
Mucha gente se ahoga en el Río de la Plata
Sólo en San Isidro hubo 12 muertes en lo que va del año.
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En San Isidro, al menos seis personas se ahogaron en el río en lo que va de febrero y muchas más se salvaron de la muerte porque pudieron ser rescatadas a tiempo, según confirmaron voceros de la Prefectura Naval. La última muerte, la de un joven de 20 años, se produjo el 11 del actual y el cadáver fue encontrado sólo el jueves último.
Esto sucede todos los veranos en la desembocadura del canal de acceso al puerto de ese partido bonaerense. Allí hay una escollera y espacios municipales de libre acceso. Familias enteras de diferentes barrios del Gran Buenos Aires se acercan con sombrillas, sillas playeras y heladeritas para disfrutar del día en la costa y se meten en las aguas para refrescarse.
No advierten que en esa zona el río encierra un gran riesgo, no sólo por la contaminación, sino por las corrientes que forman remolinos que se "tragan" a las personas o les impiden volver a la costa.
Y entonces deben ser rescatadas por particulares que navegan en sus barcos, bañeros de los clubes náuticos de la zona o por efectivos de la Prefectura Naval. No todos pueden ser salvados.
"Durante todo el verano tenemos que salir corriendo a rescatar gente", relató Fabián Jil, guardavidas de uno de los clubes náuticos de la zona. Según su relato, el domingo después de Año Nuevo se realizaron alrededor de 30 rescates.
"Escuchamos que la gente empieza a gritar desesperada. Hacemos lo posible para llegar rápido, pero generalmente están flotando o desaparecieron", explicó. Y recordó: "Un día sacamos a dos y al tercero hubo que revivirlo: le sacamos el agua del estómago y le hicimos la respiración boca a boca".
Según Jil, el río es muy traicionero. "Parece una pileta, pero de un momento a otro se puede convertir en peligroso, porque hay corrientes de abajo y de arriba", dijo. Explicó además que el agua es muy densa; eso significa que no se tiene la misma flotabilidad que en el mar, por ejemplo.
A todo esto se suman las olas cortas -una atrás de otra- y producen una flotación forzada. Eso agota a la persona y el río comienza a ganarle en fuerza, se entra en pánico y el bañista se ahoga.
"Ahí es cuando todos se empiezan a tirar para querer salvarlo y se empiezan a ahogar también. Al final, los salvamentos son masivos", explicó.
Según la Prefectura Naval, este verano murieron ahogadas 12 personas. Seis en enero y otras tantas en febrero.
Pero Fabián Jil recuerda que en diciembre se ahogaron otros cuatro en una misma jornada.
Los días en que el río está muy bajo los bañistas pueden llegar caminando hasta el canal, que está a unos 500 metros de la costa.
"Alrededor de las 17 comienza la crecida del río, sin que lo adviertan los bañistas. Al rato, el río aumentó en uno o dos metros su nivel, ya no hacen pie y les cuesta volver a la costa. Algunos incluso ni saben nadar", relató Fernando Lago, socio de uno de los clubes náuticos de la zona.
"También hay un remolino en la punta de la escollera que ya existe hace mucho tiempo y la gente siempre nada por ahí", explicó Silvia de Frogone, quien presenció algunas muertes.
¿Sin solución?
La Municipalidad de San Isidro ha intentado evitar que la gente ingrese en el río. Se repartieron folletos informativos y hay carteles que prohíben el baño y en las últimas semanas impidieron el acceso de vehículos.
La Prefectura Naval, por su parte, ha puesto un gomón con dos efectivos y un jet sky con otro, que están los fines de semana permanentemente controlando a la gente. Pero dos de las muertes se produjeron un martes y un miércoles.
"El ingreso en el agua es responsabilidad de cada persona. Nosotros hemos puesto lo mejor de nosotros, pero el ciudadano debe poner lo suyo", dijo el prefecto Raimundo, de la Prefectura Naval San isidro.
El problema fundamental es que la gente sabe que el río está contaminado y que es peligroso, pero se baña igual.
"Si ponemos boyas que delimiten el área para bañarse estamos admitiendo que se pueden meter en el río y eso contradice la norma municipal", explicó el prefecto.
Lo mismo sostienen en la municipalidad. "Si ponemos un guardavidas estamos admitiendo que la gente se puede bañar en la playa y eso está terminantemente prohibido", explicó Andrés Berduc, director general de Salud de la Municipalidad de San Isidro.
Ya en 1995, un estudio del Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídrica reveló que las aguas del Río de la Plata en la zona norte del Gran Buenos Aires presentaban excesos y concentraciones de cadmio, cinc y plomo, que pueden provocar infecciones y hasta cáncer.
"Los informes presentados por hidrografía recientemente dicen que el agua sigue transportando residuos industriales, sustancias tóxicas y materia fecal, entre otras cosas. Por lo tanto, la municipalidad estableció que están prohibidos el baño y la práctica de actividades deportivas en el agua", dijo Berduc.






