
Ni perros ni gatos: es la hora de las mascotas raras
Carecen de olor, son silenciosas y es económico alimentarlas.
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Excitado, el lagarto se mueve de un lado para el otro en el terrario. Se llama Ulises y aguarda impaciente su ración diaria de gusanos. Desde la cocina, el loro saluda a la familia Scándola: "¡Buen día, buen día!".
Federico, de 24 años, estudiante de Medicina, prefiere los animales exóticos. Hace un año y medio compró a Ulises y tiempo después llegó al hogar Felipe, el simpático loro que exclama hasta cansarse el nombre de su dueño.
La mudanza a un departamento más chico obligó a Scándola a descartar como mascotas a perros y a gatos y optar por animales más pequeños.
Iguanas, lagartos, monos y víboras figuran entre las nuevas preferencias de las familias en la ciudad. En los dos últimos años estos animales son los nuevos integrantes de cientos de hogares, según veterinarios consultados por La Nación .
Los especialistas coincidieron también en que si bien hay un auge por comprar extrañas mascotas, muchos no saben cómo criarlas.
Además, la normativa vigente prohíbe la venta y la tenencia de animales autóctonos de la fauna silvestre, como los lagartos overos y colorados que se comercializan en la ciudad.
Entre las ventajas que encuentran los dueños de estas mascotas se cuentan que no tienen olor, son silenciosas, de pequeño tamaño y para mantenerlas se gasta mucho menos, en comparación con un gato o un perro. Estos animales necesitan una dieta especial que va desde insectos vivos hasta las más variada clase de vegetales.
Alimentar a un perro de tamaño mediano cuesta alrededor de 50 pesos por mes. Los reptiles comen insectos vivos, que se pueden comprar en algunas veterinarias. Cincuenta larvas de escarabajo cuestan 4 pesos; cada grillo, 20 centavos; 25 gusanos, 5 pesos. También hay comida en lata por 20 pesos, que puede durar cerca de 5 meses.
Hábitat diferente
"Hay gente que ignora los cuidados que necesita este tipo de animales. Además, es muy difícil que las especies silvestres se adapten a un medio diferente de aquel en el que estaban acostumbrados a vivir", manifestó Fernando Alvarez, secretario de la Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía (Aveaca).
Alimentación, temperatura y ambiente adecuados son puntos muy importantes por tener cuenta a la hora de adquirir uno de estos animales.
"La iguana necesita cuidados extras. Hay que darle calcio y suplementos vitamínicos. Además, necesita una temperatura especial", comentó Scándola.
El precio de una iguana ronda los 40 pesos, el de un lagarto 60 y una víbora pitón alcanza los 300 pesos.
"A los chicos, en el jardín de infantes, se les hace conocer la naturaleza por medio del cuidado de tortugas. Eso es terrible ya que están en peligro de extinción", explicó Juan Enrique Romero, presidente de la Fundación SOSVida.
María José Toledo, inspectora de la Dirección de Flora y Fauna, de la Secretaría de Recursos Naturales y de Desarrollo Sustentable, aseguró: "Hay animales que están en peligro de extinción y sin embargo los cría en la casa: monos carayá, cai y miriquiná, tortugas terrestres y de agua, loros (papagayos verdes, tucanes) y flamencos, entre otros".
En Buenos Aires existen alrededor de 50 veterinarias que comercializan estos animales. También se pueden adquirir en el puerto de frutos de Tigre, en la feria de Villa Dominico y en la de Pompeya, aunque según los especialistas consultados en estos tres lugares predomina el mercado ilegal.
"Uno de los mayores problemas es que cuando su dueño se cansa de tener al animal lo abandona en la calle, y es un peligro para él y para los ciudadanos", destacó Toledo.
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