
Los menores usan el delivery para eludir la "ley seca"
Proliferan los quioscos con este servicio
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Martín tiene 17 años. En la billetera lleva la tarjeta de un quiosco del barrio de Recoleta a cuyo teléfono acude cada vez que se junta con sus amigos por la noche y quiere pedir bebidas alcohólicas para "hacer la previa del boliche", según cuenta.
Es que sabe que en ese quiosco, de avenida Santa Fe al 1900, no van a pedirle documentos para venderle bebidas con alcohol, tal como exige el código contravencional porteño. "Un día fui a comprar después de las 11 de la noche y me dijeron que no me podían vender a esa hora, pero me dieron la tarjeta para que llamara desde casa", relata el adolescente, en referencia a la prohibición de vender alcohol, para adultos y menores, después de las 23.
Para los menores de 18 años, conseguir alcohol en quioscos o mediante entrega a domicilio no es tarea difícil. Todos los adolescentes consultados por LA NACION confesaron que siempre se salen con la suya, aun después del horario permitido. "Ya conocemos qué quioscos nos venden, y vamos directamente ahí", dice Mariela, de 16 años, que recurre a los quioscos de su barrio, San Cristóbal.
Pero si comprar en quioscos puede traer alguna complicación, los chicos se juntan en una casa y hacen el pedido por teléfono. "Eso nunca es un problema. ¿Quién te va a pedir documentos en tu propia casa?", advierte irónica Celeste. Ella también sabe en qué quioscos comprar, y tiene agendados varios números de comercios con entrega a domicilio: "¡Uf! En Peña y Pueyrredón, en French y Larrea, en...", y enumera de memoria varios quioscos a los que recurre y de los que también tiene los números de teléfono.
En 2006 se iniciaron en la ciudad 138 causas por venta de alcohol a menores: 78 de ellas están en trámite; otras 19 fueron archivadas; 35 se resolvieron por juicio abreviado (probation) , y sólo seis fueron a juicio.
Los datos, suministrados por el Ministerio Público porteño, corresponden a causas por venta de alcohol a menores en comercios, pero ninguna de ellas se inició por la venta a través de deliveries . "Es una contravención de imposible captación, salvo que un policía esté justo en la puerta de una casa donde se entrega la bebida a un menor", explica a LA NACION el fiscal Andrés Gómez Ríos, a cargo de la Fiscalía Contravencional N° 5.
El fiscal afirma que regular esta contravención ya es difícil cuando se produce en un comercio, porque el quiosquero tiene que ser descubierto in fraganti cuando está vendiéndole a un menor.
"Muchas veces compran mayores y se las dan a los menores, o la policía recibe una denuncia de un vecino, a través de la línea 0800-333-FISCAL [47225], pero, cuando llega al lugar, el chico ya no está, o resulta que no se trata de un menor", señala Gómez Ríos. Y asegura que las causas por vender alcohol en el horario prohibido son tres veces más que las que se inician por la venta a menores específicamente.
Proliferación de deliveries
Hecha la ley, hecha la trampa. La llamada "ley seca", que empezó a regir en diciembre de 2003, prohíbe a los comercios habilitados para vender alcohol el suministro de estas bebidas en la franja horaria de 23 a 8 de la mañana. Pero la venta a menores de 18 años está prohibida en cualquier lugar y horario.
Desde entonces, la proliferación de despachos de bebidas alcohólicas a domicilio, que están exceptuados de la norma, fue una constante. Y pese a que no hay datos oficiales respecto de la cantidad de comercios con este servicio, los testimonios de sus clientes menores de edad son múltiples, y las páginas web de estos negocios abundan en Internet, con ofertas y combos explosivos. "6 x Speed Unlimited (250cc) más 1 x Vodka Hiram Walker (750cc), a 35 pesos", reza la promoción número siete (de las 11 que tiene) de la página www.intocablesdelivery.com . Pero en su inicio, como las otras miles que se encuentran navegando por Internet, advierte que es sólo para mayores de 18 años.
En 2004, hubo una iniciativa en la Legislatura porteña para hacer punible la venta de alcohol por delivery en horario nocturno. La idea era que tuviese la misma sanción que tiene la venta de alcohol en comercios, entre las 23 y las 8 (con una multa de entre 1000 y 5000 pesos, o con 2 a 10 días de arresto, según lo establece el artículo 89 del Código Contravencional).
Sin embargo, la norma fue vetada. "La justificación fue que el consumo en una casa constituye una de esas acciones privadas que resguarda la Constitución Nacional en su artículo 19", señaló a LA NACION el diputado Jorge Enríquez (aliado del macrismo), redactor del proyecto de ley en este sentido. Y agregó: "Es la justificación de un falso ideologismo que termina convirtiendo la norma en letra muerta".
Los comercios consultados por LA NACION dijeron que antes de tomar el pedido consultan si son mayores de edad o no, y que los adolescentes se las ingenian para utilizar el documento de un hermano mayor, o mandan a atender al más grande del grupo.
Mientras tanto, los chicos siguen bebiendo, y aseguran que conseguir alcohol es "superfácil".
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