abusos ocurrieron entre febrero y marzo de 2008
1 minuto de lectura'
Un ex convicto fue condenado ayer a 30 años de prisión por un tribunal de Mercedes que lo encontró culpable del abuso sexual y el robo que sufrieron tres jóvenes en 2008.
La persona condenada es José Luis Borda, de 54 años, quien optó por no presenciar la lectura del veredicto del Tribunal Oral Criminal (TOC) N° 3 de Mercedes. En cambio, permaneció en una sala contigua a la de audiencias.
El ex convicto fue condenado por abuso sexual agravado en concurso real con robo calificado por el uso de arma, cometido en tres oportunidades, entre febrero y marzo del año pasado, en General Rodríguez.
"Estoy muy contenta con el fallo, es lo que esperaba. El muy cobarde no quiso estar presente en la sala, pero es lo que se merecía [la condena]", dijo a la agencia de noticias Télam Gisela García, la única de las tres víctimas que durante el proceso aceptó tener contacto con la prensa.
Por su parte, Néstor Ibarra, titular de la Fundación Li-may, organización que asistió a las tres chicas violadas, dijo que esperaba una condena mayor.
"No es lo que realmente nosotros, como fundación, esperábamos. Pretendíamos mucho más. Pero esto ayuda y motiva a que otras chicas se animen a denunciar", sostuvo Ibarra.
La pena impuesta a Borda, no obstante, fue la misma solicitada durante el juicio por la fiscal del caso, Marcela Falabella, quien dijo a Télam que estaba conforme con el fallo.
Durante el debate, las tres víctimas de los ataques identificaron a Borda como quien las había violado luego de interceptarlas, a veces a bordo de una bicicleta y otras de un auto, cuando se trasladaban por la zona de General Rodríguez.
Los tres ataques, con varios días de diferencia entre sí, fueron hechos bajo la misma modalidad: el agresor interceptó a sus víctimas cuando caminaban por las inmediaciones de la ex ruta 5 y las intimidó con un arma blanca para robarles.
Luego de apoderarse de las pertenencias de la víctima, el agresor la obligaba a caminar hasta una zona más apartada, la violaba y se retiraba.
1
2Un verano extremo en la costa: sismo, meteotsunami, remolinos de viento, sudestada y temporal, ¿solo casualidad?
3En campos y también en zonas urbanas: el ataque a un niño reavivó un problema que hace décadas crece en la Patagonia
4Después de los therians, llegó el “Hobby dogging”: de qué se trata la nueva tendencia de pasear a perros imaginarios

