
"Murió en su ley; el mar era lo que más amaba en la vida"
Lo dijo el hijo de Alberto Canessa, el navegante argentino que desapareció en las costas de Brasil
1 minuto de lectura'
La marina de Brasil abandonó definitivamente la búsqueda del velero argentino El Maja, que naufragó el martes de la semana pasada a 90 kilómetros de la costa de Rio Grande do Sul, en Brasil. A bordo del velero viajaba Alberto Canessa, un argentino fanático de la náutica y el único residente permanente del Yacht Club de Puerto Madero, donde vivía desde 1997.
LA NACION había publicado su historia el 24 del mes pasado. Ayer, habló con uno de sus hijos, Sebastián, que confirmó la suspensión formal de la búsqueda. "Ya pasaron muchos días, mucho frío y mucha tormenta. Es muy difícil que haya podido sobrevivir. Ya no hay nada más que hacer", se lamentó.
Alberto Canessa, de 68 años, había partido hacia Brasil con la intención de participar de la regata internacional Recife-Fernando de Noroña. Tenía como primer destino el puerto de Angra do Reis, donde planeaba quedarse alrededor de 30 días. "Después sigo hasta Recife, para participar de la regata", había contado a LA NACION.
Sin embargo, un temporal, con vientos de más de 80 kilómetros por hora y olas de hasta siete metros de alto, le jugó una mala pasada. Su pericia le permitió abandonar el barco y subirse a un bote salvavidas. Incluso, un barco del operativo de rescate estuvo a sólo 80 metros del bote, pero, debido a la tormenta que había en la zona, resultó imposible acercarse más. Luego, se perdió todo rastro del navegante.
Del rastrillaje, que duró más de una semana, participaron dos aviones y dos barcos de la marina brasileña. Posteriormente fueron alertados todos los navíos que transitaban por la zona, para que reportaran cualquier indicio. Pero, lamentablemente, en todo este tiempo no hubo noticias.
Su barco, su vida
"Trabajé mucho, me casé dos veces y tuve dos hijos. Ellos ya están grandes y tienen su vida armada. Mi mujer falleció hace 12 años. Al quedarme solo no dudé: desarmé mi casa en San Isidro y me mudé al barco", contó durante la entrevista citada.
Hoy, esas palabras, resuenan en los oídos de su hijo, que le insistía para que se mudara a tierra firme. "Yo le pedí a mi viejo que se comprara un departamento. Pero él no quería saber nada con eso: siempre me respondía que su casa era El Maja. Su barco era su vida", contó Sebastián.
Cuando LA NACION consultó a Alberto Canessa si se mudaría a una torre en Puerto Madero, la respuesta fue parecida. "Para mí un departamento es como una catacumba. El solo hecho de pensarlo me da claustrofobia. Vivir a bordo es un estilo de vida. No lo cambio por nada."
Como una manera de recordar a su padre y agradecer a todos los que colaboraron en la búsqueda, Sebastián Canessa y su hermana Carola, que vive en Miami, organizarán una misa el próximo viernes 24 en la iglesia del Santísimo Sacramento.
"Mi abuelo vivía en el Kavanagh, ahí nomás y, además, la iglesia está cerca del puerto. Creo que es el mejor lugar para recordarlo", explicó Sebastián.
"La prefectura brasileña, el cónsul argentino en Brasil y toda la gente del Yacht Club de Puerto Madero se comportaron de una manera excelente. Sólo tengo palabras de agradecimiento -dijo emocionado Sebastián-. A todos en algún momento nos llega la hora, y mi viejo murió en su ley. El mar era su destino, lo que más amaba y disfrutaba en la vida", aseguró su hijo.
1- 2
Logro en Luján: trasladan a un santuario a los dos osos que quedaron a la deriva en el exzoo junto con otros 60 animales
- 3
“Dos pesos, dos medidas”: tras la muerte de un joven de extrema derecha en Lyon, vuelve el debate por el crimen de un exPuma
4Detox digital: el tratamiento que recomiendan para adolescentes con excesiva dependencia de las pantallas


