
Muchas flores para Yabrán
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La tumba, como ninguna otra en las 25 hectáreas que tiene el cementerio, fue cubierta de flores. Melina Yabrán apoyó la frente sobre el frío mármol en el que se lee Alfredo Enrique Nallib Yabrán y su angustia se volvió incontenible, igual que hace un mes, cuando enterraron a su padre.
Ayer, poco antes del mediodía, la hija del empresario regresó al cementerio Parque Memorial, en Pilar, acompañada de su madre, María Cristina Pérez, quien no había querido asistir el día en que inhumaron a su marido.
La familia de Yabrán llegó a la necrópolis a las 11.45, caminó hasta la parcela 38, situada en el sector A, a 150 metros de la capilla, y estuvo por un rato junto al sepulcro sin prestarle mucha atención a los curiosos.
A un mes de la muerte del empresario no se necesitó la férrea custodia dispuesta el día del entierro y, cuando los familiares se retiraron, pudieron observarse sobre la gramilla decenas de rosas, ramos de laureles y muchas otras ofrendas florales.
Como todos los sábados, el cementerio parque contó con muchos visitantes. Varios de ellos se acercaron hasta la tumba de Yabrán e hicieron comentarios en voz baja. Todos con palabras de respeto.
Después del paso de la familia no se vio a ninguno de los conocidos amigos de Yabrán y, por la tarde, la tierra y el cuerpo no tuvieron más compañía que el frío y el canto de algún pájaro.



