
Matemática y lengua, las materias más difíciles
Dificultad: un alto porcentaje de alumnos no aprueba esas dos asignaturas en los escuelas secundarias de la Capital, según un informe realizado por la Secretaría de Educación.
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Casi la mitad de los alumnos de primer año no pudo aprobar matemática en las escuelas secundarias estatales de la Capital Federal.
Así lo revela una investigación realizada por la Secretaría de Educación del gobierno porteño en 120 escuelas secundarias, que recoge el rendimiento de un año escolar y confirma una curva preocupante en el rendimiento de los alumnos.
El informe oficial, al que tuvo acceso La Nación , muestra que el 46% de los chicos -11.628 alumnos- se "llevó" la materia a examen. El flojo rendimiento se extiende a otras áreas y deja al descubierto las asignaturas que presentan mayores dificultades en los dos primeros años del secundario.
A matemática le sigue lengua (o castellano), donde el 36% de los estudiantes -9074 alumnos- tuvo que rendirla en los turnos de exámenes. En escala descendente, el 35% no aprobó geografía; el 34%, historia, y el 33 %, biología.
No ocultar la realidad
Los rendimientos son similares en segundo año, donde 8771 chicos no aprobaron matemática y 6250, lengua.
Los datos que reflejan la acentuada crisis que afecta a la educación en los umbrales del siglo XXI fueron confirmados ayer a La Nación por el secretario de Educación porteño, Mario Giannoni.
El funcionario sostuvo que se llevó adelante el relevamiento para "conocer y dar a conocer los problemas de nuestra educación, que no deben permanecer ocultos".
El bajo rendimiento se extiende también a los exámenes de diciembre y de marzo.
De los 11.628 que se "llevaron" matemática, tan sólo el 22 % (2577) aprobó la materia en diciembre y el 8 % (952) evitó el bochazo en marzo.
En castellano, de los 9074 alumnos que no aprobaron la asignatura durante el año, 2597 (el 29%) la rindieron satisfactoriamente en el primer turno de exámenes, en diciembre, y 679 (7 %) salió airoso en marzo. Los más numerosos son, sin embargo, los que se la llevaron previa, al no aprobar la materia en ninguno de los dos llamados: 5798 estudiantes.
Las proporciones se mantienen, según el informe oficial, en geografía, historia y biología.
Como se explica en la infografía que acompaña esta nota, la situación se repite, con muy ligeras variantes, en el rendimiento de los alumnos de segundo año. Matemática y castellano concentran las principales dificultades.
A pasos del siglo XXI, y de acuerdo con una tendencia que otras mediciones de la calidad de la enseñanza reflejan en todo el país, los datos revelan que la crisis que afecta a la educación se acentúa.
En este caso, el flojo desempeño de los alumnos se produce en una jurisdicción que habitualmente está bien posicionada en los operativos nacionales de evaluación que el Ministerio de Educación realiza desde 1994 en todo el país.
Mientras el promedio nacional de las pruebas de calidad tomadas en todo el país fue de 5,5 en los exámenes de lengua de segundo año y 5,4 en matemática, los puntajes logrados en las escuelas porteñas ascendieron a 6,1 y 6,3, en cada una de esas áreas.
Cuestionario voluntario
El relevamiento porteño comprendió al 89,5 % de los 134 establecimientos de enseñanza media.
La directora general de Planeamiento, Margarita Poggi, explicó a La Nación que la Secretaría de Educación envió un cuestionario a todas las escuelas medias (bachilleratos, comerciales y técnicas), para conocer en qué materias encontraban mayores dificultades los alumnos de los dos años iniciales del secundario.
La participación de las escuelas fue voluntaria y 120 respondieron el instructivo. Se midió, así, el desempeño de 25.304 alumnos de primer año y 19.729 de segundo año.
Los datos se complementaron con entrevistas a supervisores de ocho regiones escolares y 23 directivos, además de encuestas a 70 profesores de matemática y 54 de lengua de 23 escuelas porteñas.
A eso se sumó una técnica de recolección de información a través de observaciones en los propios establecimientos.
"Se observaron clases de matemática y de lengua porque surgieron como las asignaturas que presentaban mayor dificultad", explicó Giannoni.
En ambos casos, agregó Poggi, se observó la secuencia de toda una unidad temática, incluida la evaluación de esos contenidos.
El mal uso del tiempo
Además de la realidad incontrastable de los números, el relevamiento permitió sacar otras conclusiones.
Al enumerarlas,Margarita Poggi señaló que a través de las observaciones de las clases se percibió un mal uso del tiempo escolar, a partir de constantes y numerosas interrupciones, ya sea por las llegadas tarde de alumnos o por el ingreso de personal administrativo o auxiliar en el aula.
"También se desaprovechan las ventajas de los módulos de 80 minutos de clases, que fueron creados para diseñar nuevos trabajos y estrategias en el aula. En la mayoría de las escuelas observadas se fragmenta ese tiempo en dos clases de 40 minutos y no se promueven nuevas técnicas de enseñanza y aprendizaje", relató Poggi.
Además, se notó una mayor dispersión en las materias que eran dictadas en las últimas horas del turno. "Las estrategias didácticas se mantienen indistintas tanto en la primera como en la última hora de la jornada", confió la directora de Planeamiento.
Entre otros datos surgidos de las consultas hechas a los alumnos, se indicó que el 61 % de los chicos declaró que le dedicaba al estudio entre una y dos horas diarias.
El 24 % dijo que estudiaba hasta una hora por día, fuera del horario escolar, y el 12 % destinaba entre dos y cuatro horas. El resto -3 %- declaró que estudiaba más de cuatro horas.
Con los resultados en la mano, Giannoni sostiene que el turno siguiente es vincularlos con la renovación de los programas de enseñanza y la capacitación docente, una herramienta esencial. "El principal factor de desarrollo del sistema educativo es la capacidad de pensar del docente", dijo, al revelar su premisa fundamental .
Clases
Como muestra de que el secundario es un cambio que exige mayor dedicación, la Secretaría de Educación porteña dispuso que los alumnos que ingresen a primer año empiecen las clases el 3 de marzo, cinco días antes que el resto del sistema educativo.
Se trata de una práctica aplicada en los últimos tres años, "para facilitar la adaptación de los chicos con el mayor número de materias y de profesores y los nuevos deafíos que implica afrontar el secundario", explicó Giannoni, al justificar la nueva modalidad.
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