Mar del Plata, tomada por los turistas
Con una ocupación aún mayor que el año pasado, Mar del Plata comenzó la quincena a tope. Esta temporada, la mayor movida está de cara al mar con música en vivo, tragos y fiestas hasta el amanecer
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MAR DEL PLATA.– Quienes conocen la ciudad saben que lo mejor de la temporada está por venir. Es que recién ahora coinciden el pico de ocupación y lo mejor del programa de actividades. Día y noche. Primero en las playas y luego en los bares y discos, la quincena en marcha da comienzo a la acción y al entretenimiento.
Aunque no es un dato menor que entre diciembre y el fin de semana pasado pasaron por la ciudad más de 1,3 millones de visitantes (un poco más que el año último, según el Ente de Turismo) y lo mejor está por venir.
Concierto lírico
Y si hacen falta señales para contar lo mucho y bueno que se viene, basta con saber que esta noche, se disfrutará de la gala Zurich, un concierto lírico que siempre convoca multitudes, y esta vez se hace en Playa Grande. Los futboleros están de suerte. Casi al mismo tiempo, River y Boca disputarán en el estadio Mundialista el primer superclásico del año con más de 35.000 personas repartidas en populares y plateas.
No hay oferta de playa como la de Mar del Plata. Con 47 kilómetros de costa, difícil no encontrar una propuesta a medida. Desde los balnearios que cuentan con servicios de los más variados, hasta playas abiertas, sin más que el reparo (en algunos casos) de los acantilados.
Para los más jóvenes
Los jóvenes ganan cada vez más espacio. A La Perla, que ha sido siempre el territorio adolescente por excelencia, ahora se suma Playa Grande, que desde el límite con la Escollera Norte hasta el sector conocido como Biología también atrae a jóvenes y los convierte en mayoría. Ambos lugares son ideales para practicar surf y bodyboard, dos de los deportes que más arraigo tienen en la ciudad, sobre todo en temporada, cuando el clima tienta para desafiar y disfrutar de las olas que este mar abierto ofrece.
Al Sur, diversión
El Sur es el destino soñado. Allí, en escenarios al aire libre, las bandejas de los DJ se cargan de remixes y se adueñan de las tardes. Frente a ellos, la multitud disfruta temprano y baila sin parar al atardecer, cuando la temperatura baja y el volumen sube. Bien accesible, se llega fácilmente en auto, transporte público o (quienes se animen a la aventura) haciendo dedo en la ruta 11.
El Faro tiene lo suyo
Desde el Faro y a lo largo de casi 3000 metros son un clásico la buena música, los tragos y gente de todas las edades para conocer y relacionarse. Si bien esta temporada se programaron menos shows gratuitos que en veranos anteriores, los que hay alcanzan para entretener. Ya pasaron por estas playas Dread Mar I y la primera Lollapalooza, con la presentación de Illya Kuryaki & The Valderramas, ambas con muchísimo público. Los sets de DJ (algunos más reconocidos que otros) hacen el resto. Hoy, en el parador Mute, será Calu Rivero la que con su playlist anime la playa.
Esos after beach en continuado que más de una vez se extienden hasta bien entrada la noche compiten con las buenas alternativas de muchos bares. De 19 a 21 (y a veces un rato más también), las barras tientan con su 2x1 en tragos especiales y, con un poco de suerte, en toda la carta.
Baile y cenas
A la zona de Güemes hay que llegar temprano. Allí, Estación Central, Kerry Keel o la flamante sucursal de Antares –favoritos de los jóvenes– viven a capacidad completa desde el atardecer hasta la madrugada. En las mesas o de pie, vaso en mano, se vive la noche siempre al ritmo de la música.
Polo gastronómico preferido a la hora de la cena que invita a darse un gusto con buena parrilla, cocina gourmet o restaurantes con cartas de lo más variadas.
Lo que cambió
La noche y el circuito joven es distinto esta temporada. Los bares de Alem y alrededores hoy son menos que hace unos años. La zona comercial de la calle Güemes se consolidó y es muy buena competencia. También surgió otra en torno a la calle Córdoba (que incluye cervecerías artesanales), además de la propuesta cada vez más amplia sobre la calle Yrigoyen, que combina buenos tragos y escenarios con shows en vivo.
Por su parte, avenida Constitución, que durante décadas fue el lugar de encuentro para bailar hasta el amanecer, hoy sobrevive apenas con la vigencia de Sobremonte y el impulso de algunos otros locales, como Gap con sus recitales y las matinés para los adolescentes.
Todo pasa frente al mar
Este verano más que nunca, las salidas nocturnas son con vista al mar. Playa Grande, en los extremos de su complejo de balnearios, tiene una de las ofertas más completas. La Normandina, además de restó, tiene disco y bares. Uno de ellos, Samsara, con salida a la playa. En la Escollera Norte debutó Quba, un lugar donde se puede comer y después de la medianoche se baila y se preparan tragos originales.
Más al Sur está La Caseta. Este balneario mantiene su discoteca y esta temporada habilitó días para los menores, de 13 a 17 años, y las trasnoches para mayores, siempre con ese bonus track del mar de fondo.
Los mil y un paseos
Entre lo más atractivo de esta temporada está MAR, el museo de arte contemporáneo que la ciudad estrenó al Norte. Su gran lobo marino idéntico a los de la rambla pero triple en tamaño ya es todo un ícono. Tiene el plus de ser de la artista plástica Marta Minujin y de estar revestido con 80.000 envoltorios de alfajores: otro clásico marplatense.
Allí todos los días, con entrada gratuita, se puede visitar la muestra de grandes artistas argentinos y en un espacio lindero disfrutar de recitales. O subirse a uno de los micros que ofrecen city tour de casi una hora por los principales lugares de la ciudad.
Los recomendados, ya con entrada de por medio, son varios. Como show, el Mar del Plata Aquarium es de lo mejor, con sus lobos marinos y delfines que demuestran habilidades y se ganan los aplausos de los visitantes.
Los parques acuáticos también son buena opción. Tanto Aquasol como Acuópolis proponen, en distintas dimensiones y variantes, la posibilidad de sentir la emoción del chapuzón al final de serpenteantes y empinados toboganes.
Con algo más de tiempo y casi perfecto para aquellos días en que la temperatura no acompaña para la playa, darse una vuelta por el circuito de Laguna y Sierra de los Padres es un muy buen programa, incluso para los que ya conocen. La primera, es un espacio verde con espejo de agua, perfecta para una tarde de descanso, un asado a la sombra de los pinos, pesca o paseos en bicicleta o a caballo. Las sierras, en cambio, concentran una oferta más comercial: excelente gastronomía, alojamiento en cabañas y hoteles, artesanías regionales, un zoológico y el paisaje desde las alturas. Allí se puede ver a Mar del Plata desde un mirador más que especial.



