
Médicos y curanderos compartieron sus recetas
Intercambio: por iniciativa del gobierno de Jujuy, ambos grupos se reunieron en un pequeño pueblo para mejorar las condiciones sanitarias de la población.
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SAN SALVADOR DE JUJUY.- En un remoto lugar de la Argentina, una treintena de personas, entre las que se contaban agentes sanitarios rurales y curanderos, se reunió para intercambiar conocimientos médicos y beneficiar, así, a la población del lugar.
El particular encuentro se realizó en Puesto Sey, una pequeña población situada en plena puna jujeña, en el departamento de Susques, a más de 3500 metros de altura sobre el nivel del mar.
El denominado Encuentro de Obreros de la Salud es el segundo en su tipo que se realiza en la provincia de Jujuy y fue organizado por el Ministerio de Bienestar Social mediante el Departamento de Recursos y Docencia y la Secretaría de Cultura de la provincia.
Los organizadores apuntaron a mejorar la calidad de vida de una gran parte de la población que debe recurrir a los curanderos -o brujos como se los llama habitualmente-, ya que reside en regiones a las que los médicos y los agentes sanitarios rurales no pueden acceder.
En tal sentido, la idea era mejorar "las relaciones entre los que ejercen la medicina tradicional -heredada de los indígenas precolombinos - y la institucional, en bien de la población", comentaron las autoridades.
Con ánimos de compartir
En una jornada signada por la buena predisposición común a asistentes sanitarios y a curanderos -que fueron mayoría-, ambos grupos intercambiaron, sin prejuicios, conocimientos sobre enfermedades y técnicas de curación.
Ni la rivalidad ni la competencia opacaron en ningún momento la enriquecedora jornada. La explicación más lógica parece ser el hecho de que todos los presentes se basan sobre creencias culturales compartidas y que estaban convencidos de que su presencia en el lugar redundaba en beneficio del pueblo.
Los curanderos brindaron los secretos que recibieron, por generaciones, de sus antepasados e instruyeron a los agentes sanitarios en el arte del ovillau y la manteada.
Estastécnicas se utilizan con mujeres parturientas, en los casos en que el bebe está mal posicionado en el útero.
Son tan sencillas como alejadas de las costumbres occidentales: a la mujer se la rodea con una manta, como si fuese un ovillo, y se la hamaca en distintos sentidos. Aparentemente, ese movimiento ascendente y descendente ayuda al niño a ocupar el lugar correcto para el momento del parto.
También les enseñaron como curar la tricia o extrañamiento. Si una persona está muy triste, hay que rodearla con hierbas aromáticas mientras se dicen ciertas oraciones. Es la solución, aseguran.
Intercambio de técnicas
Los consejos "de la tierra" para terminar con la diarrea, el empacho, la ojeada, el dolor de muelas, los abscesos, entre otros, también fueron de la partida.Tampoco se olvidaron de una técnica a la que algunas abuelas supieron hacer honor: tirar el cuerito.
Tampoco quedaron en el olvido las infusiones de tés de hierbas, como el de quimpe, para las infecciones, el de yanten, para las inflamaciones, o el de hojas de coca, digestivo y eficaz para el apunamiento.
Fueron bienvenidos los secretos de la mezcla afrodisíaca de "muña-muña" y "baila bien".
Para completar el intercambio, los agentes se explayaron sobre una amplia gama de conocimientos científicos, propios de los paramédicos, y aportaron su experiencia en las técnicas de curación institucionales.
En plan de destacar las raíces del pueblo, del que tanto curanderos como agentes sanitarios forman parte, el encuentro se inició con la ceremonia propiciatoria de la Corpachada, un ritual de agradecimiento a la Pachamama, a la que se dio de comer y beber.
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