
López no se arrepintió del crimen
Caso Ospital: el detenido contó con lujo de detalles cómo secuestró y mató a su vecino; dijo que lo hizo porque necesitaba dinero.
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El coronel (R) Norberto Hugo López (64) confesó ser autor del secuestro y homicidio del empresario Ricardo Ospital (55) ocurrido en 1994, y de las amenazas de muerte al primer juez de la causa, en la primera jornada del juicio oral y público en su contra.
El fiscal Eduardo César Alonso pidió la pena de reclusión perpetua por los delitos de homicidio doblemente agravado, robo doblemente agravado, daño y amenazas. A su turno, el defensor oficial Daniel Baca Paunero se inclinó por la insania de su defendido o, "en caso de que exista un criterio diferente", solicitó que se modifique la calificación legal de los hechos y pidió un máximo de 10 años de prisión.
López describió con detalles cómo planeó el crimen durante más de 3 años y calificó como "una salida neutral y un blanco fácil" el asesinato de Ospital.
Impresionó a la audiencia por su frialdad y porque no dio muestra alguna de arrepentimiento durante las 5 horas que duró el debate. Atribuyó la comisión del siniestro delito a una difícil situación económica por la que pasaba y dijo que amenazó de muerte al primer juez de la causa, Hugo Van Schilt, porque "me usó para saltar a la fama y me defraudó cuando dejó la causa".
Ospital fue secuestrado el 10 de mayo de 1994 minutos después de las 19, cuando desde su empresa de artículos para la construcción situada en Hipólito Yrigoyen 13500, en la localidad de Adrogué, se dirigía a la peluquería.
Víctima y victimario se conocían desde hacía varios años: ambos eran propietarios de campos vecinos en la localidad de Cañuelas. Bastó con una seña para que el dueño del Emporio del Cerámico invitara a López a subir a su camioneta y comenzara así el horror.
Ospital nunca regresó a su hogar, lo mataron poco después del secuestro. Siete llamadas reclamando un rescate fueron recibidas por la familia de la víctima: jamás pagaron el millón y medio de pesos que López solicitó el día después de la desaparición de Ospital y tampoco los 300.000 que exigió después.
El cuerpo de Ospital fue hallado 48 días después en la estancia San Marcelo, propiedad de la familia López. Este día Norberto y su hijo, Marcelo Adrián, fueron detenidos. Llegaron a ellos a través del número de un teléfono celular que pertenecía al menor de lo López.
Dureza de corazón
El militar -quien fue secretario de Hacienda y Finanzas de la provincia de Córdoba entre 1976 y 1978- relató los hechos ante los integrantes de la Sala II de la Cámara Criminal de Lomas de Zamora, Eugenio Alsina, Alfonso González Lozano y Joaquín Díaz Ferrer. Después de escuchar la confesión de López y la declaración de 8 testigos, los jueces darán a conocer su veredicto el jueves próximo a las 13.
Aunque por este crimen también está detenido su hijo, el teniente primero Marcelo López, él no estuvo ayer en la audiencia.
La causa de ambos tramita en forma separada por decisión del segundo juez que instructor: el titular del Juzgado de Criminal N° 7, Emilio Villamayor. El expediente del menor de los López, aún no llegó a la instancia del juicio oral.
"La declaración que hoy hizo López tuvo por objeto desvincular lo más posible a su hijo del aberrante hecho. Según su nuevo relato, Marcelo recién se enteró de que habían asesinado a Ospital cuando la policía los detuvo a ambos 49 días después del crimen", se quejó el abogado de la familia de la víctima, Adolfo Luis Tamini.
Los familiares de Ospital estuvieron presentes: Luz Fernández de Ospital declaró como testigo y reconoció al asesino de su esposo. "Prefiero no hablar hasta que se conozca el fallo pero confío en que se hará Justicia", alcanzó a decir antes de partir.
La clave de las dos causas
¿Por qué el asesinato del empresario Ospital se ventila en dos causas separadas?
Una de las respuestas hay que buscarla en la tesis que involucra a dos personas en el hecho.
Y las razones de esto se encuentran en la fisonomía de la víctima. En efecto, el empresario muerto hace dos años pesaba 110 kilos y tenía 1,75 metros de altura, lo que hace difícil suponer que su cuerpo pudo ser movido por una sola persona.
Pero el acusado coronel López repitió media docena de veces que su hijo está procesado injustamente, porque fue él quien cometió el crimen.
"Recién se enteró que el cadáver era de Ospital el día que nos detuvieron", dijo. Y, además, aseguró que fue él sólo quien mató a su vecino dentro de su camioneta y cuando llegó al campo San Marcelo, en Cañuelas, lo bajó y enterró en una fosa que cavó con ayuda de su hijo.
"Coincido con los abogado de la víctima en que el hecho lo realizaron dos personas. Aunque hay dos autores de este hecho, lamentablemente la causa está separada y el mismo crimen deberá tratarse en dos juicios por separado", dijo el fiscal el fiscal de cámaras.
Aunque La nacion intentó averiguar por qué el juez Villamayor concedió el pedido de la defensa de Marcelo Adrián López para que las causas se separaran, fue imposible obtener una respuesta, porque el magistrado no está en la ciudad.
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