
Menem prometió que la Argentina luchará contra la emisión de gases
Afirmó que pronto se ratificará el Protocolo de Kyoto, que limita a las industrias
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La novedad que el presidente Carlos Menem introdujo en la inauguración oficial de la IV Reunión de las Partes de la Convención sobre Cambio Climático (COP4) es que la Argentina tomará compromisos, aunque no está obligada a hacerlo, a la vez que seguirá insistiendo en la creación de una nueva vía que permita a todos los países participar de la decisión de los mecanismos que hagan posible evitar el calentamiento de la Tierra. Fuera de eso, todas las negociaciones se encuentran en una virtual parálisis.
Ya desde el comienzo de las reuniones se sabía que nuestro país no iba a declinar la posición que viene sosteniendo, a pesar de que quedó fuera de la agenda de discusiones: que los países no industrializados puedan asumir compromisos voluntarios de control de las emisiones.
Esta postura salió de la agenda oficial del debate en la apertura del plenario, pero anteanoche fue reflotada por los Estados Unidos, con lo que las discusiones se alargaron hasta la madrugada sin lograr avances.
"Queremos establecer metas definidas en el ámbito de la convención, las que serán definidas con la participación de todos los sectores sociales, a través del más amplio debate nacional en todos los ámbitos, y expresaremos nuestro compromiso para el período 2008-2012 en la COP5. Se creará una nueva vía que permita a todos los países participar de los mecanismos", manifestó Menem.
El tema de asumir compromisos voluntarios no es bien visto por la Alianza, que juzga esa propuesta como inconsulta, oportunista y aventurada, ya que "países como la Argentina necesitan imperiosamente desarrollar sus actividades, debiendo evitarse la asunción de cualquier compromiso que implique sacrificar un horizonte de crecimiento futuro". Pero fue felicitado por los Estados Unidos: "La Argentina demuestra gran liderazgo y verdadero coraje".
En un discurso en el que abundaron los términos económicos, Menem anunció que es inminente la ratificación por parte del Congreso del Protocolo de Kyoto, que establece obligaciones a los países industrializados para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. La aprobación estuvo cerca de ser lograda la semana última, lo que impidió al Presidente hacer el anuncio concreto en el acto de inauguración.
Economía e inversión
El discurso oficial reiteró que la economía creció el 52 por ciento desde 1990 -lo que convierte al país en uno de los que más ha crecido durante esta década, en la que se invirtieron aproximadamente 800 millones de dólares por mes- y que para el lapso de 1998 al 2002 se espera una inversión total de más de 70 mil millones.
Los temas netamente ambientales fueron introducidos con la mención de que seguirá habiendo inversión en el área de producción de energía termoeléctrica, área en la que "el país se habrá convertido en el productor menos contaminante del mundo", y que para el 2000 el sector fundamental del parque se habrá convertido a la tecnología de ciclos combinados, con un rendimiento superior al 55%, por inversiones que superan los dos mil millones de dólares, ya terminadas o en vías de ejecución.
No hubo mención alguna de las formas de energía renovable, uno de los temas importantes dentro de los Mecanismos de Desarrollo Limpio, cuya ley de energía eólica fue aprobada anoche por la Cámara de Senadores, tras haber sufrido el revés del veto presidencial en dos de sus artículos sobre diferimiento impositivo y subsidios.
Molinos de viento
Sin embargo, los ambientalistas de Greenpeace celebraron la intención argentina de dar una señal sobre la instrumentación del protocolo y aprovecharon para recordar al Presidente el tema de la energía eólica y entregarle un pequeño molino de viento, réplica de los que se instalaron en la Patagonia y en Buenos Aires, que Menem cuidadosamente pasó a María Julia Alsogaray, presidenta de la COP4 y secretaria de Recursos Naturales.
Lars Georg Jensen, de la World Wildlife Fund (WWF), dijo que la iniciativa argentina era una señal importante de que existe consenso en instrumentar lo que se decidió en el Japón, en diciembre de 1997.
Por la mañana, el ministro de Ambiente y Energía de Dinamarca, Svend Auken, expuso en el Foro para la Energía y el Desarrollo su programa de acción, que llevará a su nación a contar con el 45 por ciento de la electricidad producida por turbinas eólicas para el 2010 y el 75% para el 2020.
Además, de los 750 KW generados mediante parques eólicos off shore con que cuentan se aumentará a 4000, con la cantidad de empleos que ello generará.
El ministro de Ambiente de Gran Bretaña, Michael Meacher, llamó a producir un cambio y a abandonar el uso de combustibles fósiles para incrementar la eficiencia y reducir el volumen de residuos en la producción de electricidad.
"Queremos quintuplicar el uso de energía renovable, llevándola del dos por ciento actual al diez por ciento. Esto es parte de nuestro plan Noffo (Non Fossile Fuel Obligation, que data de 1991 y por el que debe producirse la reconversión del área energética de combustibles fósiles a renovables)". Consultado Meacher sobre qué efecto tendrá ese plan en la Unión Europea, dijo que le ven un enorme potencial.
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