
Milei culpó otra vez al aborto: las razones detrás de la baja de la natalidad en la Argentina, según los últimos informes
La caída de los nacimientos es un fenómeno que se extiende en el mundo; la postergación de la maternidad y las limitaciones económicas, entre los factores centrales
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El presidente Javier Milei ya había esbozado la idea, pero esta vez la llevó al extremo. “Hoy, la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de la natalidad que permita la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos cuesta caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional”, disparó durante su discurso en el Council of the Americas. “Estamos pagando muy cara la locura de los pañuelitos verdes”, remató.
Meses atrás, había asociado el fenómeno de la baja de la natalidad, que en rigor es global, a la ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE). “En términos de abortos, la Argentina hizo un desastre para que vos tengas semejante caída en la tasa de reproducción”, argumentó en mayo de este año.

Ante las fuertes declaraciones de Milei, más allá de la polémica que estos temas suelen generar, se impone una pregunta fundamental: ¿Es correcta la deducción del Presidente? ¿Hay informes o estudios que avalen la asociación entre baja de natalidad y aborto? En principio, no existen evidencias de que nazcan menos niños por los abortos. De acuerdo con la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa de natalidad se encuentra en descenso desde 2014. La ley de interrupción voluntaria del embarazo rige en el país desde enero de 2021.
El fenómeno de la baja de natalidad es explorado por especialistas de todas las latitudes ya que se trata de una problemática actual con fuerte impacto social y económico en el mundo. En la Argentina, mientras que en 2001 se estimaban 2,1 hijos por mujer, en el último censo, realizado en 2022, esa variable se ubicó en 1,4 hijos.
El Ministerio de Salud de la Nación difundió meses atrás el reporte de estadísticas vitales con los datos consolidados del ciclo 2024, año en que se registraron 413.135 nacimientos, lo que representó una caída del 47% respecto de los niveles registrados en 2014, con 777.000 nacimientos.
Los motivos detrás del fenómeno
Las causas de esta tendencia son múltiples. El retraso en la edad de la maternidad, el crecimiento de las mujeres en el mundo laboral, la modificación de expectativas reproductivas y la eficacia de los métodos anticonceptivos son descriptos como factores decisivos. El aborto no aparece en las investigaciones sobre la baja en la natalidad entre los motivos principales.
Uno de los estudios más recientes, realizado por la Universidad Austral, reflejó que solo el 46% de los argentinos consideran que es muy importante tener hijos, frente al 77% de hace diez años.
Las investigaciones sobre el fenómeno no se detienen en las causas. La Primera Encuesta Nacional de Intenciones Reproductivas, desarrollada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en la Argentina junto con la consultora Voices!, analizó si el promedio nacional, aproximadamente de 1,2 hijos por mujer, realmente refleja la cantidad de hijos que las argentinas desean o hubiesen deseado tener.
El resultado mostró que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años todavía no alcanzaron la cantidad de hijos e hijas que quisieran tener si no existieran limitaciones. “Frente a la idea extendida de que las personas no quieren tener hijos o hijas, ese deseo continúa presente en una proporción significativa de la población. No se trata solamente de que las personas decidan tener menos hijos, sino también de que muchas no encuentran las condiciones necesarias para concretar sus deseos reproductivos”, señala el informe.
La inserción laboral, la estabilidad económica, la vivienda, la conformación de pareja y la organización de los cuidados irrumpen como barreras para avanzar en el proyecto de maternidad.

Con las particularidades de cada país, la tendencia es global y no parece estar revirtiéndose. Europa, Asia oriental y parte de América Latina registran tasas de fecundidad muy por debajo de los 2,1 hijos por mujer necesarios para garantizar el reemplazo generacional.
En este contexto, los gobiernos impulsan políticas para intentar incentivar la natalidad en sus países. Si bien es cierto que en algunos casos incluyen medidas más restrictivas frente al aborto, en ningún caso plantean un vínculo directo entre la interrupción del embarazo y la abrupta caída de los nacimientos de las últimas décadas.
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