
Los wichis reclaman más educación
La comunidad de Misión Chaqueña, en Salta, se queja por la falta de escuelas y de profesores bilingües
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La comunidad aborigen wichi asentada en Salta intensificó sus reclamos para que sus hijos tengan posibilidades de acceder a la enseñanza secundaria.
La única escuela media se encuentra a 15 kilómetros, y como se trata de una comunidad que no brilla por sus recursos económicos, muchos tienen dificultades para costearse el pasaje en colectivo. Sólo 40 de 100 alumnos pueden llegar viajando en bicicleta.
La población aborigen, radicada en Misión Chaqueña, a 45 kilómetros al este de la ciudad de Embarcación, reúne 2300 pobladores. Tiene prácticamente una economía de subsistencia: vende sus artesanías a un almacén ubicado en el propio pueblo, que le paga sólo con alimentos, con la particularidad de que quien pone los precios es el comprador.
Dado que no reciben dinero, los chicos que tienen la posibilidad de acudir al colegio tampoco pueden afrontar los gastos necesarios: libros, útiles escolares y el uniforme con corbata que -inexplicablemente- les exigen en la escuela secundaria de Padre Lozano.
Cuentan, sí, con una escuela primaria, adonde concurren diariamente 400 alumnos, pero dado que no les enseña un maestro bilingüe de la propia comunidad wichi, las diferencias culturales e idiomáticas dificultan el aprendizaje.
"Nuestras costumbres son diferentes. A un maestro que no es wichi le cuesta entendernos, y a nosotros nos ocurre lo mismo con él", dijo a La Nación Roberto Díaz, que viajó a la Capital Federal para exponer su inquietud a las autoridades nacionales.
Agregó que, como los docentes viajan diariamente desde Embarcación o Salta y el camino está en pésimas condiciones, los días de lluvia no hay clases. Por estos motivos, los chicos repiten de grado asiduamente y culminar la educación básica les puede llevar hasta los 14 años.
La comunidad, en movimiento
Frente a esta difícil situación, la gente de Misión Chaqueña no se quedó con los brazos cruzados y se puso en campaña con el fin de conseguir mayor educación para sus hijos.
Los wichis impulsan un proyecto para abrir la carrera de bachiller bilingüe e intercultural, lo que daría a los chicos la oportunidad de seguir trabajando, en el futuro, en la misma comunidad y educar luego a los menores de acuerdo con su propia cultura. Son tres años para recibirse de maestro bilingüe y seis para alcanzar el diploma de maestro de grado. "De esta manera, además, los docentes vivirían en la propia localidad y no se perderían tantos días de clase", explicó Díaz.
"Este colegio nos daría la posibilidad de que los chicos tengan un título, y además puede servir para otras comunidades wichis cercanas, como Ikman, Carborcito y Salim, de donde podrían provenir otros 100 chicos más que tienen el mismo problema", agregó José Palacios, presidente de la comisión vecinal.
Sin embargo, las permanentes gestiones realizadas ante las autoridades provinciales no tuvieron aún ninguna respuesta concreta, más allá de las palabras.
"Nosotros habíamos solicitado un colegio antes que la localidad de Padre Lozano, pero se lo dieron primero a ellos, que son criollos", protestó Palacios, quien explicó que redactaron notas a todos los diputados para obtener el secundario propio.
El proyecto fue aprobado e incluido en el presupuesto de la provincia para 1997, pero el colegio nunca se empezó a construir. "Hablamos con ministros, diputados y no hay resultados. No sabemos ya a quién recurrir", continuó.
Otro camino
Para subsanar la inexistencia de maestros propios capacitados, los aborígenes proponen el traslado de alguno de los docentes bilingües que trabajan en Morillo, otra comunidad wichi cercana, que sí tiene colegio. Mientras tanto, los alumnos de Misión Chaqueña se capacitarían para reemplazarlos. "Las autoridades no nos quieren dar el colegio, porque no quieren que tengamos un título para dos idiomas", agregó Díaz.
El representante de la comunidad explicó otra de las ventajas que otorgaría el proyecto: "Con el certificado de nuestra escuela secundaria, podríamos tener la posibilidad de ir a trabajar a otras comunidades y así ganarnos la vida. Con la artesanía no nos alcanza".
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