Macri, obligado a hablar sólo de Oyarbide y James
A una semana de que el juez Norberto Oyarbide procesara a Mauricio Macri por presunta participación en una asociación ilícita que efectuaba escuchas ilegales, se aventuraron los primeros coletazos políticos de lo que será un año agitado para el jefe de gobierno porteño: él y sus ministros debieron exponer, en cuanto medio de comunicación así lo requiriese, qué grado de responsabilidad tiene Macri en la causa por la que se lo investiga. Recurrentes apariciones en TV fueron sólo para intentar explicar cuestiones que hoy siguen sembrando algunas incógnitas. El desfile de funcionarios porteños estuvo preparado hasta con gráficos y láminas con una línea de tiempo sobre la trayectoria laboral del espía Ciro James, hoy preso al igual que el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge Palacios. ¿Es necesaria tanta exposición oficial? Sí, al parecer.
La opinión pública no comprende con facilidad que James –no el legendario Bond, sino el espía porteño- oía conversaciones en nombre del padre de Macri y en las dependencias del gobierno de la ciudad, y que no había relación entre una cosa y la otra. Ni tampoco qué hacía este ex policía de la Federal en el Ministerio de Educación cobrando un sueldo de 6000 pesos, sin que nadie supiera qué tarea desempeñaba.
La estrategia del macrismo insiste en descalificar a Oyarbide, que ha sido vinculado desde tiempos remotos a los intereses de la Policía Federal. Y en el último eslabón a quien sería su jefe político, Néstor Kirchner, según denunció el propio Macri. Ayer, el mandatario local apeló el fallo. Las primeras encuestas no oficiales –ya circulan- marcan que este entuerto de telenovela no ha influido demasiado en la opinión pública, pero sí que existe un mayor interés social en conocer la "novela" de Macri y las escuchas ilegales. En la Casa Rosada están satisfechos: el llamado a silencio de los funcionarios nacionales responde a ignorar las acusaciones del jefe de gobierno y a obligarlo a exponerse en los medios para explicar el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y el por qué.
Macri, y su círculo de confianza, augura que en última instancia la Cámara de Casación Penal rechazará su procesamiento. "Toda la investigación es irregular y dirigida, está clarísimo", repite el jefe de gobierno. Mientras apuesta a esa sentencia, que podría llegar en unos cuantos meses, amenaza con iniciarle juicio político a Oyarbide. En el camino, la oposición política emprendió su cruzada: el martes pasado, el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, sobreseído por Oyarbide, fue interpelado en la Legislatura. El fiel funcionario de Macri (hasta asumió haber sido él quien designara a Palacios, cuando esa decisión fue tomada por su jefe político) debió explicar los pormenores de la relación con Ciro James. Algunos pidieron su renuncia y, otros, todavía pugnan por sentar a Macri en el banquillo de los acusados. Iniciativa, por ahora, sin número suficiente para que prospere una comisión investigadora.
El arco opositor no logró consensuar una propuesta en común en tren de capitalizar el momento que vive el jefe de gobierno porteño, cuya candidatura presidencial podría verse afectada. Siempre y cuando, claro, su procesamiento no se revierta. En ese caso, el problema Macri será no sólo judicial, sino también político. Una encrucijada que, en definitiva, podría distraerlo de la gestión de la ciudad. Algo que los funcionarios porteños se ocupan hoy de maquillar para minimizar las secuelas del golpe poco feliz que recibió el macrismo camino a las elecciones presidenciales de 2011.
Otras noticias de Mauricio Macri
1El edificio de Recoleta que sufrió seis cortes de luz en un mes y recibió a oscuras el Año Nuevo: “Así no se puede vivir”
2“Cuando el Lanín quiere que subas, subís”: dos avezados guías detallan cómo es el ascenso que no pudo concluir Petersen
3La vaginosis bacteriana no afecta solo a las mujeres
4Cuáles son las obras sociales privadas a las que podrían acceder los miembros de Gendarmería y Prefectura







