Morris West mira otra vez a la Iglesia

Su última novela, "Eminencia", está ambientada en las relaciones de la Curia con el último gobierno militar argentino
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7 de septiembre de 1998  

Autor de novelas que han vendido más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo, Morris West sigue penetrando con su pluma en los rincones más secretos del mundo de la Iglesia.

A los 82 años describe en Eminencia, su última novela, las angustias y emociones vividas por un sacerdote argentino que llega a un alto cargo cardenalicio en el Vaticano y es firme candidato a convertirse en Papa, cuando todavía no cicatrizaron las heridas de su turbulenta salida de la Argentina, veinte años antes, en tiempos del último gobierno militar.

"Los escritores, como los diarios, tienen que adoptar cierta actitud prudente y cautelosa respecto de sus fuentes de información", dijo el novelista australiano en un reportaje con La Nación desde Sydney, su lugar de residencia.

Celoso defensor de las fuentes que documentan su trabajo, Morris West reunió información durante muchos años antes de darle formato de novela a una historia que tiene un alto grado de parentesco con sucesos de reciente actualidad.

El protagonista -un cardenal llamado Luca Rossini- es sacado de la Argentina con ayuda del nuncio apostólico, a quien años después, en vísperas de la elección papal, se lo acusa de haber fomentado con su silencio el beneplácito de la Iglesia con el gobierno militar. El libro saca a la luz sensaciones que todavía perduran en la conciencia de los argentinos y que son parte de una historia que ha sido incorporada a la memoria universal de nuestro siglo.

El antecedente de Proteo

Las Madres de Plaza de Mayo aparecen en el relato y conforman un escenario que recrea situaciones de ficción muy vinculadas con la historia reciente de nuestro país.

West comenzó sus investigaciones sobre la Argentina cuando se puso a escribir Proteo, una novela publicada en 1979, basada en la respuesta del individuo al terrorismo de Estado.

Proteo narra la historia de una pareja desaparecida en Buenos Aires durante el último gobierno militar, lo que derivó que sus novelas desaparecieran de las librerías en nuestro país.

"Yo en ese momento estaba estrechamente vinculado con la revista Index on Censorship (Indice de Censura), de la cual todavía soy uno de sus patrocinadores, y con Amnesty International, organismo con el que aún colaboro. La primera actividad me llevó a estar en contacto con fuentes tanto dentro como fuera de la Argentina respecto de las acciones represivas del régimen", confió el escritor.

Para él, la prueba de la autenticidad de la información está en el propio libro. "Desde que fue traducido y publicado hace poco en la Argentina, mantuve correspondencia con las Madres de Plaza de Mayo, quienes ven en la novela un fiel reflejo de las condiciones de la época".

-La ambientación de novelas en determinadas épocas políticas tomadas de la realidad, ¿ofrece garantías de mayor repercusión?

-La ambientación en un contexto político específico no significa necesariamente que las ventas sean elevadas. Por el contrario, puede limitar la vida del libro a menos que el tratamiento del tema sea universal y permanente.

-¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en sus obras?

-La ficción en mis libros está firmemente arraigada en la realidad. La lógica de las obras no debe estar reñida con el sentido común ni con el conocimiento anterior de cualquier lector. Esa es una condición necesaria para "la suspensión o interrupción de toda incredulidad".

Asuntos eclesiásticos

- Usted escribió varias novelas sobre temas de la Iglesia. ¿Conoce personalmente a Juan Pablo II?

-Viví en Roma durante los papados de Pío XII, Juan XXIII y Paulo VI. Con Juan Pablo II mantuve una breve reunión. Me dijeron que él leyó por lo menos uno de mis libros, Las sandalias del pescador. Así lo que escribió el extinto Peter Nicholls, el corresponsal del diario The Times, de Londres, en el Vaticano, en su libro "The Pope´s Divisions", al expresar: "El libro de Morris West estaba en la biblioteca del modesto dormitorio de Cracovia. Lo dejó allí cuando fue al cónclave y nunca lo vio nuevamente".

-¿Cómo influyeron los diez años que pasó en el seminario en el tratamiento de temas vinculados con la Iglesia en gran parte de su obra?

-Conozco la vida eclesiástica desde adentro.

-¿Cómo selecciona los temas de sus obras?

-En primer lugar, me intereso por un tema o una idea. Si llega a preocuparme lo suficiente y de manera profunda, tiende a configurarse en forma de ficción. Este es el género en el cual me siento más cómodo y en el que puedo moverme con más soltura.

-¿Cuánto tiempo le demanda escribir sus novelas?

-Me lleva más o menos dos años plasmar una novela, pero tengo una larga experiencia de vida a la que puedo recurrir.

-A lo largo de sus novelas, ¿son muchos los personajes tomados de la realidad?

-Cada personaje en los libros es una mezcla de varios otros. Las identificaciones corren por cuenta del lector y no por mi cuenta.

-¿Le agradan las adaptaciones cinematográficas de sus novelas?

-Un libro es obra de uno solo. Una película es obra de muchos. Por lo tanto, siempre requiere de compromisos y de colaboración. Es algo concebido por muchas mentes. Y nunca podrá conformar a todos.

-¿Considera que un autor de best séllers puede ser considerado a la hora de seleccionar los candidatos al Nobel de Literatura?

-La mejor manera en que puedo responder esa pregunta es diciendo que cierto ganador del Premio Nobel, que ya murió, expresó en varias oportunidades su recelo de que el premio me fuese concedido a mí y no a él. Supe esto solamente después de la publicación de su biografía. Siempre me pareció que preocuparme por ese premio era algo tonto y más bien triste.

-¿Tiene algún libro en preparación?

-Estoy meditando acerca de un libro ahora. Sin embargo, es muy prematuro afirmar que ya está en marcha.

Nuestro país es uno de los mercados que más continuidad ha dado a las novelas de Morris West. Llegan a través del sello Vergara, una de las primeras editoriales en publicar las versiones en español de sus obras. A pesar de ello y de las invitaciones recibidas, nunca visitó la Argentina.

"Tanto mis editores como los libreros argentinos -reveló- me invitaron varias veces, pero temo que viajar probablemente esté más allá de mi actual capacidad de resistencia. A pesar de eso, uno siempre alienta la esperanza de que todavía haya un viaje más para hacer, así como un libro más para escribir."

Mariano de Vedia

(Con la colaboración de Juana Libedinsky y Luis H. Pressenda)

Ficción y realidad

Pese a estar consagrado como un autor de ficción por excelencia, las novelas de Morris West guardan una relación profunda con la realidad.

Algunas de sus obras han demostrado tener, además, un sentido profético, como Las sandalias del pescador (publicada en 1963), que anticipó en 15 años la elección de un Papa venido del Este, y El ojo del samurai (1991), que explicó al mundo con personajes ficticios, apenas asomaba la Guerra del Golfo, las conexiones, alianzas y secretos del nuevo orden internacional surgido a partir del desmembramiento del imperio soviético.

Sus 26 novelas han sido traducidas a más de 25 idiomas y el paso del tiempo lo llevó a convivir con el éxito.

Hoy recibe mucha correspondencia de lectores de todas partes del mundo y trata de responderles a todos. Según contó a La Nación , a los 82 años está lejos de sentirse retirado. Permanece en su oficina desde las nueve de la mañana hasta la una de la tarde, y luego desde las cinco hasta las seis.

Nacido en un suburbio de Melbourne, el 21 de abril de 1916, antes de cumplir los 14 años ingresó en la congregación de los Hermanos Cristianos de Irlanda, de la que se retiró a fines de 1939, en vísperas de sus votos definitivos.

Su educación católica lo marcó profundamente y no abandonó su pertenencia a la Iglesia a pesar de que la Santa Sede le rechazó el pedido de nulidad de su primer matrimonio.

"Soy creyente por elección propia y no un creyente complaciente", manifestó en Desde la cumbre, el relato autobiográfico publicado hace dos años. "El cristiano no es un sujeto pasivo", pone en boca de Jean Marie Barette, el personaje central de Los bufones de Dios (1981), obligado a abdicar como Papa por haber tenido una visión sobre la nueva venida de Cristo.

Tal vez por el peso de sus convicciones, las novelas de mayor repercusión son las que tienen a la Iglesia y al Vaticano en la trama central.

En El abogado del diablo (1959), que vendió tres millones de ejemplares en 20 meses y se representó como pieza teatral en Broadway, West da vida a un funcionario del Vaticano, monseñor Blaise Meredith, que consumido por un cáncer se enfrenta a su última misión: evaluar con estricta severidad el proceso de canonización de un popular personaje de una población del sur de Italia, que había sido asesinado por guerrilleros comunistas.

Las sandalias del pescador (1963) elevó su consagración como novelista. Allí narra el acceso al trono papal del cardenal Cirilo Lakota, de origen ucranio, que había sufrido la persecución del régimen comunista. La novela fue llevada al cine y protagonizada por Anthony Quinn, pero quedó inmortalizada por la realidad, cuando en octubre de 1978 fue elegido Papa el cardenal polaco Karol Wojtyla. En esa ocasión, la novela fue llevada .. a la vida real.

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