
Morfar ya llegó a la Real Academia
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Unas 30 palabras por mes viajan de Buenos Aires a Madrid para ser incorporadas al Diccionario de la Real Academia Española.
Entre los últimos términos enviados por la Academia Argentina de Letras se encuentran vocablos surgidos del lenguaje popular, como marmota , definida como "persona poco sagaz, tonta"; morfar , sinónimo de comer; minón , mujer de figura muy atractiva, y mersa , referida al "conjunto de gente de baja condición social".
También se propuso darle validez oficial a las palabras mielero -"cada uno de los miembros de una pareja que está de luna de miel"- y metejonearse -experimentar por alguien o por algo una atracción súbita y por lo general pasajera".
Todos son ejemplos de las últimas palabras que superaron la instancia de análisis y revisiones que la Academia Argentina de Letras pone en marcha para darle curso legal a los términos que integran el habla de los argentinos.
El camino es difícil de recorrer, porque las palabras superan las más variadas exigencias antes de subirse al libro maestro. Las academias de lengua de todos los países de habla castellana presentan recomendaciones que son estudiadas por la máxima entidad de la lengua española, con sede en Madrid.
Aquí, la Academia Argentina de Letras sondea el lenguaje de la población y captura esas palabras olvidadas por los registros oficiales de la lengua. Además, algunos vocablos son tan corrientes que sorprende verlos hoy excluidos de los diccionarios oficiales. Es el caso, por ejemplo, de las nuevas acepciones de matapolillas y rueda , cuyos significados se señalan en el recuadro que acompaña esta nota.
El estudio de los nuevos términos y acepciones no es sistemático, pero las propuestas son analizadas por el Departamento de Investigaciones Filológicas de la academia, a partir de iniciativas propias o pedidos que llegan. Luego pasan a una comisión de académicos, que los estudian y realizan observaciones antes de aprobarlos.
En ese estado, las nuevas palabras, con sus probables definiciones, son enviadas a los académicos de número para que en la siguiente sesión se discuta su aprobación. Allí también se atienden observaciones y revisiones y, si bien pueden ser aprobadas por mayoría, se procura hacerlo por unanimidad.
Los giros aceptados son presentados finalmente a la Real Academia Española, a la que le cabe estudiarlos y, si no encuentra objeciones, acaba por incluirlos en el diccionario.
El uso frecuente
"Para que una palabra tenga pertenencia en el idioma, y no sea una mera extravagancia, debemos saber que se usa con frecuencia. Si una persona la inventa y no tiene eco en la sociedad, no se incorpora al idioma", explicó a La Nación Ofelia Kovacci, vicepresidenta de la Academia Argentina de Letras.
Para ello, el Departamento de Investigaciones Filológicas presta su entrenada atención a lo que se dice por los medios de comunicación, las obras literarias y los lugares públicos en el ansia de descubrir neologismos y de rescatar oficialmente antiguas palabras del habla culta y popular.
Un reciente informe de nuestra academia incluye términos ya conocidos como seccional , marmota y croto . La primera evoca una comisaría, la segunda alude a una persona carente de sagacidad y la tercera se refiere a un individuo desaliñado, completamente descuidado en su manera de vestir.
Nadie tenía en cuenta estas palabras que atravesaron el siglo, lo mismo que los términos mediocampo , morfón y mersa , por citar sólo tres ejemplos correspondientes a la letra eme.Los dos primeros tienen significados claramente futbolísticas y el último responde a la imagen indeseable de un individuo de mal gusto.
Chaleco de fuerza y el tiempo del ñaupa son otros dos conceptos que figurarán en la próxima edición del Diccionario de la Real Academia Española.
Quedarse en llanta y chupar las medias también quedarán incorporados al registro oficial de la lengua castellana, así como el término mediocampista para designar en el fútbol al jugador que hace de nexo entre los defensores y los atacantes.
Motivos de una exclusión
Estos términos son de sobra conocidos, repetidos una y otra vez por generaciones de argentinos. De a ratos quedan fuera de moda, pero vuelven a surgir en el momento menos esperado. A veces regresan con ligeras variantes, como el caso de bondi , que en sus primeros tiempos reemplazaba a tranvía y desde hace algunos años se refiere a colectivo . ¿Cómo pudieron ser marginadas?
A veces la exclusión nace de la falta de atención: nadie se dio cuenta de que una palabra común no estaba en el diccionario.
"La lengua es mucho más amplia que el diccionario. Este no registra necesariamente todo lo que existe. Hasta que una palabra no le llama la atención a alguna persona, nunca aparece", dijo Kovacci.
Un segundo problema fue la actitud aristocrática de ciertos sectores empeñados en la pureza de la lengua. En los salones académicos prevaleció durante años la noción elitista que procuraba excluir los términos populares del registro del idioma. Como si su sola exclusión del diccionario pudiera desterrarlos de las charlas cotidianas.
La tendencia del momento comprende la mayor cantidad de términos posibles, incluyendo las expresiones más vulgares empleadas por los argentinos de todas las clases.
La nómina incesante de palabras propuestas termina con la aceptación o el rechazo de los académicos españoles, últimos árbitros del destino de los hallazgos. Si consienten el pedido argentino, croto , ñaupa y morfón estarán en la próxima edición del más prestigioso diccionario de la lengua castellana.
Nuevas definiciones
- Mandarina: ser una buena mandarina. Frase con la que se expresa que alguien es irresponsable o tiene una conducta reprobable.
- Matapolillas: producto químico que se usa para matar polillas y larvas.
- Mersa: conjunto de gente de baja condición social.
- Meterete: entrometido, curioso.
- Mielero: cada uno de los miembros de una pareja que está de luna de miel.
- Minón: mujer de figura muy atractiva.
- Morfar: comer.//Soportar, tener que aguantar una situación desagradable.//Conquistar sexualmente.
- Morfón: que come excesivamente.//En deportes de equipo, jugador individualista que perjudica o demora el juego de todo el resto.
- Mufa: que trae mala suerte.
- Ñaña: pequeño malestar de la salud.
- Ñato: de nariz pequeña.
- Ñaupa: época remota, mucho tiempo atrás (el tiempo de).
- Culatero: ladrón que acostumbra robar del bolsillo trasero del pantalón.
- Rueda: jornada de operaciones en los mercados de valores, hacienda, etcétera.
Estos términos fueron propuestos por la Academia Argentina de Letras en sus sesiones del 26 de noviembre y 24 de septiembre de 1998.
Legítimo
Las palabras como encargáte o alegráte son perfectamente legítimas, afirmó la vicepresidenta de la Academia Argentina de Letras, en diálogo con La Nacion.
Ofelia Kovacci aclaró que el diccionario, como se lo entiende en la actualidad, no aprueba ni desaprueba palabras, sino que observa y registra sin juicios de valor ni apasionamiento.
En ese sentido, afirmó que la legitimidad en el habla la da el uso corriente de la población.
Respecto de los casos citados -encargáte, alegráte-, Kovacci afirmó que la ortografía también es correcta, porque a una forma verbal que lleva tilde, si se le agrega un pronombre enclítico, conserva la tilde.
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