Murió una tortuga laúd en Villa Gesell. Qué se sabe del caso y por qué la especie está en riesgo
El animal tenía heridas severas y no logró ser estabilizado; la especie sufre un marcado declive a nivel global
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Ayer a la mañana, un ejemplar de la tortuga más grande del mundo murió en la costa argentina, tras al menos un día de agonía. La tortuga laúd es, sin comparación, la especie marina de mayor tamaño, capaz de medir lo mismo que un bote de remos. Pero ni su enormidad alcanzó para resistir una herida letal.
Había sido rescatada el martes, durante el feriado del 24 de marzo. Las playas de Villa Gesell, pobladas de turistas, recibieron a la convaleciente tortuga. Las personas allí fueron las primeras en avistar a esta gigantesca criatura arrastrarse en la rompiente de las olas. Flotaba como un cuerpo flotante y nadaba en círculos a 300 metros de la costa. Los turistas dieron aviso a los guardavidas que contactaron a los guardavidas, que a su vez contactaron a la Fundación Mundo Marino.
“Nosotros recibimos una llamada de Guardaparques y Guardavida de Villa Gesell. Cerca del mediodía me dijeron que estaba ahí, así que salimos con el equipo de rescate. La aleta izquierda estaba necrosada. Era una herida que se notaba antigua, tenía hueso expuesto de color marrón. Sobre esos huesos se habían adherido epibiontes —que son parásitos que se adhieren al hueso—. Le faltaban más de la mitad de los huesos de la aleta. Por eso el animal nadaba en círculos", describió Juana Caferri, veterinaria de Fundación Mundo Marino.
Ella entró al mar y junto con guardacostas logró acercar a la tortuga a la costa. “Nos llevó como dos horas hacer todo”, aseguró Caferri. Cuando llegaron a la rompiente, tanto Prefectura como Guardaparques ayudaron a transportarla a un sitio para hacerle una revisión.
La tortuga ingresó a atención el martes por la tarde; la llevaron a las instalaciones de la fundación para curarla y estabilizarla. Allí determinaron que sufría necrosis en la aleta herida. Murió el miércoles por la mañana, antes de que los veterinarios pudieran empezar las maniobras de estabilización.
“Realizamos la necropsia del animal y encontramos hilos de pesca. Lo que asumo es que este animal tuvo un contacto con pescadores. Posiblemente ingirió estos hilos y además probablemente tuvo una septicemia por cortes de la misma red. Fue un caso en el que quedó bastante claro que fueron el humano y la pesca los causantes de la muerte de este animal”, planteó Caferri.

La tortuga más grande
La laúd es una tortuga que puede superar los dos metros de largo y cuyo peso alcanza más de 600 kilogramos. Sus dimensiones son parecidas a las de un Fiat 600, que en el agua puede desplazarse a casi 10 kilómetros por hora y recorrer más de 18.000 kilómetros en períodos migratorios.
Tortugas laúd hay en el océano Atlántico, el Pacífico y el Índico. En el continente americano suelen encontrarse sobre todo en las costas mexicanas, aunque también habitan las centroamericanas y, en Sudamérica, tanto en Colombia, Perú y Brasil como en una pequeña parte de Chile y Argentina. En los países más al sur del continente suelen aparecer en épocas cálidas, cuando migran en busca de alimento.
Se alimentan de pequeños peces, crustáceos y, sobre todo, de medusas. Hay una particularidad no solo de la laúd, sino de todas las tortugas marinas: ponen sus huevos en la misma playa en la que nacieron. El sexo de estos animales está determinado en gran medida por la temperatura del agua, por lo que es más probable que nazcan hembras de los huevos enterrados más cerca del mar y machos de los que se encuentran más lejos de las olas.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza declaró a esta especie como vulnerable hace poco más de una década, debido al incremento de muertes atribuidas, en especial, a las actividades humanas.
La cantidad de tortugas atrapadas en redes de pesca de arrastre, así como las colisiones, suele ser los casos más frecuentes de decesos. También se las vincula con el aumento de plásticos en los océanos. Estimaciones generales apuntan a que su población ha caído en un 40 % en las últimas dos décadas. Estudios científicos han calculado una caída de la abundancia de esta especie de casi un 6 % anual en algunas partes del Pacífico. En este océano es donde la situación de la laúd es más crítica.
Según la National Oceanic and Atmospheric Administration hay evidencia de continuos y abruptos descensos en la anidación a lo largo de toda su área de distribución. Los principales sitios de anidación de la población de tortuga laúd del Pacífico oriental se encuentran en México y Costa Rica, con algunos eventos aislados de anidación en Panamá y Nicaragua. En las últimas tres generaciones, la anidación en esta región ha disminuido en más de un 90%.
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