Memphis fue ovacionada ayer en el Teatro Colón
La sala se completó con público de la Sinfónica y de la banda
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"La orquesta estará de etiqueta y nosotros, de elegante sport." Con esta frase simple y gráfica, el cantante Adrián Otero describió a LA NACION, días atrás, lo que sería el encuentro musical que se realizó ayer por la tarde en el Teatro Colón.
El cantante no se equivocó. El elegante sport de su grupo, Memphis La Blusera, y la etiqueta de la Orquesta Sinfónica Nacional lograron una buena combinación que terminó ovacionada por un público fervoroso que llenó la sala. Allí se unieron "la música creada en la calle -según definió Otero a su trabajo- y la de los maestros", explicó, mientras señalaba al director, Gerardo Gandini, y a los músicos de la Sinfónica.
Ya en la puerta del teatro se reunieron dos públicos con los oídos bien dispuestos a probar la experiencia; los que visitaron el Colón en varias oportunidades y los debutantes, fanáticos de la banda. No faltaron las largas miradas hacia la imponente araña de luces y los decorados del techo; tampoco, los aplausos de los distraídos, que no notaron que la orquesta sólo afinaba.
Pero una vez que la Sinfónica comenzó a interpretar las primeras obras y el público se acostumbró al sonido, el clima del concierto adquirió una atmósfera más familiar. Algunos pasajes de "El Cascanueces", de Tchaikovsky, lograron que la platea los ovacionara. Todo estaba listo para que Memphis hiciera su entrada triunfal, coloreada de luces rojas y humo desde la plataforma levadiza del foso. Con timidez, que fue desapareciendo, Memphis repasó los principales hitos y su último disco, "Angelitos culones".
Con los arreglos de Carlos Cutaia, la sinfónica aportó su color al trabajo de Memphis y sin grandes atrevimientos enfatizó características de cada tema, en un plano de volumen inferior al de la banda. Destacó los acentos disco de "Irresponsable" y del tema que da título al último CD de La Blusera, se transformó en big band para el walking bass de "Decime cuándo" y marcar el swing de "Estepario", preparó el clima armónico para acompañar el saxo en la introducción de "Tonto rompecabezas".
Más tarde liberó a su concertino, en "La sirenita y el lobo de mar", para que dialogara con la guitarra eléctrica, y durante el último tramo del concierto aceptó el desafío de acompañar los rocanroles y boogies más furiosos del combo que lideran Otero, El Ruso Beiserman y Emilio Villanueva.
También hubo un bloque dedicado a un solo de batería que pasó por el malambo, el pop, el rock, el hardcore y la bossa. Memphis se dio todos los gustos. Se aseguró de grabar la presentación para un CD en vivo, donde quedarán registrados todos esos clásicos como "La bifurcada", que terminó el espectáculo con los coros y las palmas de toda la audiencia. Para el bis, sin la orquesta, se despidió con otro de sus tradicionales, "Blues de Rosario", que coronó la tarde mejor recordada de su carrera.
Seguirán los recitales populares
La presencia de Memphis La Blusera para la función de ayer en el Teatro Colón corresponde al Ciclo de Conciertos Populares, que lleva adelante la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Pedro Ignacio Calderón. El proyecto de los encuentros del organismo con distintas propuestas de la música popular comenzó con "11 episodios sinfónicos", una obra del ex Soda Stéreo Gustavo Cerati, y continuó ayer con la actuación de Memphis.
En la primera parte del concierto, con Gerardo Gandini como director invitado, la Sinfónica interpretó la "Obertura de los maestros cantores de Nuremberg", de Wagner; "Ragtime Suite", de Pompeyo Camps, y "El Cascanueces", de Piotr Tchaikovsky.
El ciclo continúa el 3 de junio, a las 20.30, con el cuarteto folklórico salteño Los Nocheros como próximo invitado. El grupo interpretará piezas como "Angélica", "Entre la tierra y el cielo", "Chacarera del rancho" y "Soy como soy". La Sinfónica ofrecerá un programa que incluye "Bolero", de Ravel; la suite del ballet "Estancia", de Ginastera, y "Huapango", de José Pablo Moncayo.






