
Media sanción para la “Ley Joaquín”: tras la muerte de 12 niños, buscan evitar nuevas tragedias en clubes y espacios deportivos
La iniciativa establece medidas de seguridad para arcos, aros, postes y juegos recreativos en predios públicos y privados; la intención es frenar la seguidilla trágica de los últimos 15 años
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La Cámara de Diputados dio media sanción por unanimidad a la denominada “Ley Joaquín”, una iniciativa que busca prevenir accidentes vinculados a estructuras y equipamiento utilizados en actividades deportivas y recreativas. El proyecto ahora será girado al Senado para continuar su tratamiento.
La propuesta obtuvo 220 votos afirmativos y fue el último tema de la sesión especial de la Cámara Baja que se extendió hasta la madrugada. En el recinto estuvieron presentes en uno de los palcos Serena Campos Lobos y Adrián Gatto, los padres de Joaquín, el chico de 12 años que murió a causa de que un arco mal amurado se le cayó encima a comienzos de este año.
En los últimos 15 años, al menos 19 niños y adolescentes sufrieron traumatismos muy graves por la caída de arcos deportivos, y 12 de ellos murieron, según se desprende de una investigación realizada por pediatras, tal como publicó LA NACION.
En detalle
La ley establece la obligatoriedad de contar con condiciones de seguridad para la instalación, sujeción y mantenimiento de arcos deportivos, aros, postes y otros elementos, incluidos juegos de plaza, tanto en espacios públicos como en privados. El texto apunta a prevenir vuelcos, desprendimientos e impactos que puedan provocar lesiones graves, especialmente en niños, niñas y adolescentes.
El proyecto había recibido dictamen favorable de las comisiones de Deportes y de Familias, Niñez y Juventudes, ambas por unanimidad, y quedó incorporado al temario de la sesión de Diputados. Fue impulsado por la diputada nacional Luciana Potenza de Unión por la Patria. Y desde PRO, el legislador Fernando De Andreis incorporó la propuesta para la implementación de campañas de prevención y concientización.

La iniciativa dispone un marco de seguridad para los elementos deportivos y recreativos que pueden convertirse en un riesgo si no están correctamente instalados, sujetos y mantenidos. El objetivo es prevenir accidentes y proteger a niños, niñas y adolescentes, pero también a cualquier persona que utilice estos espacios.
El alcance de la ley
La obligación alcanza a instituciones públicas y privadas que cuenten con equipamiento deportivo o recreativo, sin importar su forma jurídica. Esto incluye clubes, escuelas y otros establecimientos, además de aquellos espacios públicos que dispongan de este tipo de instalaciones.
El eje está puesto en que los elementos sean seguros desde el momento de su instalación y durante toda su vida útil. Para eso, deberán mantenerse en condiciones adecuadas de estabilidad, sujeción y amortiguación, de acuerdo con las especificaciones técnicas que se establezcan para cada disciplina o tipo de juego. La normativa prevé que las instituciones deberán garantizar que sus instalaciones sean seguras y demostrarlo ante las autoridades de cada jurisdicción, que serán las encargadas de realizar los controles, inspecciones y certificaciones correspondientes. Esos certificados deberán permanecer visibles para quienes concurran a los establecimientos.
A la hora de contratar un seguro, además, las instituciones deberán acreditar que cumplen con las medidas de seguridad previstas. El texto contempla también un período de adaptación para quienes necesiten adecuar sus instalaciones: cada jurisdicción podrá fijar los plazos y, si no establece uno propio, habrá un máximo de un año, con posibilidad de una única prórroga por igual período.
Para acompañar la aplicación de la ley en todo el país, la Subsecretaría de Deportes de la Nación funcionará como organismo de coordinación y asistencia y tendrá a su cargo la elaboración de estándares técnicos mínimos y guías de implementación. Cada provincia y la Ciudad de Buenos Aires deberán, en caso de adherir, determinar qué autoridad será responsable de controlar el cumplimiento y qué sanciones corresponderán ante eventuales incumplimientos.
El proyecto propone que las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adhieran a la normativa.
El caso de Joaquín
La ley lleva el nombre de Joaquín Stefano Gatto, un chico de 12 años de Ramos Mejía que murió el 5 de enero de 2026, luego de que un arco de fútbol sin fijación al piso cayera sobre él durante un campamento en Junín de los Andes, Neuquén. El accidente ocurrió el día anterior y le provocó lesiones gravísimas que derivaron en muerte encefálica.
Después de la muerte del niño, sus padres, Serena y Adrián, iniciaron una campaña para impulsar una legislación que permitiera prevenir hechos similares. La familia llevó el reclamo a distintos ámbitos y acompañó el tratamiento de los proyectos en el Congreso.
Durante una reunión de la Comisión de Deportes de Diputados, los padres de Joaquín expusieron sobre la importancia de la iniciativa. Su mamá agradeció a los legisladores por “entender que esto es necesario” y sostuvo que su hijo “puso su cuerpo para que esto no siga sucediendo”. En ese sentido, remarcó que buscan que su muerte no sea en vano y que la norma sea aprobada y adoptada por las provincias: “Al final, todo esto se resume en amor y es lo que va a salvar a los chicos de nuestro país”.
Esta madrugada, tras la media sanción de la ley en en Diputados, el matrimonio publicó en sus redes una publicación con una foto de la votación y escribió: “Hijo, estás acá; cada una de estas personas te conoce. Y lo más importante, esta ley es para salvar muchas vidas . No tenerte duele demasiado, pero tu trascendencia no es en vano. Te honramos, te amamos con toda el alma”.
Impacto local
La campaña ya tuvo un resultado concreto en la provincia de Buenos Aires, donde fue sancionada una ley que establece medidas para la instalación, mantenimiento y fijación de estructuras deportivas y recreativas en espacios públicos y privados.
En la Ciudad de Buenos Aires, en tanto, la Legislatura porteña también avanzó con una iniciativa similar, impulsada por el legislador radical Francisco Loupias, con acompañamiento de distintos bloques, que llegará al recinto en la sesión ordinaria prevista para esta tarde.
En este caso, la iniciativa apunta a sumar herramientas para prevenir accidentes, generar conciencia y promover el uso seguro de los espacios y equipamientos deportivos y recreativos. El proyecto alcanza a clubes, escuelas, plazas, parques, canchas y otras áreas de uso recreativo, tanto públicas como privadas. Entre los elementos comprendidos aparecen arcos y porterías fijas o móviles de fútbol, futsal, hockey, rugby, handball, waterpolo y lacrosse, además de aros, postes y redes utilizados en básquet, cestoball, vóley, pato, polo, netball, korfball y otros equipamientos similares.
Para usuarios y deportistas, la iniciativa prevé pautas claras sobre el uso correcto de los equipamientos, con información accesible y recursos gráficos adaptados a las distintas edades. Para docentes y entrenadores, establece criterios mínimos de cuidado, supervisión y diligencia durante las prácticas.
En el caso de clubes y administradores, establece medidas como la verificación de las fijaciones, el mantenimiento preventivo y la exhibición de cartelería con información sobre los riesgos y las condiciones de seguridad. La idea es que la prevención no quede limitada a una revisión ocasional de las instalaciones, sino que forme parte de la rutina de quienes utilizan y tienen a su cargo estos espacios.
En este punto, el proyecto se complementa con los controles que ya funcionan en la Ciudad. Las condiciones edilicias y de habilitación de las entidades deportivas se encuentran alcanzadas por la normativa vigente y su fiscalización corresponde a la Agencia Gubernamental de Control (AGC).
“Los arcos se caen”
La necesidad de poner el foco también en la prevención quedó reflejada en un relevamiento realizado por pediatras del Hospital de Niños Orlando Alassia, que reconstruyó 19 casos de lesiones graves provocadas por la caída de arcos deportivos en el país.
“La verdadera causa de estas tragedias no es que los niños se cuelguen de los arcos, sino que los arcos se caen”, advirtió Juan Carlos Beltramino, uno de los especialistas que llevó adelante el trabajo.
Mientras las iniciativas legislativas avanzan, algunos municipios ya comenzaron a implementar medidas específicas. En San Isidro, por ejemplo, se lanzó este mes la campaña “Arcos Protegidos”, bajo el lema “El deporte nos mueve, el arco no”, destinada a reforzar la seguridad de los arcos de fútbol en los clubes de barrio.
El programa, presentado junto a representantes de 44 clubes, contempla la evaluación de las instalaciones, la colocación del sistema de anclaje adecuado y controles periódicos para verificar que los arcos se mantengan seguros.


