
Mochileras: apareció muerto un testigo clave
Ahorcado: Ricardo Acuña había sido la última persona que vio con vida a las víctimas; no se sabe si se suicidó; había denunciado amenazas.
1 minuto de lectura'
BAHIA BLANCA.- Uno de los dos testigos clave en el caso de las mochileras asesinadas apareció ayer ahorcado a 18 kilómetros de Santa Rosa, en La Pampa, aparentemente como consecuencia de un suicidio.
El hallazgo de Ricardo Acuña, de 35 años, lo realizó un camionero que divisó el cuerpo colgado de un árbol a un costado de la ruta 35, pendiendo de una cuerda realizada con bolsas de nylon anudadas entre sí.
Acuña había intercedido ante Eduardo Elicabe -detenido y procesado por el doble crimen- para que trasladara a Irina Montoya, de 24 años, y María Dolores Sánchez, de 18, desde Guaminí hasta Bahía Blanca, cuando ambas realizaban el trayecto entre Santa Fe y Comodoro Rivadavia, en febrero último, donde encontraron la muerte.
El deceso del testigo se produjo un día después de que el abogado Alejandro Vecchi (también representante de la familia Cabezas) se hiciera cargo del patrocinio de la familia de Irina Montoya, a pedido de los padres de José Luis Cabezas y luego de varias gestiones realizadas por el matrimonio santafecino.
"La muerte de Ricardo Acuña no altera para nada la sustanciación de la causa hasta acá", dijo Vecchi a La Nación . "Hay suficientes pruebas como para decir que la causa es muy clara. Están todos los elementos para ir a un juicio oral y público, independientemente de lo que esta muerte pueda originar, que por ahora puede ser una muerte más".
Un testigo y otro desaparecido
Acuña había denunciado en varias oportunidades amenazas de muerte y en un principio tuvo inconvenientes para cobrar la recompensa que el gobierno de Buenos Aires ofreció para los que ayudaran a resolver el crimen de las mochileras.
El otro testigo, de apellido Lemos, mozo del bar donde se produjo el encuentro entre las jóvenes, el camionero y Elicabe, ha desaparecido de la zona y sus conocidos no saben reportar su paradero.
"Gracias a Dios, Ricardo Acuña hizo una denuncia el 25 de febrero ante el juzgado Nº 3, en La Pampa, donde constan las amenazas que recibió", agregó Vecchi.
Una de las amenazas, hechas por una voz masculina, le advertía a la mujer de Acuña: "Decile a tu marido que no tenía que haber hablado. Se olvidó que tenía dos hijos"."Indudablemente era una amenaza velada. Después se produjo otra llamada por parte de una voz femenina", dijo el letrado.
El abogado dijo que espera que el juez interviniente haya tomado "las medidas necesarias para seguir la línea de investigación a raíz de aquellas amenazas". "Dentro de la responsabilidad de este juez estaba la de velar por la seguridad de este testigo", agregó Vecchi.
Con respecto a cómo se encuentra la causa por la muerte de las mochileras, a cargo del juez Hugo De Rosa, Vecchi sostuvo que hay suficientes elementos para que comience el juicio oral a principios del año próximo.
"También se observa que hay un firme propósito de parte del imputado de correr el objetivo de atención sobre lo que fue el motivo de la muerte de las chicas, como la denuncia de una red de narcotráfico, de prostitución y todo lo que dijo", advirtió Vecchi.
Las mochileras fueron halladas el 17 de febrero a 36 kilómetros de Bahía Blanca, sobre la ruta 33. María Dolores Sánchez estaba muerta e Irina Montoya falleció un día después en el hospital Penna, de Bahía Blanca.



