
Los balnearios de Mar del Plata tienen cada vez menos arena
Toda la comunidad está volcada al combate de la desaparición de las playas
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MAR DEL PLATA.- La retención y acumulación de arena en la escollera sur del puerto local hace que algunas playas del centro de Mar del Plata tiendan a desaparecer.
Como ocurrió con la tradicional Playa de los Ingleses, que hoy es sólo parte de la historia, la zona de Playa Grande se ve ahora amenazada y corre peligro de desaparición.
El mar se interna cada vez más en sus entrañas debido a que las corrientes marítimas que deberían depositar arena en la costa están obstruidas por la escollera sur.
Esta construcción -erigida en la década del veinte, cuando se realizó la obra portuaria- impide, además, que la boca de entrada a la estación marítima local tenga el calado necesario para que los buques de mediano y gran porte puedan operar sin inconvenientes.
Los marplatenses en todos los estamentos, desde las autoridades municipales hasta los escolares, se pusieron a trabajar seriamente desde hace unos años en una campaña que abarca distintos aspectos para recuperar el puerto y las costas.
La creación de la Comisión Mixta para la Defensa y Recuperación del Puerto y las Playas de Mar del Plata mancomuna a casi todos los sectores de la sociedad local. La intención es solucionar el problema del puerto y, por lo tanto, obtener un beneficio concreto que se traduciría en el ensanchamiento de las playas.
Trabas en la ejecución
La solución parece ser muy clara, pero no se sabe con qué velocidad podría ejecutarse. Según el concejal Gustavo Pulti (Alianza Marplatense UCeDé-MID) si se lograran sortear algunas trabas burocráticas en el seno del gobierno provincial, no demoraría más de un año en llevarse a cabo exitosamente el arreglo.
Pulti dijo a La Nación que la comisión ya obtuvo algunos logros basados en los estudios del ingeniero Alberto Lagrange, considerado una autoridad en materia de hidráulica.
"Con 2 millones de pesos logramos crear una playa en un lugar donde el mar golpeaba contra el murallón. Se llama Playa Nueva y se logró mediante la construcción de dos escolleras en T proyectadas por Lagrange y solventadas por la provincia", explicó el edil.
Las cuestiones jurisdiccionales y los malos manejos no están ausentes en semejante cuestión. El esfuerzo puesto por el municipio local por evitar que el mar devore las playas es muy grande; Mar del Plata sabe que no hacerlo podría producir una hecatombe económica si el turismo no visita más estas playas.
El peor momento lo vive Playa Grande, a la que debieron volcarle 150 camiones de arena extraída del puerto -donde se embancan 600.000 metros cúbicos de arena por año debido a la escollera sur- para reemplazarla por la que el mar se lleva.
Uno de los estudios ya realizados que podría traer la solución al problema parece estar firmemente avalado por el Ejecutivo provincial.
Mediante el compromiso asumido por el gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, el ingeniero Omar Issa, jefe del Departamento de Obras Marítimas de la Dirección Provincial de Hidráulica, explicó a La Nación que ya comenzaron los trabajos para recuperar las playas del centro y del norte de la ciudad.
Se refirió a la construcción de las escolleras en T (un brazo perpendicular a la playa que termina en un piedraplen paralelo a la costa) que forma como un embalse, construcción que impide que la arena que ingresa en esa bahía pueda salir.
En la Playa Varese, aledaña al Cabo Corrientes, gracias a la construcción de las escolleras diseñadas por Lagrange se evitó que la zona se transformara en un sitio pedregoso y sin ninguna posibilidad de tener una bajada de playa. Hoy, los turistas pueden disfrutar de un sector lo suficientemente amplio.
En la costa norte
Issa apuntó que en el norte de Mar del Plata, un objetivo prioritario, se trabaja también para lograr la recuperación de sectores en los que si bien la playa no existe porque hay acantilados, la erosión del mar provocaba derrumbes y ponía en peligro la transitabilidad de la ruta provincial 11, que conecta la ciudad con Santa Clara del Mar y los demás puntos balnearios de la Costa.
La pregunta que surge es cuánto cuesta llevar adelante el proyecto. Según Pulti, con unos 10 millones de dólares se puede dragar y refular la arena (chuparla y luego lanzarla sobre las playas) que deposita la corriente marítima en la base de la escollera sur. A este emprendimiento se lo denomina "obra blanda".
De esta manera podrían considerarse las dos alternativas que ahora estudia una empresa holandesa, especialista en el tema de recuperar costas. La primera sería simple a la vista de los entendidos: volver a lanzar la arena a la corriente marítima para que, de modo natural, la deposite sobre las costas castigadas.
El otro camino, técnicamente más complejo y oneroso, consiste en depositar a través de tuberías la arena chupada por la draga en los puntos prefijados.
"Podríamos tener -remarcó Pulti- un puerto multifuncional, del que puedan entrar y salir buques hacia cualquier puerto del mundo, lo que beneficiaría a los productores de la zona para sacar mercadería al exterior."
La otra parte de la obra es lo que se denomina "rígida": la contrucción de las defensas costeras en T necesarias desde la escollera sur hasta el norte de la ciudad. Esto demandaría 12 o 15 millones de dólares más.
La respuesta pinamarense son las playas
PINAMAR.- Uno de los problemas más graves que sufren las playas de esta zona del Atlántico bonaerense es la falta de arena. La situación se viene agravando desde hace casi una década y desde el año último se transformó en una de las principales preocupaciones de las autoridades.
Los motivos de la desaparición se deben en su mayoría a la construcción de balnearios que no permiten el movimiento de la arena. Esta, al rebotar con el cemento por los fuertes vientos, que en invierno alcanzan los 120 kilómetros por hora, es levantada y arrojada a más de dos kilómetros de distancia dentro de la ciudad.
En menor medida el problema se acrecienta con el robo de arena que por esta zona es muy común.
Ante esta situación la municipalidad local decidió tomar dos medidas: en primer lugar convocó a todos los concesionarios de playas para que cuando se terminen sus permisos de explotación cambien el cemento por la madera, lo que significa que conviertan sus balnearios en ecológicos, y por otra parte resolvió cobrar fuertes multas a los que roban la arena de las playas, aunque esa medida todavía no ha dado los resultados esperados.
Lo que si está avanzando es la construcción de los balnearios conocidos como ecológicos y por primera vez en Pinamar ya hay dos prácticamente terminados: Soleil, en avenida de Mar y de la Calandria, y Enrico, en Valeria del Mar.
Dentro de dos años se vencen numerosas concesiones de balnearios y la idea de las autoridades es que lentamente empiecen a cambiar por la madera y como hay muchos que con los años han incrementado los metros cuadrados que figuraban en los pliegos, les pedirán que normalicen la situación. Se estima que con esto se verá menos cemento.
Cambian cemento por madera
Eduardo Moltedo es el responsable de Soleil, el primer balneario ecológico de Pinamar. Conoce esta zona desde 1968, cuando vino a trabajar de guardavidas, y desde 1974 regentea balnearios. "La tormenta de 1993 destruyó por completo Soleil y, cuando decidí volver a construirlo, en la municipalidad fijaron algunas pautas y yo decidí hacerlo en madera", relató a La Nación.
Moltedo explicó que este balneario es ecológico "porque además de impedir que la arena se extienda hacia la ciudad, está hecho con una madera que recibió un tratamiento especial denominado autoclave. Este sistema consiste en sumergirla en líquidos químicos que la hacen mucho más resistente.
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