
Luis Tula ratificó que lo quisieron envenenar
El enfermero Díaz reiteró que el jefe de la prisión le ordenó asesinar al ex novio de María Soledad.
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- El futuro del ex diputado nacional por el justicialismo Angel Luque parece haber entrado nuevamente en el ojo de la tormenta, después de que el ex cabo enfermero (ahora sargento primero) José Díaz aseguró una vez más, ayer ante el juez de instrucción local Marcelo Soria, que el ex comisario Juan Carlos Añauque le ordenó suministrarle a Luis Tula dos pastillas "para liquidarlo".
Esta confirmación, avalada anoche por el propio Tula y su defensor, Carlos Avellaneda, coloca en una complicada situación al ex legislador que hoy declarará en el juicio oral y público por la muerte de María Soledad Morales como testigo de descargo de su hijo Guillermo.
En esta nueva jornada también prestará testimonio la madre del imputado, Edith Pretti de Luque, que, a diferencia de Ada Morales, madre de la víctima, prescindirá de un discurso emotivo y apelará al mismo expediente de la causa para elevar las banderas de la defensa de su hijo.
"Sólo la verdad"
Siete horas hubo que esperar para que sucediera lo inevitable: que José Díaz ratificara la tentativa de asesinato contra Tula y rectificara la fecha en que ocurrió el presunto atentado criminal.
Desde su ingreso en el juzgado, a las 10.30, y por espacio de cuatro horas, Díaz repitió detalladamente la versión que brindó semanas atrás en una de las audiencias del juicio oral y público en el que se intenta develar el misterio de la muerte de María Soledad.
A diferencia de aquella oportunidad, el policía reconoció ayer su error y rectificó la fecha del suceso que se investiga.
Ante el juez Soria, Díaz aclaró que el intento de homicidio no ocurrió en 1991, sino en noviembre de 1990, precisamente un domingo.
Una vez más, la sombra de la diferencia de fechas se instaló sobre el testimonio de Díaz, ya que tanto Luis Tula como su abogado defensor Carlos Avellaneda sostuvieron que el intento de homicidio ocurrió el viernes 9 de noviembre de aquel año.
El detalle de la fecha no es menor, ya que a partir de él podría establecerse si Angel Luque estuvo realmente reunido con Juan Carlos Añauque minutos antes de que el jefe de la penitenciaría de Catamarca le diera a Díaz la supuesta orden de "liquidar" a Tula.
En este sentido, el ex diputado nacional aseguró a La Nación que dispondría de elementos que demostrarían que aquel viernes estuvo en el Congreso Nacional.
Pese a que terminó de declarar a las 14.30, el ahora sargento primero, que se atribuyó a sí mismo el papel de "salvador" de Luis Tula, debió esperar hasta las 17.30 para volver agotado a su casa.
El magistrado le había solicitado que esperara los testimonios de Víctor Hugo Mercado y Raúl Gómez, jefes de servicio del penal local que prestaban servicio el día del supuesto atentado ante la posibilidad de realizar un careo.
Temía por su familia
Antes de retirarse del juzgado, Díaz aseguró que debió esperar siete años para hacer pública su denuncia "por temor a perder el trabajo o de que algo le pasara a mi familia".
Además, aclaró que su denuncia no responde a ningún móvil político. "Sólo persigo la verdad", aseveró.
Más tarde, tanto Avellaneda como Tula solo confirmaron la versión de Díaz y restaron importancia a la diferencia de fechas.
"El hecho existió, la fecha es casi una anécdota, aunque estamos seguros de que Díaz se equivoca y que el suceso ocurrió el viernes 9", declararon casi al unísono defensor y defendido, quienes afirmaron además que el magistrado debería citar a declarar a dos personas, a las que sólo identificaron como Velorio y "El loco" Méndez, relacionados con Angel Luque.
Avellaneda dijo que estas dos personas fueron falsamente detenidas el viernes 9 de noviembre de 1990 para presionar a Tula y simular un supuesto "quiebre" del ex novio clandestino de María Soledad y para hacer pasar por suicidio el fallido intento de asesinato.
Por su parte, Víctor García, abogado defensor de Angel Luque, le restó importancia a los testimonios e insistió en que la declaración de Díaz es contradictoria y que, con los elementos a la vista, al juez Soria no le quedaría más que dictar el desprocesamiento de su defendido.
Dos testigos avalaron a Guillermo Luque
SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- La de ayer fue una jornada decepcionante en el juicio. Lo más llamativo sucedió fuera de la sala, cuando Ada y Elías Morales, los padres de la víctima, se presentaron a una audiencia conciliatoria en una causa en su contra por calumnias e injurias.
Mientras tanto, en la causa principal por la muerte de la adolescente, de los nueve testigos previstos por el tribunal para prestar declaración testimonial, sólo se presentaron dos: el ex diputado nacional Carlos Rosales (PJ) y Federico Fedelli, conocidos de Guillermo Luque.
Sin embargo, la atención fue concentrada por la acción que promovió Diego Jalil contra la madre de María Soledad Morales. El demandante es uno de los sobrinos de Guido Jalil, quien fuera intendente de esta capital durante el gobierno de Ramón Saadi, y cuya familia es dueña del Sanatorio Pasteur, donde se sospecha que fue atendida la víctima en un aparente intento por reanimarla, Como la Cámara Penal, Nº 2 ya tiene una demanda en contra de Ada Morales por daños y perjuicios (también promovida por los Jalil), los defensores hicieron un pedido para que esta nueva acción sea remitida a ese tribunal, que lleva adelante el juicio oral.
"Existe una conexidad entre estas dos causas, por lo que creemos que la audiencia conciliatoria y la resolución debe suspenderse hasta el fin del debate", dijo a La Nación Natalia Oviedo, abogada de los Morales.
Los jueces decidieron postergar la audiencia hasta el lunes.
En la sala de audiencias donde se desarrolla la causa principal, en tanto, no hubo sorpresas. Ambos testigos ratificaron que, en diversos momentos del fin de semana en que asesinaron a María Soledad, vieron a Guillermo Luque en Buenos Aires.
Rosales (41) sostuvo que vio a Luque en el aeroparque Jorge Newbery. Fedelli (56), dijo que rechazó una invitación del acusado el 8 de septiembre de 1990 para concurrir a una quinta en Pilar.
Sin embargo, el tribunal lo puso en aprietos cuando le preguntó por qué recordaba ese día. Fedelli, con un DNI en la mano, dijo : "El 12 cumple años mi hija y la llamé por teléfono.
El juez Jorge Alvarez Morales lo interrumpió: "¿Estaba preparado para esta pregunta?" "No, pero quise traer pruebas de todo lo que iba a declarar", respondió Fedelli.
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