
No expropiarían el Uritorco
El intendente y la propietaria quieren remover al concesionario
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CORDOBA.- La Municipalidad de Capilla del Monte está dispuesta a desistir de la expropiación del cerro Uritorco, dispuesta por una ordenanza dictada hace un par de años.
Pero, para que ello ocurra, debe darse una serie de pasos que no dependen ni de las autoridades ni de la propietaria del pico serrano, entre ellos, que cese el contrato del actual concesionario de la explotación del cerro, contra quien ambas partes litigan porque no observa -afirman- normas de seguridad y de preservación del ambiente natural.
Esa voluntad del intendente Gustavo de Figueredo -de dejar sin efecto la declaración de expropiación- fue transmitida a la dueña durante una reunión con su representante legal, el abogado Guillermo Sánchez Quinteros.
El Uritorco está situado dentro de un inmueble rural de 900 hectáreas cuya propietaria principal es Sonia Beatriz Anchorena de Crotto. En las últimas tres décadas se convirtió en lugar de culto de adoradores de señales de presuntos seres extraterrestres, creyentes en terapias alternativas, exploradores de ciudades misteriosas o, simplemente, admiradores del paisaje.
Miles de visitantes suben cada año a la cima. En Capilla del Monte señalan que no hay servicios sanitarios, personal de seguridad ni guardaparques. En octubre de 2004, un joven de 21 años fue asesinado en la cumbre.
El municipio aprobó, a principios del actual, una ordenanza "de manejo del cerro Uritorco", que será aplicada en esta temporada turística. Las autoridades sostienen que está basado en criterios "ecológicos y conservacionistas", según la definición del secretario de Gobierno, Oscar Amante.
No se podrá acampar en la cima, se fijarán horarios de ascenso y descenso y se establecerán medidas de seguridad.
El incumplimiento será sancionado con multas de 1000, 3000 y 5000 pesos las tres primeras veces y clausura del lugar a partir de la cuarta falta.
Las autoridades de Capilla del Monte ofrecen, una vez que finalice la presencia del actual explotador, tomar la concesión y reinvertir en el cerro la recaudación de la explotación comercial.





