
Ni conductoras torpes ni zurdos de contramano
Según especialistas, los mitos de la calle no tienen sustento
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En la calle y, en especial, entre los hombres, el veredicto es unánime: “Las mujeres al volante son un desastre”. Pero la acusación no tiene sustento, afirman de manera contundente los especialistas.
Los instructores de las escuelas de conducción, encargados de enseñar a muchos argentinos, sostienen que las mujeres conducen prácticamente igual que los hombres y destacan, además, que suelen ser más cuidadosas y respetuosas de las reglas de tránsito.
Pero el mito que subestima a la mujer no es el único cuando se habla de la conducción de vehículos, aunque la mayoría de esos prejuicios no encuentra respaldo entre especialistas: “de grande es imposible poder aprender”, “los zurdos manejan peor” y hasta “los argentinos manejan bien y la culpa de los accidentes es de las rutas o calles”.
Si bien coinciden en que en la calle las mujeres “se manejan” bien, los especialistas sí admiten que a ellas puede costarles un poco más aprender. En estos casos, la culpa suele ser de los hombres: en general, acusan, las mujeres se acercan a una escuela de conducción luego de una experiencia de aprendizaje frustrada con un familiar o pareja, que termina por ejercer una presión mayor en la aspirante a conductora.
En la Dirección General de Tránsito de la ciudad de Buenos Aires, los números avalan la experiencia de los instructores de manejo. En el examen teórico, que refleja el conocimiento de las reglas de tránsito, las mujeres son más exitosas: como ya publicó LA NACION, en lo que va del año el 23% de los hombres no aprobó el examen mientras que, entre las mujeres, sólo el 16% no mostró tener el conocimiento mínimo para pasar a la parte práctica.
Arriba del auto, los hombres parecen desenvolverse mejor, pero por una diferencia muy inferior: en lo que va del año, de los 15.098 varones que se presentaron, el 6,7% (1015 aspirantes) reprobó; entre las mujeres, el porcentaje se eleva al 8,7% (954 de 10.923).
Fernando Ciucci es instructor de manejo desde hace 19 años y se opone a alguno de los mitos que circulan por las arterias viales argentinas. "Las mujeres manejan igual o mejor que los hombres; lo que pasa es que al principio pueden tener menos confianza. Muchas vienen con una experiencia de aprendizaje frustrada con alguna persona cercana y les cuesta largarse a manejar", explica Ciucci, que trabaja en la empresa Driver s, que tiene nueve escuelas en la Capital y el Gran Buenos Aires.
Este instructor de 37 años cree que es más difícil aprender a manejar de grande. "Los que vienen con más de 30 tienen más miedo. También pasa lo mismo con los que los que vienen a aprender porque se lo obligan en el trabajo, que suelen estar muy presionados", dice Ciucci, que cree que los zurdos manejan igual que los diestros y que el argentino en general maneja bien pero no respeta las leyes de tránsito.
Gabriel, instructor de la misma empresa, cree que para hombres y mujeres lo peor es el miedo. "Es lo primero que hay que sacar y lo que cuesta más. Por eso, una mujer que quiere aprender porque tuvo un hijo viene muy asustada y le cuesta más".
Las opiniones son parecidas en todas las escuelas de conducción. En Leo-Car, una empresa que funciona en Olivos desde hace 40 años, reciben por año, aproximadamente, a mil alumnos de los que, según calculan, el 65% son mujeres.
"Ni los zurdos ni las mujeres tienen problemas para aprender a manejar. Lo que sí pasa en muchos casos es que los padres tienen algún prejuicio y le dan el auto al hijo, pero a la hija, no. Sin embargo, lo que pasa al final es que, a la hora de salir a la calle, las mujeres son más cuidadosas con el auto", dice Sebastián Díaz, instructor en esa empresa desde hace 12 años.
A los que se les complica más, explica, es a los que tienen más de 40 años. "Tienen más reparos y los reflejos no son los mismos que cuando tenían 17 o 18. Eso influye, entre otras cosas, a la hora de frenar", ejemplifica.
Según Díaz, los accidentes que dejan 22 muertos por día en la Argentina no tienen que ver con la capacidad de manejo, sino con cómo interactúan con otros automovilistas. "Falta conciencia sobre la problemática vial", se lamenta.
La escuela de conducción Juan Manuel Fangio, del Automóvil Club Argentino (ACA), es una de las más respetadas de la Argentina. Por sus aulas y autos con doble comando pasan cada día más de 200 alumnos que reciben los consejos de 14 instructores.
Entre estos últimos está Jorge Zapata, que trabaja desde hace 10 años en los tradicionales autos amarillos. "Aunque al final aprenden todos, puede ser que a los hombres se les haga un poco más fácil el proceso. Probablemente tenga que ver con que, de chicos, los hombres estamos jugando con autitos y haciéndonos la idea. Igualmente, siempre hay mujeres que me sorprenden con su capacidad", explica Zapata.
Más difícil de grande
"Lo que sí es más difícil es aprender de grande", continúa. Zapata cree que los argentinos manejan bien porque logran hacer zigzag en una autopista aun cuando parece imposible, pero cree que esto es lo que ocasiona la gran cantidad de accidentes.
En este sentido, también destaca a las mujeres: "Son mucho más respetuosas de las leyes de tránsito que los hombres. En los grandes siniestros viales nunca hay una mujer al volante". A pesar de todos los elogios de los instructores, en ninguna de estas empresas una mujer enseña a manejar.




