
Lucha en favor de la ballena franca
Preocupación: el Gobierno pedirá subsidios para estudiar el porqué de la lenta reproducción de este cetáceo
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Preocupado por la lenta reproducción de la ballena franca austral el gobierno piensa tramitar ante organismos internacionales una financiación de casi 2 millones de pesos para realizar un seguimiento por satélite de la especie.
"Pretendemos determinar cómo y dónde se alimentan y reproducen las ballenas" afirmó a La Nación el licenciado Oscar Padyn director del Area Ictícola y Acuícola de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano (SRNyAH).
Dispositivo
El seguimiento se realizará colocando un dispositivo en el cuerpo de la ballena que "será pequeño y no tendrá ningún efecto nocivo sobre el animal" agregó Padyn.
Además indicó que "se estudia la posibilidad de que el dispositivo se desprenda automáticamente de la ballena una vez finalizado el período de seguimiento".
La información será recogida por un satélite y transmitida a bases ubicadas en tierra para su posterior análisis. El proyecto se desarrollará en cuatro etapas y tendrá una duración de 5 años. En estos momentos se encuentra en una etapa de estudio y aprobación.
Según dijo Padyn se requerirá un plazo mínimo de aproximadamente un año para que se pueda iniciar la primera experiencia piloto.
"Aunque no se puede afirmar que la ballena franca se encuentre en peligro de extinción el seguimiento permitirá ayudar a la leve pero firme recuperación que viene experimentando la especie en todo el mundo" mencionó Padyn.
Entre los meses de junio y diciembre de cada año unos 600 ejemplares de la ballena franca austral invaden las costas de Península Valdés una de las principales áreas de reproducción y crianza.
Para observar a este prodigioso animal se dan cita en la península unos 50.000 turistas por temporada. El pico de mayor afluencia de gente se da en septiembre.
Durante las primeras décadas del siglo la ballena franca fue una de las especies más codiciadas por los arpones de las flotas balleneras. Su lento desplazamiento y su gran rendimiento en aceite y carne la convirtieron en una presa apetecible.
A pesar de que la caza de este cetáceo fue prohibida internacionalmente en 1935 su población decreció en manera drástica con el correr de los años.
A principios de siglo la población total de la especie rondaba los 100.000 ejemplares distribuidos por todo el mundo. Hoy en día esta cifra no supera los 4.000.
Aunque la especie se encuentra en recuperación ha sido catalogada como "vulnerable" por el Libro Rojo de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza.
La Argentina la declaró Monumento Nacional en 1984 decretó la protección de sus áreas de reproducción y alimentación y reglamentó las actividades de avistaje por parte de los turistas.
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