
Los secretos del juego clandestino
Los banqueros ilegales montan redes de apuestas que se encuentran en el umbral del verdadero crimen organizado.
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Tomás estaba sentado en su mesa de la confitería París, en el sector paddock del hipódromo de Palermo, pero, inesperadamente, un hombre le puso un violento final a su jornada burrera.
El hombre era el "Tano", integrante de la barra brava de Atlanta y dueño de un puesto de verduras en Constitución. "¡A mí me vas a venir apretar hijo de p...!", le gritó después de colocar sus pesadas manos en la cara de Tomás y mientras partía una botella contra la mesa convirtiéndola en un arma blanca.
El vidrio no llegó a destino (el cuello de Tomás)porque desde otra mesa saltaron varios integrantes de la División Leyes Especiales de la Policía Federal y redujeron al pesado "Tano". El asunto, una deuda de juego; el final, lesiones y todos a la comisaría 31.
Todo sucedió hace más de un mes, delante de un centenar de aficionados que comentaban perplejos:"¡Cómo cambiaron los tiempos, esto antes jamás pasaba en las carreras!". Otros se preguntaban por qué el deudor agredió al acreedor:"Es que le mandaron gente hasta el puesto de verduras para decirle que pague y el Tano no se lo bancó", explicaron los que sabían la historia.
Claro, de estos últimos se desprendió que Tomás no era, no es, una simple alma caritativa, además agredida. No. Tomás es lo que se llama entre quienes bien conocen el mundo de las apuestas un banquero de juego, un capitalista, un hombre que toma jugadas por afuera de los circuitos oficiales.
Su nombre no es el más nombrado entre los que acceden a la clandestinidad, pero goza de confianza y prestigio, simplemente porque es la mano derecha del hombre que más suena entre quienes intercambian billetes por apuestas sin pasar por las ventanillas de los hipódromos, sin que sus números ingresen en las estadísticas de la quiniela oficial.
Poderoso, desconocido para el resto de la sociedad, un enigma para los aficionados comunes, prácticamente inhallable para quienes les apuestan a su empleados, casi imposible de ser cercado por quienes controlan el juego oficial, el hombre es el banquero de juego más importante de la Argentina:lo llaman "El Lujanero".
Perfil de tierra adentro
Tirando a bajo, de pelo crespo y bigotes y con pinta de ser un tipo de tierra adentro, a "El Lujanero" sus conocidos lo mencionan por el primer nombre, Roberto. Lo del seudónimo es simple, vive en Luján.
De algo más de 45 años, casado y con tres hijos, "El Lujanero" maneja, además, un par de agencias de juego oficiales; disfruta de su haras de caballos en la que pastorea el padrillo Runner Boy, aquél que le empató una carrera al gran Ultrasonido, y tiene una casa quinta:"La del banquero", la llaman los lugareños.
Un edificio de oficinas en el centro y un negocio de gastronomía, le consumen el resto del tiempo, por eso, sólo se lo ve de vez en cuando (algún miércoles) por el hipódromo de San Isidro.
Pero más allá de su historia, como la de tantos otros, se debe explicar como funciona el juego clandestino hoy, en esta época de poca plata pero en la que se busca la "salvación" en los números. Años en que los jugadores disponen de menos tiempo, pero que la tecnología se encargó de facilitárselo con los teléfonos celulares, los cables coaxiles y las microondas.
Ahora todo es más rápido, más fácil. Pero es cierto que ya no hay tantos garitos o "casinos privados" como en la belle epóque:"Es difícil volver con eso, cuando existen charteres a Las Vegas que arman los banqueros", comentó un veterano que intenta en vano reclutar gente para una ruleta casera.
De levantadores y banqueros
Dentro de la clandestinidad, la más popular, histórica, incontrolable y que mueve cifras imposibles de establecer es la quiniela, actualmente con sorteos en directo por los canales de televisión.
Comienza en cualquier esquina con el apunte de un "levantador" que pasa la jugada a alguien que está más arriba. Otro recaudador se encarga de llevarla aún más arriba, es decir a la banca o al banquero Igualmente, "la mayoría de los caminos conduce a "El Lujanero". El está en la cumbre de la pirámide", le comentó un informante a La Nación, quien enseguida relató, a manera de ejemplo, un episodio que muchos recuerdan: "Antes del sorteo de fin de año del 1995, una de esas mentalistas de la televisión había pronosticado que iba a salir el 21 y mucha gente le jugó con ganas. Bueno...¡salió!. Me acuerdo que Macedo (otro banquero) se cayó, lo dejaron patas para arriba. "El Lujanero" perdió una suma millonaria, pero pagó, me entiende. Siempre paga..."
Pero la cadena de ilícitos es tan grande que no deja afuera a la policía. Si hasta el juez en lo criminal y correccional de La Plata, César Ricardo Melazo, quien tuvo a su cargo los últimos operativos, confesó a La Nación que "los banqueros de la costa le pagan entre seis y ocho mil pesos por mes a la policía para estar protegidos".
Por eso, cinco jugadores que bien conocen el tema, no dudaron en reafirmar eso que se comenta en San Isidro: es que la recaudadora, sin vestirse de azul, claro está, es una mujer que recibe alrededor de 1500 pesos por reunión hípica de cada uno de los levantadores para dejarlos trabajar tranquilos.
Más allá del fraude a la Lotería Nacional, de la estafa al fisco, es decir al Estado, se está ante el umbral de algo mucho más grande y riesgoso: el crimen organizado.
Los infractores en el turf
Modalidades: en las carreras de caballos, se apuesta clandestinamente dentro de los hipódromos, por teléfono y en garitos paralelos; la televisación en vivo ayuda a conocer los resultados.
En el turf, la mecánica del juego clandestino es mucho más compleja pero comprobable. Ante todo hay que explicar cuáles son las ventajas que tienen los apostadores en jugar a las bancas:
- Los banqueros pagan un dividendo de un diez por ciento mayor al del hipódromo y un 20 por ciento superior al de las agencias oficiales.
- El volumen de lo apostado no se traslada a los cómputos del hipódromo, por lo que el caballo está lejos del favoritismo oficial, no despierta las suspicacias de otros jugadores y abona un sport (dividendo) mucho más elevado.
- Finalmente, existen grandes jugadores que tienen cuenta corriente con sus banqueros. Es decir, las cuentas se cierran los domingos y se abonan, de un lado o del otro, los martes.
La modalidad se divide de tres maneras. Por un lado están quienes toman apuestas dentro del hipódromo ("arbolitos"), también los que reciben jugadas por teléfono y, por último, los que tienen garitos o agencias paralelas.
Dentro de los hipódromos suelen trabajar con total libertad y desaparecen de vez en cuando, en épocas de "bronca" (cuando Leyes Especiales de la Policía tiene una orden de sofrenarlos). Igualmente, la infracción a la ley de juego no es condenatoria y siempre vuelven.
Por eso se lo sigue viendo a Claudio con su libreta de anotaciones en el paddock de San Isidro, junto a la puerta giratoria cercana a la popular. A veces los personajes cambian y muchos extrañan a Salvador, que solía trabajar en la tribuna oficial de Palermo con total exclusividad. Por allí ahora anda Jorge, que maneja su negocio en el salón Torterolo. Pero Palermo tiene otro de sus puntos importantes de comercialización de apuestas clandestinas en la confitería París, escenario del último escándalo.
Otros juegan a través de sus celulares directamente a las centrales de los banqueros. Tal el caso de un importante ex empresario del rubro de la alimentación, que tiene una línea abierta sólo para él y al que se le permite jugar cuando los caballos ya abandonaron los partidores:"¡Laaargaron!".
La TV en directo
Los banqueros del juego se apoderaron de la tecnología de los mismísimos hipódromos y hoy cuentan con la televisación en vivo.
Así, desde el paseo de los caballos, lo que prometen pagar (pagarían), el desarrollo de la carrera, hasta la llegada y los dividendos finales, se ven en directo en sus oficinas que son una suerte de mesas de dinero.
El robo de señal se prodiga por todos lados. Actualmente existen unas 57 agencias de juego autorizadas en la Capital y en el Gran Buenos Aires y otras 40 en el interior del país, pero sucede, por ejemplo, que desde el Jockey Club de Santa Fe se retransmite ilegalmente a otros 17 puntos clandestinos por microondas y la red de cable local.
Se calcula que en el conurbano operan unos 50 bares clandestinamente con señal directa. Tal el caso del bar Nahuel, en José C. Paz, que fue desmantelado por la policía hace unas semanas al igual que el bar Los Amigos, de El Palomar.
Muchos lugares se ven favorecidos por encontrarse bajo el circuito aéreo por donde pasan las ondas de televisación entre los hipódromos de La Plata, Palermo y San Isidro y la antena central ubicada en el edificio Alas, en la avenida Leandro N. Alem.
Las propias agencias autorizadas están sospechadas de llevar juego paralelo. Eso fue lo que se encontró en el Jockey Club de Mar del Plata: tras un allanamiento quedaron detenidos Hugo Luján y Rubén Rodríguez, banqueros que en la confitería tomaban apuestas ilegales.
Otro banquero de fuste
Por allí, hace tiempo que no se lo ve a Robinson, otro famoso capitalista, para más datos, el segundo del país. Hombre alto y canoso, de unos 55 años, utilizó como pantalla la gastronomía y ganó mucha plata dentro del casino Provincial, en donde fue el prestamista número uno.
Como en el Jockey Club marplatense, tampoco faltaron sospechas sobre la misma agencia de Recoleta, que funciona en Hipopotamus (Guido y Junín), que fue allanada dos veces y cuya concesión pertenece al ex comisario de la Policía Bonaerense, Alfredo Martínez, vicepresidente de la cámara de agencieros.
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