
Maradona vivió el cumpleaños de su mujer con el ánimo en alto
Para festejarlo, el ex capitán del seleccionado le grabó una canción a Claudia
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LA HABANA.- No es opinión oficial de los médicos cubanos que lo atienden, pero Diego Armando Maradona tiene el corazón a prueba de emociones.
Ayer sábado tuvo un doble gustazo tamaño grande. Primero recibió la visita de Fidel Castro, de quien es viejo admirador, y luego festejó el cumpleaños de su mujer, Claudia Villafañe, en compañía de sus hijas Dalma Nerea y Giannina Dinorah.
Las chicas habían llegado a la mañana en el avión desde Buenos Aires, que aterrizó poco antes de que los Mercedes-Benz negros que usan Castro y su escolta entrasen en el Centro Internacional de Salud La Pradera, por una vez cerrado a cal y canto contra los periodistas.
De modo que el oficio fue sustituido por la paleontología: reconstruir la historia a partir de huesitos dispersos. El primero: hoy no se puede entrar porque esperamos una visita de Estado, dijo a la prensa el encargado de Relaciones Públicas de La Pradera.
Allí, en ese hotel-clínica en Atabey, periferia de La Habana, que tiene todo lo necesario para vivir una temporada en la más placentera tranquilidad, ocupan dos espaciosas cabañas la familia ahora completa, el controvertido representante del 10, su médico personal y otros miembros de menor rango en su corte.
Es decir el entorno de siempre, algo incompatible con el aislamiento implícito cuando comience el período de rehabilitación. Diferencia esencial, sin embargo: las hendijas por donde pueda llegarle el fatídico polvo blanco parecen inexistentes.
Aproximadamente medio centenar de periodistas y fotógrafos argentinos ronda La Pradera y ha entrado -hasta el viernes- sin sentirse mal recibidos. Pero hasta hoy ninguno ha podido hablar con el ex astro, ufano con su pelo que tiñó de rubio en el salón de belleza del establecimiento.
Con bermudas y ojotas, Maradona varias veces ha gambeteado una pelotita de papel para beneficio de los empleados, sin duda nostálgicos y reminiscentes de su gloria, más por estar entrando a la fase final el campeonato nacional de fútbol, deporte que reverdeció en la isla cuando la visitó el número 10 que era el único del planeta.
Un par de argentinos que están internados en La Pradera recuperándose de otras afecciones opinan frunciendo el ceño y arrugando la nariz: "Lo que pierde a Dieguito es el entorno"; "así, la cosa no tiene mucho sentido".
Ahora, con estudio de audio
Casi el único secreto que los periodistas -ahora paleontólogos- no han podido saber es la edad de la del cumpleaños del sábado. Pero aunque no conocen la melodía, saben que como regalo, el Pelusa le dedicó una canción que grabó en la sala de audio del hotel-clínica.
También que Castro requiere diariamente informes sobre el estado de Maradona a su compañero de la revolución Bernabé Ordaz, el director del Hospital Psiquiátrico de La Habana que coordina el equipo de especialistas cubanos a cargo del famoso paciente.
Ciertos expertos son escépticos en cuanto a su rehabilitación, que la tendencia moderna hace descansar no en psicofármacos, sino en las reservas de voluntad del paciente.
Si bien es cierto que Diego Armando Maradona hace a sus interlocutores ocasionales comentarios sobre la gravedad de su estado a causa de la drogodependencia, éstos son teñidos de humor negro pero jocosos, como si no se lo tomara muy en serio.
Hay también, desde luego, irreductibles admiradores que imaginan una próxima sorpresa mundial suya, como el golazo que con ayuda de la mano de Dios marcó en México.
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