
Multan a alumnos del Pellegrini por disturbios
Platos rotos: por los daños ocasionados durante los festejos de fin de curso, el rector Gak cobró los arreglos a los casi 450 revoltosos.
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Si bien este año el tradicional festejo de fin de curso realizado por los alumnos de quinto año de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini tuvo características menos violentas, los chicos pagarán de su propio bolsillo los destrozos ocasionados por su alegría desbordada.
Con el aval del consejo académico asesor, el rector, Abraham Gak, reveló ayer a La Nación que los casi 450 alumnos de quinto año que participaron de los festejos deberán abonar una multa, de $ 3 a $ 10, para solventar los gastos de la reparación.
Con esta decisión recobra actualidad los agitados festejos de fin de clases, que encontraron su punto culminante hace dos años en el Instituo Libre de Segunda Enseñanza (ILSE), cuando los alumnos del último curso ingresaron al establecimiento por la fuerza y provocaron serios destrozos.
La sanción pecuniaria
La multa de $ 10 fue impuesta en la Escuela Carlos Pellegrini a los alumnos de los turnos tarde y noche, que fueron "los más revoltosos", según palabras del rector Gak. Los chicos del turno mañana deberán depositar $ 3.
Gak reconoció que las "vueltas olímpicas", realizadas hace tres semanas para anticipar la finalización de las clases, fueron más leves que en años anteriores.
"Yo tomé la decisión de aplicar esta carga económica amparado en el reglamento del colegio, que prevé este tipo de acciones", recordó el rector.
El reglamento de convivencia escolar dice que "las autoridades están facultadas a aplicar sanciones económicas o reparadoras de carácter colectivo, agotadas las posibilidades de identificación de los reponsables". Amparado en ello y con la aprobación del consejo académico asesor, el rector aplicó su decisión, que había anticipado previamente a los padres de los alumnos.
"En julio pintamos todas las aulas y los chicos, en la vuelta olímpica, tiraron barro y, en algunos casos, comida contra las paredes. También hubo algún vidrio roto, pero estos destrozos están asegurados, así que fundamentalmente los chicos tendrán que costear los trabajos de pintura"."Hasta ahora no recibimos la queja de ningún padre, y hay chicos que ya pagaron", comentó el rector, al insistir en que "antes de los festejos de fin de curso realizamos una reunión de padres con los tres turnos en la que se explicó cuál era la posición de la escuela al respecto".
La cifra que se recaudará, aproximadamente unos $ 3300 pesos, estará íntegramente destinada a pintar las aulas.
Trabajos por suspensiones
En el Colegio Nacional de Buenos Aires, la vuelta olímpica incluyó agua, barro y bombas de estruendo. Pero el rector, Enrique Groisman, rescató "la ausencia de agresión y el cuidado de los alumnos para no dañar a nadie". Agregó que en el turno tarde terminaron el festejo con un baile que fue "algo nuevo y simpático y a lo que las autoridades del colegio apuntamos para los próximos años".
La sanción, discutida públicamente con los alumnos inculpados, sus compañeros y el consejo académico asesor, consistió en la suspensión. De los 200 implicados, unos veinte alumnos estaban en condiciones de quedar libres,por lo que se les propuso un trabajo alternativo: realizaron tareas en la escuela, durante cinco días, en jornadas de tres horas.
"El trabajo alternativo tuvo buena recepción, porque no sólo los veinte que se quedaban libres, sino también otros cuarenta, ya sea porque no querían que la sanción figurara en su legajo, o por amor a la escuela, o por arrepentimiento, se sumaron a la propuesta", informó el rector.




