
Máxima condena al violador de Núñez
Alvarez pasará 40 años en prisión
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Agazapado como un animal a punto de atacar; con el pelo crespo y la barba rala; con los ojos negros hundidos, el cuello entre los hombros; con la mirada fija en el presidente del tribunal y los dedos entrelazados. Así, inmutable, Claudio Adrián Alvarez escuchó cómo lo condenaban a reclusión perpetua por el asesinato de Elsa Escobar y la violación de la hija de ella, de 13 años, y de otras cuatro jóvenes.Ahora, de quedar firme el fallo, el condenado, de 31 años, declarado reincidente, no podrá salir de la cárcel hasta que cumpla 70 años, cuando podrá pedir que lo beneficien con el arresto domiciliario.El fallo, leído por el presidente del tribunal, Diego Leif Guardia, fue recibido con congoja por los familiares de las víctimas, que rompieron en llanto y se abrazaron en la pequeña sala de audiencias. Un tío de Elsa felicitó a los jueces cuando se retiraban: “¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Nos reivindicaron!”, les dijo.Alvarez, con las manos esposadas y masticando chicle, fue retirado de la sala y llevado hasta el sótano del edificio de Lavalle y Libertad, donde fue subido a un camión celular que lo trasladó al penal de Marcos Paz.En la sala, Sandra Calvo, hija de Elsa y hermana mayor de la víctima de violación de 13 años, se quebró y prorrumpió en llanto al abrazarse con sus familiares. La adolescente violada estuvo ausente ayer, como durante todo el jucio, que duró una semana. “Todos podemos estar tranquilos por muchísimos años. Claudio Alvarez no va a estar en la calle y no va a atacar a nadie, a la madre de nadie, a la hermana de nadie y a la hija de nadie. Es la única tranquilidad que me llevo", expresó.
El abogado de la familia, Claudio Mazaira, expresó que espera que el fallo sirva de ejemplo a las víctimas de violación para que denuncien esos hechos.
Luis María Llaneza, abogado del acusado, adelantó que apelará el fallo ante la Cámara de Casación por considerar que "no hay elementos contundentes" en contra de su cliente. "Se ha cometido una injusticia. Hay un violador libre e impune y un inocente en la cárcel", declaró.
Alvarez fue condenado a la pena máxima del Código Penal, pero fue declarado reincidente porque ya tenía una condena firme anterior, con lo cual no va a poder acceder al beneficio de la libertad condicional, según explicó el abogado Mazaira.
Tranquilidad
En la calle, Cinthia, una de las víctimas de los ataques de Alvarez, también estaba acongojada. "Tenemos que agradecer que estos violadores y asesinos no salgan más. Al menos me da la tranquilidad de que Alvarez no va a atacar de nuevo. Ahora voy a luchar para vivir", afirmó.
Los jueces van a dar a conocer los fundamentos del fallo el 10 del corriente. Alvarez fue condenado por los siguientes delitos: homicidio criminis causae (es decir, cometido para ocultar otro delito), abuso sexual agravado por el uso de un arma, tentativa de homicidio criminis causae y abuso sexual con acceso carnal agravado. Todos, cometidos contra Elsa Escobar y su hija de 13 años.
Con respecto a las otras víctimas, fue condenado por tentativa de robo y abuso sexual con acceso carnal en cuatro ocasiones más, una de ellas en grado de tentativa.
Los jueces Leif Guardia, Enrique Gamboa y Adolfo Calvete unificaron en la pena de reclusión perpetua las condenas impuestas a Alvarez en otras cuatro causas en las que ya había sido sentenciado a un máximo de 16 años de reclusión. El detenido, que estuvo preso un tercio de su vida, había accedido a la libertad condicional.
Pero días después, el 3 de diciembre del año pasado, en un PH del barrio de Núñez, de la calle 11 de Septiembre 3526, violó y asesinó a su vecina Elsa Escobar, y violó e intentó asesinar a su hija.
Otros ataques
Antes había violado e intentado robar a otras cuatro muchachas. Los ataques que tuvieron como víctimas a C.L. y L.G. ocurrieron el 23 de abril de 2005 y los perpetrados contra las adolescentes C.F. y A.D. el 30 de julio de ese año, todos en Núñez.
Alvarez, hasta poco antes de los ataques a Elsa Escobar y a su hija, vivía con la hija de una pareja de desaparecidos, detenidos en la Escuela de Mecánica de la Armada. La mujer, a los 15 años, comenzó a enviar cartas a detenidos y conoció a Alvarez. El hijo de ambos fue concebido en prisión.
Mientras se leía el fallo, la foto de Elsa Escobar descansaba en el escritorio de Mazaira. Sandra Calvo se aferró a ella, contenida, mientras escuchaba la sentencia. Al finalizar, lloró.
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